50.-Parte de la vida es saber decir adiós.

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"Entonces lo mire fijamente, sus ojos estaban llenos de lágrimas.
Y le dije:
¿Esto ya terminó?
Y con el corazón partido pero sin mostrar culpa alguna, me susurro al oído diciéndome:
¡Esto nunca existió!".

NARRADOR:

Si bien dicen que el tiempo es relativo, la felicidad también lo es, lamentablemente hoy no estamos aquí para hablar de felicidad, pero tal vez sí, de tiempo.

Emma había logrado cosas increíbles con el tiempo, había superado su depresión y había logrado formar una familia con la persona que más deseaba y amaba en el mundo, sin embargo, quizá tardó demasiado dándose cuenta que el verdadero valor de las cosas esta en los pequeños detalles y en que cada segundo que tienes con vida debes aprovecharlo como si fuera el último, cuando dicen eso, realmente no saben lo literal que puede sonar o incluso ser, para algunas personas.

Las hojas caían sobre el césped de los parques, las bufandas cubrían el cuello de las personas indefensas al frío, las personas se abrazaban a si mismas buscando un poco de calor corporal, y el reloj de arena en la vida de Emma se iba quedando sin esta en el borde.

La deteriorada sonrisa, los ojos infantiles y las pequeñas manos, todas juntas en una camilla de hospital, y a una ventana de distancia, estaban unos ojos que derramaban cientos de lágrimas, unos puños apretados, y una sonrisa, que, por lo que se notaba a simple vista, no se vería de nuevo pronto.

El alma de dos personas, al igual que las hojas de los árboles en otoño, estaba cayendo lentamente, y por más triste que fuera, no había modo de cambiar la fuerza de gravedad que estaba sucediendo en esa caída libre.

La gente cercana a Emma, sabía la situación hacia 5 minutos, y nadie supo tomar de la mejor forma la noticia, pero... ¿cómo se supone que reaccionas a la idea de perder a un ser querido?

Luces parpadeantes, camas de hospital, grandes sueros e infinidad de almas en pena eran lo único que podía definirse en esta parte de la vida de Emma.

Candace, la pequeña hermana de Emma miraba a todos sin saber por que de pronto, la llegada de dos pequeños y nuevos seres humanos similares a ella traerían tanta tristeza y no solo a sus padres, si no también a todos los jóvenes en la sala de espera sentados con rostros cansados y esperanzas vacías.

Melisa estaba sentada en el piso con la mirada pérdida y las mejillas húmedas, se abrazó a si misma con los brazos alrededor de sus piernas y no permitía que nadie la tocara, cuando Candace intentó acercarse solo recibió una mirada llena de pena y un silencio que la hizo alejarse en automático.

El resto de los chicos, bueno, esos chicos que siempre habían dado fortaleza a Emma, eran quienes más necesitaban fortaleza en esos momentos.

Ryan se encontraba en la sala de pediatría, observando a los pequeños seres humanos que cambiarían el ritmo de su vida desde hacía un día ya, como dije, el tiempo es demasiado relativo.

"Broken girl"Donde viven las historias. Descúbrelo ahora