Extraños sentimientos

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Capítulo 17


- Podrías dejar de reírte –le pidió por enésima vez Nicholas a Luciana –esto es serio.

- No puedo tomarte en serio si estás sigues vestido de mariachi –ella volvió a estallar a carcajadas y era que hacía unos minutos el chico le había mostrado las fotos y los memes que su padre había hecho, desde entonces no había parado de reír. –tú padre es muy bueno haciendo esto –volvió a estallar a carcajadas mientras miraba el celular de Nick.

- Sí, sí, ya. Supéralo o no te daré tu regalo –Luciana lo miró con curiosidad y sorpresa.

- ¿hay más? –él asintió –vaya tendré que enojarme contigo más seguido –el chico la fulminó con la mirada, ella solo reía.

- Come tus tostadas –le ordenó.

- Nicholas ya me he comido cinco, ya no quiero más –él suspiró.

- Bueno pasemos a la ensalada.

- ¿hiciste ensalada? –se emocionó.

- Sí –respondió orgulloso para luego sonreírle con galantería, se acercó al carrito de buffet y tomó una de las bandejas, sirvió un poco de ensalada en ambos platos. Luciana no dudó en probarla.

- Mmm... está buenísima.

- Lo sé –presumió.

- ¿en serio la hiciste tú? –Nicholas se hizo el ofendido.

- Claro que sí, me tomó casi dos horas aprender con los video-tutoriales de Youtube –una vez ella estalló a carcajadas.

- No te lo puedo creer –volvió a reír –te han dicho que estás loco.

- Sí, una cuantas veces, pero lo que más me dicen es que soy increíblemente hermoso como un Dios griego.

- Presumido... Ahora dime cual es mi regalo –ahora fue el chico que rio, se levantó de su silla, tomó otra bandeja, la cual puso sobre el comedor sin quitarle la tapa. La chica frunció el ceño, él le hizo un ademán con la cabeza, indicándole que destapara la bandeja y ella así lo hizo. La boca de la chica se abrió con sorpresa, lo miró y le sonrió sinceramente –gracias –fue lo único que logró pronunciar, tomó el celular de última generación en sus manos –es muy lindo, yo... yo nunca he tenido algo así.

- Ahora lo tienes –se acercó a ella siguiendo sus impulsos y besó su mejilla, le agradaba esa sensación. Notó como el rostro de Luciana se tornaba sonrojado y su piel estaba erizada. Se alegró al saber que también producía cosas extrañas en su cuerpo. –Pero... sí, hay un pero, el trato era un celular a cambio de comer una gran hamburguesa con todos los tipos de carne –la miró divertido –así que, levanta tu trasero que esa ensalada me dio más hambre –Luciana estrelló su cabeza contra la mesa mientras Nicholas reía.

- Bien... –aceptó entre dientes –pide el domicilio.

- Oh no, señorita –Sacó las llaves de su bolsillo y las sacudió llamando su atención –iremos a que estrenar mi auto. –una sonrisa se abrió paso lentamente en el rostro de Luciana.

- Pero yo conduzco –le dijo en broma.

- Ni lo sueñes –ambos rieron. La tomó de la mano y la arrastró hasta el auto.

- ¿Por qué no me recordaste cambiarme la ropa? –le preguntó ligeramente molesto, cuando ya estaban en el restaurante pidiendo su comida. Él se había sentido halagado al llegar al lugar y captar todas las miradas, pero fue cuando comenzaron a reírse "disimuladamente" que descubrió que aún iba vestido de mariachi. Luciana no pudo contener la risa.

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