EDITADO.
[Libro #1 de la saga "About Werewolves and Witches"]
Scott y Meredith McCall eran adolescentes normales, acostumbrados a la aburrida cotidianidad ofrecida por su ciudad natal, Beacon Hills. Pero todo cambió la noche en que uno de ellos...
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|| Lunático.
Scott.
—¿Están seguros de que era Derek Hale? —nos pregunta el sheriff a Stiles y a mí mientras bajamos los escalones de la entrada principal de la escuela.
—Sí.
—Yo lo vi también —reafirmo el monosílabo de Stiles—. ¿Y qué pasó con el conserje? —pido saber, obviamente refiriéndome al cadáver que el alfa ocultó bajo las gradas antes de querer aplastarnos con ellas a mi hermana y a mí.
—Seguimos buscando.
—¿Buscaron debajo de las gradas? —insisto, ya no sé cuántas veces he hecho esa misma pregunta.
—Sí, Scott, ya buscamos —expone el sheriff en tono cansino—. Las sacamos tal como lo pediste, no encontramos nada.
Mi mirada se posa en Stiles, quien hace una mueca. Ni él ni yo entendemos por qué la policía no encuentra el cadáver del conserje.
—No estoy inventando esto —le aseguro al padre de mi mejor amigo.
—Lo sé, te creo. En serio.
—No —mascullo, detengo mi andar y el jefe de la policía se gira a verme con el ceño fruncido—, no me cree. Tiene esa mirada de pena por mí. —Agito mi mano en desesperación—. Es como que quiere creerme, pero yo sé que no me cree.
—Escúchame —me pide, mira alrededor—. Buscaremos en toda la escuela. Lo hallaremos, ¿sí? —Coloca su mano en mi hombro izquierdo—. Lo prometo —añade sincero, luego alguno de sus subordinados lo llama—. Deberías ir a ver cómo está tu hermana. Estaba muy alterada cuando los paramédicos la atendieron —zanja antes de retirarse.
Dirijo la mirada hacia la patrulla del padre de Stiles, dentro de la cual se halla refugiada mi hermanita. Le rogó al sheriff que la dejara quedarse ahí después de que los paramédicos vendaron su pie torcido –un posible esguince, y colocaron una gasa en lo que ellos denominaron como un rasguño en el lateral de su garganta. Nuestros ojos se conectan por un instante, antes de que ella desvíe la mirada y agache la cabeza.