Cap.20

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Hola. Soy Lisbeth.

Quería decirles que voy a tratar de hacer un maratón. Pero que para eso tienen que esperarse. Acá abajo verán una de las razones por la que Nicholas es como es. Deseo votos y comentarios!!!!!

Me he levantado de malas hoy. No cabe duda. Ayer Nicholas vino como si fuese no sé que mierda que pensó. Le odio. Le odio hasta la mierda.

Me levanto de la cama. Necesito desayunar. Pero eso implica que tengo que bajar y ver a mi hermano de mierda que realmente y sé qué es lo que busca todos los diario en esta casa. Desearía comer algo. Mi estomago ruge pero no pienso alimentarle. No hasta que sea la hora de que mi hermano y padre se vayan.

Y es que estoy segurísima que mi hermano le ha ido con el cuento de que tengo un novio y que casi tengo pierdo mi virginidad prácticamente en la puerta de mi casa. El que ese idiota haya venido y me había besado y yo por estúpida le haya correspondido y él llegase justo en ese momento no significa que tendríamos sexo justo allí. Y solo la mente pervertida de mi hermano que lo ha hecho en todos lados puede inventarse tal cosa.

Por supuesto, y es porque ha tenido seco hasta en la taza del baño. Agh.

Entro al baño. Me dirijo al lavamanos y me encuentro con mi reflejo. Estoy bien. Estoy prácticamente perfecta sino fuere por el hambre que traigo encima. Genial.

Me observo con detenimiento. No soy fea. Agh. Eso lo dicen los que quieren meterse dentro de tus bragas. No soy tonta, lo lamento.

Me comienzo a quitar la ropa. Siquiera me di el gusto de ponerme una pijama. Apenas y sí me quité el sostén. Perfecto. Me dirijo a la ducha y me doy una ducha rápida. Mi padre y hermano ya han de haber irse, supongo. Bien. Me pongo un albornoz en el cuerpo y echo la ropa que me acabo de quitar en la ropa sucia. Tengo que recordarme lavar la ropa. Sí, bastante hay sucia.

Me dirijo a mi habitación, me cambio y salgo. Necesito comer. Es bastante necesario. Me dirijo a la cocina, esperando que no se hayan quedado. Doy pasos cortos y pensativos y....

No hay nadie.....

BIEN.

Llego al refrigerador y saco algo. Me preparo un sandwish y...

Necesito trabajo

Supongo que puedo ir a otra ciudad a trabajar. Pero no quiero... mi familia está aquí y no deseo separarme de ellos. No aún. Aunque mi germano sea un loco sobre protector para hacer que su hermana no tenga sexo con ningún idiota antes del matrimonio pero que no le gusta estar sin sexo.

Mañana voy a ir en busca de un trabajo.

Nicholas Smith

Amanecí de malas. Realmente de malas. QUIERO A ESA MUJER. Ella no deja que l a utilicen y no quiere sexo conmigo. Entonces, cuando casi la convenzo y estamos a punto... PAM. Llega el jodido hermano, genial.

Me detengo cuando paso por donde siempre la veo. Me tendré que acostumbrar a que tenga semanal una nueva secretaria. Agh.

Entro a mi oficina y tomo asiento. Abro mi maletín y comienzo a ver los nombres de la que sería mi nueva secretaria. Bien.

Comienzo a entrevistar luego de una hora. Y no hay nadie para esto pero aún así elegí a la mejor preparada. Agh.

Llego a casa cansado por todo el trabajo, me he quedado más tiempo del debido ya que habitualmente yo no tengo que hacer el trabajo de la secretaria. Y tuve que hacer tres aparte de las reuniones a las que tuve que asistir.

Me tiro en la cama tamaño king y me caigo dormido.

Ahí estaba ella, como siempre, tan linda y angelical. Con su cabello que me volvía loco con sólo mirarlo. Estaba de espaldas a la cámara. Deseaba verla otra vez. Nunca me saciaba de ella. Bueno... cuando estaba exhausto. Y aveces me hablaba mal, pero no me importaba. La quería demasiado.

Llegué a casa luego de todo un día de duro trabajo. Llegué a subir la s escaleras cuando escuché gemidos. Llegaba más temprano que de costumbre. Tenía muchas ganas de verla. Cada vez que subía un escalón, más fuerte eran los gemidos.

Provenían de mi habitación. No, imposible. Llegué al final y allí apareció Rebeca, la ama de llaves, a quien le tenía toda mi confianza.

- Señor.... No puede entras. Es decir, no sabía que llegaba tan temprano...- estaba nerviosa. Tragó saliva.

- Es mi casa -dije mientras levantaba una de mis cejas de manera acusatoria.

Caminé hasta la habitación y Rebeca se interpuso cuando estaba por entrar.

- Puedo hacerle un té, seguro está cansado de tanto trabajar. - me dijo en tono dulce pero nervioso al mismo tiempo.

- Luego -le dije. Abrí la puerta y allí estaba Ashley. La "mujer de mi vida" acostada con un hombre en mi propia casa, en mi cama, donde le hacia el amor todos los malditos días. Gimiendo mientras otro le hacia sexo oral. -Sal de aquí -mi voz salió autoritaria. Me moría por dentro.

- Cariño, puedo explicarlo...-decía mientras se rodeaba con las mantas y luego trataba de acercarse a mí. La paré y me alejé.

- Sal de mi casa. Ahora.

Me desperté sudando y jadeante por aquella pesadilla. Maldita Ashley. Maldita. Me jodiste la vida.

Me levante de la cama y me dirigí al baño. Lavé mi rostro y lloré; Como siempre que sueño con ella.

Le había dado todo. Todo. Maldita sea.

Es una jodida. Una jodida.

Pero ahora. Ahora, yo utilizo a las mujeres.

Lean, voten u comenten los que les pareció el cap de hoy. Los amo.

Besos psicológicos. <3

Maldito Jefe © Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora