Capítulo seis (parte II)
- ¿Tríos? –preguntó Luciana sacada de onda.
- Sí, sí, un trío de canto, pensé que te gustaría, cantar algo de pop, rancheras, hip hop o… –respondió con nerviosismo Nicholas, quién dejó la frase en el aire al ver la vestimenta que la mujer tenía puesta, la miro con la boca abierta por incontables minutos hasta que se dio cuenta que la baba se le estaba saliendo de la boca.
- No me quieras ver la cara de tonta, ¡Animal! ¡sé lo que es un trío! –La joven estaba tan furiosa que no se percató de la saliva que salía casi a chorros de la boca de Nicholas. Él se limpió disimuladamente.
- ¿Haremos el trío sí o no? Porque realmente muero por probar esa chocolatina Bombón –le preguntó con coquetería Stacy, mirando con deseo el esculpido torso del chico, quién le devolvió la mirada aún más cargada de lujuria acompañada con una sonrisa matadora.
- ¡No! Y ahora largo de mi casa mujersucha de poca clase –le gritó y señaló con su dedo índice en dirección a la salida.
- Mira arrastrada… -en ese momento Nick supo que tenía que intervenir y lo hizo poniéndose en medio de ambas antes de que Stacy la agarrara de los pelos.
- En primer lugar Luciana este también es mi casa y Stacy es mi invitada así que yo decido cuando se va, en segundo lugar –dijo rápidamente alzando la voz para que ninguna lo interrumpiera –Stacy no tienes ningún derecho a insultar, por esa razón, es mejor que te retires y hablaremos mañana en tu apartamento todo lo que quieras –Luciana esbozó una gran sonrisa triunfante –lo que daba a entender que no había comprendido el doble sentido de aquella última frase –la cual fue borrada segundos después y reemplazada por un mueca de asco, al presenciar como la chica le comía literalmente los labios y tocaba con vehemencia el cuerpo de Nicholas y fue allí donde captó la indirecta del chico. La mujer se separó de él y le dedicó a Luciana una sonrisa de suficiencia antes de salir por la puerta contoneando su cuerpo que lucía aún más sexi por la lencería que llevaba puesta.
Nicholas se quedó congelado mirando a la nada, aun embelesado por el salvaje, apasionado y sorpresivo beso, le costaba respirar, sentía que ella le había robado el aliento, su mente empezó a fantasear, hasta que un golpe en la cabeza lo tumbó de la nube en la que estaba montado.
- ¿cómo te atreves? Eres un sucio, pervertido, me das asco, es una mujersucha ¿no te das cuenta? ¿mañana no hablarán nada más? ¿verdad? Se besaran y Dios sabe que más cosas sucias harán, eres un pecador, Dios te castigará – “que me castigue con gusto” –fue lo que pensó. Después de unos segundos dejó de escuchar el sermón que ella le estaba dando, poniendo su mente a recrear la escena del beso y a inventar futuras placenteras situaciones – ¿me estas escuchando? ¿Entendiste? –él asintió casi por inercia –bien entonces hasta mañana –Luciana caminó en dirección a la habitación y fue en ese momento en el que Nicholas tomó consciencia.
- ¿Qué? no, no, no, yo dormiré en la habitación, me vale un cuerno si me tienes asco –corrió hasta rebasarla, se adentró antes que ella y cerró la puerta con seguro, dejándola afuera. La chica respiró profundo manteniendo la calma para evitar hacer realidad los pensamientos macabros que surgían en su mente, cambió su rumbo hacia la entrada y acomodó nuevamente la puerta en su lugar como Nick lo había hecho antes, apagó las luces, para luego lanzarse al sofá a dormir.
No había ni empezado a acomodarse cuando sintió un no muy agradable olor: Leche combinado con varios productos de limpieza “¿es que este chico no podía hacer nada bien?”. Otra razón para matarlo, cortarlo en picadillos y tirárselo a los perros. Cambió de posición poniendo los pies en el lugar donde minutos antes estuvo su cabeza, para evitar así que su nariz percibiera aquel olor y poder dormir un poco mejor. Al poco tiempo de intentar fallidamente conciliar el sueño, se dio cuenta de que el hecho que no la dejaba descansar, era que estaba casi muriendo del frío, titiritando puso los pies en el suelo, soltó un gritillo y luego los alejó con mucha rapidez al darse cuenta que el suelo era como un tempano de hielo. Agradeció el hecho de no haber dejado sus pantuflas en la habitación, caminó con cuidado hasta la puerta, abrazándose a sí misma con el propósito de disminuir el frío y estrelló suavemente su puño contra la fina madera un par de veces.
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Atados al Amor
ComédieNicholas Reinaldi y Luciana Montgomery llevan una vida de felicidad por separado, por vivir casi en polos opuestos nunca se han conocido, hasta que por cosas del destino, una agencia inmobiliaria les vende el mismo. Apartamento y ellos se ven obliga...
