EDITADO.
[Libro #1 de la saga "About Werewolves and Witches"]
Scott y Meredith McCall eran adolescentes normales, acostumbrados a la aburrida cotidianidad ofrecida por su ciudad natal, Beacon Hills. Pero todo cambió la noche en que uno de ellos...
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|| XVI. Abominación.
Meredith.
—Creí que al ser un hombre lobo tus heridas sanaban más rápido —manifiesto mientras cierro la puerta trasera de la veterinaria. Luego doy pasos apresurados para alcanzar a mi hermano.
—Eso creía yo también —me dice con un leve atisbo de preocupación en su voz.
—No ha sanado aún porque es de un alfa —anuncia una voz masculina de pronto, haciéndonos dar un respingo a ambos.
Una fracción de segundo después, la luz de la sala de curaciones es encendida y Alan Deaton, el jefe de mi hermano, queda a la vista y de igual forma lo hace el hombre con el pecho destrozado que descansa sobre la mesa metálica. Yo suelto un grito, aterrada por la imagen.
»Creo que tenemos una conversación pendiente y este es el mejor momento para hablar —expresa el adulto con suma e inexplicable tranquilidad. Yo me siento un poco mareada, con náuseas incluso, por la escena delante nuestro.
—Ah, ¿doc? ¿Por qué hay un hombre muerto en la mesa? —inquiere Scott, impactado.
—Quienes lo trajeron, volverán pronto. Así que no tenemos mucho tiempo para hablar —responde el veterinario, haciendo un ademán para que mi hermano se acerque.
Yo sigo a Scott, no queriendo alejarme mucho de él en un vano intento por no acercarme demasiado al cadáver. Veo a Deaton agarrar una torunda de algodón que empapa en alcohol.
—¿Qué es eso? —Scott vuelve a preguntar. Lo cual me resulta raro porque yo, que no tengo su súper olfato, reconocí el olor del alcohol en cuanto su jefe abrió la botella de plástico.
—Alcohol medicinal. No querrás que eso se infecte, ¿verdad? —Scott sacude la cabeza en respuesta. Yo desvío la mirada hacia el cadáver de forma involuntaria y siento una arcada subiendo por mi pecho; aprieto la mandíbula, no quiero vomitar—. Vas a curarte, pero no tan rápido, por Derek.
—Okay, ¿cómo sabes todo esto? En realidad, ¿cómo sabes siquiera algo de todo esto?
—¿Usted también es un hombre lobo? —cuestiono alarmada. La idea no había cruzado antes por mi mente, pero ahora que lo ha hecho me resulta bastante factible.