LXVI. Plan maestro. Parte II.

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|| Plan maestro. Parte II.

Stiles.



Con un fuerte empujón, mi secuestrador me hace caer por las escaleras hacia lo que parece ser un sótano. Entre quejidos me pongo de pie ye pego a la pared con las manos extendidas sobre ésta, buscando el interruptor para encender las luces.

Cuando el sótano se ilumina gracia a una tenue bombilla, descubro que no estoy solo.

Exhalando con horror, me acerco a Erica y Boyd, examinando a prisa la situación:ambos están suspendidos al menos diez centímetros por encima del suelo, tienen las manos amarradas con lo que parecen ser cables que han sido usados para atraparlos en unas ganzúas que deben estar muy bien sujetas al techo para resistir el peso de los dos, unas tiras de cinta adhesiva les cubre la boca y ambos lagrimean, sus ojos llenos de terror y desesperación.

Estiro las manos hacia Erica, quien está un poco más cerca, e intento quitarle la cinta adhesiva, pero recibo una descarga de electricidad que atraviesa el cuerpo y me hace retroceder de un salto.

La bombilla parpadean, como si la corriente fallase por un instante. Luego los ojos de ambos lobos se abren de par en par y comienzan a balbucear cosas ininteligibles.

—Intentaban advertirte. Está electrificado —una voz gélida y cruel resuena en el sótano.

Doy la media vuelta sintiendo el corazón en un hilo. El abuelo de Allison sonríe de lado al notar mi angustia.

—¿Qué les haces? —pregunto sin apartar la mirada de él.

Gerard se apoya en la pared, justo donde yo estaba hace un par de minutos, con una sonrisa malévola asomándose en su cara arrugada.

—Por el momento, solo los mantengo cómodos —dice con ironía—. No tiene sentido torturarlos, no delatarán a Derek. El instinto de proteger a su alfa es muy fuerte.

—Está bien. Entonces, ¿qué me harás a mí? —Mi voz tiembla, pero intento mantenerme firme—. Porque si me has secuestrado, es para hacerme algo, No me trajiste para sentarnos a tomar el té mientras me cuentas tus maléficos planes —suelto al borde de un colapso nervioso. Gerard se mantiene en silencio, simplemente observándome—. Scott puede encontrarme. Conoce mi olor. Es acre. Parece un hedor. Me encontraría aunque estuviera enterrado en una alcantarilla cubierta de materia fecal y orines.

About Werewolves and Witches | Teen WolfHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora