- Preciosa. - Al mirarlo lo abracé, besó mis labios y enrede mis piernas en sus caderas. - ¿Que tal te fue? - Preguntó aún besando mis labios, tenía sus manos en mis muslos.
- Nada malo, ni nada interesante. - Pasé mis manos por su cabello. - ¿Y tú?
- Igual. - Me sentó en su cama y besó mis labios. - Me estas matando. - Sonreí. - Ya, hay que parar. - Asentí. - ¿Que tal los maestros? - Besó mis nudillos.
- Pues bien, hay una que me cae muy bien.
- ¿Y eso? - se veía tan guapo, besé su mejilla.
- Es sarcastica, estricta. - Sonrió.
- Igual que tú. - Asentí. - Te amo pequeña.
- Yo te amo más. - Besé sus labios.
- ¿Tienes hambre?
- Demasiada. - Rió.
- Ven. - Lo acompañe a la cocina, sirvió en dos platos spaghetti, y despues llenó de refresco nuestros vasos, sabia tan bien.
- Me encanta, gracias.
- De nada.
Al terminar lo ayude a lavar aunque no quería pero logre convencerlo. Mirabamos una película de acción, nuestras manos entrelazadas y yo recostada en su pecho.
- Ya va a venir tu madre. - Dijo tocando mi cabello.
- Quiero dormir aquí. - Se acercó y besó mi frente.
- No se si te darán permiso, por mi fuera claro.
- Le diré a mi madre. - Asintió.
Escuché como abrian la puerta de mi apartamento, me levanté del sofá.
- Tal vez te veo más tarde. - Me abrazó y despues junto nuestros labios.
Cuando entre miré a mi madre en la cocina arreglando paquetes.
- ¿Necesitas ayuda? - Pregunte, me miró y negó con la cabeza.
- ¿Que tal te fue, mi niña?
- Bien. Nada de quejas. - Sonrió.
- Me alegra.
- Puedo pedirte un favor?
- Dime. - Pusó su atención en mi.
- ¿Puedo dormir en el apartamento de Aaron? - Lo pensó.
- Si, pero ya sabes te cuidas. - ¿Que?
- No, madre, nosotros....
- Lo sé hija, es penoso hablar de eso con tu madre, pero solo te digo, usen protección. - Mi cara empezaba a arder.
- Madre.....
- Tranquila, también soy tu amiga, puedes hablar conmigo. - Me interrumpió de nuevo. - Cuando sea ¿Okay? Me entien..
- ¡Madre no haremos nada! - Exclamé.
- ¿Usaron protección la primera vez? ¿Estas tomando pastillas? ¿Hija? Si no es así hay que...
- ¡JODER MADRE, SOY VIRGEN ¿ESCUCHASTE? NO HEMOS HECHO NADA Y NI HAREMOS NADA HOY!!. - Mi paciencia se agotó.
- Ah bueno, hubieras dicho eso antes. - Abrí mis ojos.
- ¡Eso quise hacer pero no me dejabas! - Como tres veces pero no hacia caso.
Madres, madres.
****
En una pequeña bolsa llevé lo que necesitaba, mi pijama, cepillo de dientes, peine, y sandalias, no era tanto lo que tenía que llevar, toqué la puerta y un sonriente Aaron abrió la puerta.
- Pasa pequeña. - Entré y el cerró la puerta, puse mi bolsita en una mesa. - Que bien que te dieron permiso. - Me besó y me puso a horcajadas, llevé mis manos alrededor de su cuello y disfrute el beso. Dejó de besarme y me bajó, me preguntaba cuando dariamos el siguiente paso, se que sueno apresurada, pero vamos, tengo 17 años, mis hormonas estan alocadas y más con un novio tan sexy como Aaron.
- ¿Quieres helado? - Solo escuchar esa palabra me dio tanta hambre. - Por esa cara, es un si.
En unos 7 minutos regresó con mi helado favorito, sonreí y comencé a comerlo, amo esto.
- Siempre te amaré Emma. - Tomó mi mano. - Pasé lo que pasé. - La besó.
- ¿Pasa algo? - Que dijera eso, me preocupaba, si, también lo amo por sobre todo, pero en la manera en la que lo dijo, sonó raro.
- No preciosa. - No muy convencida asentí. Besó mis labios y luego siguió comiendo su helado. Algo esta pasando.
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Living With Him ©
RomanceQuien diría que cinco palabras me cambiarían la vida. "Te quedarás con el vecino" Aún recuerdo esas palabras salir de la boca de mi madre, no me lo creía y pensaba que sería de lo peor, pero fue lo mejor que me ha pasado. • No Se Aceptan Copias •