Cap. 52

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Salí de la habitación para dirigirme al living donde mi hermano espera por mí. Sinceramente, he reído mucho y ahora es que está comenzando el día. Me gusta todo esto.

Es decir, eso de molestar a los posibles hombres que quieran algo conmigo, o algo así. Es gracioso verles el rostro de preocupación, indignación, rabia y demás. Aunque por alguna extraña y estúpida razón, no me gustó tanto que le hicieran eso al señor Evans. Es decir, su rostro se mostró bastante intimidante y por su puesto que no se dejó. Pero ¡Vamos! Ha de estar pensando que su secretaria es una puta.

He considerado llamar a su hermano, Bastian, para que me dé las invitaciones para poder entrar a la gala. Obviamente mi hermano será mi acompañante pero quiero ir y aclarar las cosas. No sé pero es lo que quiero.

Sinceramente me gusta mucho el hecho de que ambos estemos solteros. Sí, porque mi hermano dejó eso de la noviecita de allá. La verdad que no me agradaba lo suficiente.

Sinceramente Anthony, mi hermano, no merecía a esa chica. Yo solamente quiero que tenga a alguien que lo quiera como es, no sólo por sexo. Iugh. Es asqueroso pensar a tu hermano teniendo sexo. Ufff.

- Oye, necesito que me hagas un favor

- Desembucha.

- Vale. Me han invitado a una gala de la empresa y es hoy. Entonces, necesito por favor que seas mi acompañante. Sólo es un favor, no una obligación.

- No tengo nada más que hacer así que...

- ¡Te amo! Bueno, sólo falta llamar a Bastian Evans, que es el hermano de mi jefe.

- Dime que no está enamorado de ti también, por favor.

- ¿Quién, el hermano?

- ¡Noooo! Oh, vamos. Eres más inteligente que esto. Estoy seguro.

Ruedo los ojos y rápidamente trato de buscar con los ojos mi móvil. No lo veo.

- Oh, no te preocupes. He tomado tu móvil hace un momento. No tenía balance. Espero que no te moleste.

Le miro mal y suspiro. Ay, padre. Lo que se tiene que aguantar con un hermano. Camino hasta la cocina con Anthony pisándome los talones. Me paro de momento y me quedo allí.

¿Que no me piensa dejar en paz?

Me volteo y le miro. Sonrío y rápido le empujo. Casi cae pero se toma de la pared para no abrazar el piso.

- Pareces una estúpida niña haciendo eso. Madura. -se queja haciéndome rodar los ojos -.

-Sí, claro. Es que el que está hablando es el hombre más maduro de todos. Ahora sólo deja de molestar y llama a papá. Necesito recomendar un psicólogo para su hijo que tiene problemas. Oh, quizá un psiquiatra sería mejor.

- ¿Tú? ¿Es que ya fuiste a uno? -le miro mal -.

Mi vida con él siempre es más divertida pero... La que se molesta soy yo. La que lo tiene que aguantar soy yo. Y ese, sinceramente es un gran problema.

Camino hasta la cocina y tomó un vaso, viy al refrigerador y tomo agua y la vierto en el vaso. Llevo el vaso a mis labios y bebo.

Necesito el número privado de Bastian para poder llamar. Lo que no entiendo es cómo es que hoy supuestamente no tenía trabajo si era el día donde se suponía que hoy era el día que más trabajo habría. Es decir, obviamente hoy es la gala y había que perfeccionar las cosas para la que todo saliera bien. Y eso lo deberíamos de hacer los dos jefes principales que son Christian y Bastian Evans y nosotras que somos las secretarias. Y por más estúpido que suene, nunca antes he visto la secretaria de Bastian Evans.

Maldito Jefe © Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora