Capítulo 47

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Horrorizada lanzo el móvil al suelo como movimiento involuntario mientras mis manos tiemblan hasta acabar tapandome la boca. Imposible.

-Esto es falso. Tiene que serlo- le digo tartamudeando a James.

-¿Por qué iba a serlo?

-Por qué es imposible que solo tú tengas este vídeo tan bien gravado como para que sea un asesinato.

No puede haber muerto. No. Me niego. Y encima tengo toda la razón. Es imposible que James precisamente haya conseguido ese material.

-No lo tengo solo yo. Esta en lo que se llama YouTube con más de mil visitas. 

Recoge su móvil del suelo sin mostrar preocupación alguna por el bollo que le he hecho a la pantalla. Lo limpia un poco con la manga y asegurándose que el móvil funciona entra en YouTube y escribe muy rápido hasta que encuentra lo que busca y me lo enseña. En efecto, un vídeo con el nombre de " el asesinato perfecto" comienza a reproducirse. El mismo vídeo.

Las piernas me flaquean y caigo al suelo de rodillas. Es culpa mía. Todo esto ha sido mi culpa. Cameron está... está muerto. ¿Pero qué demonios hacía en el bosque a esa hora? Pasan demasiadas cosas por mi cabeza y veo el mundo girando a mi alrededor. El suelo se mueve, y las lágrimas que no paran de brotar no ayudan a aclarar mi visión. No veo nada más que la imagen de Cameron gritando. Su vos se repite en mi cabeza. Me falta el aire y mis articulaciones no responden cuando me ordeno a mí misma que me tengo que levantar.

Entonces caigo. Cameron me dijo cuando me explicó lo que era que las heridas se les curaban a todos los que tenían sus poderes. Un cuchillo tendría que ser inofensivo para él. Esto es falso.

- Esto... Esto no puede ser verdad. Vosotros no podéis... El cuchillo... No puede irse por ese cuchillo, no puede- comienzo a intentar concordar algo de lo que digo para que tenga algo de sentido pero al ver la cara de susto de James dejo de hablar. No debería haber dicho nada. La mirada de James es más de miedo que de otra cosa. Sé demasiado y él lo sabe.

- Un cuchillo así mata a cualquiera si da en el punto exacto- dice como respuesta. 

Vuelvo a eliminar la posibilidad de que siga vivo. Es imposible. He visto como su cuerpo se desploma al suelo. Lloro de nuevo aún más fuerte que antes rememorando la escena del vídeo en mi cabeza.

 James me mira sin mover un solo músculo para ayudarme. Simplemente me observa, mientras la pena acaba por casi dejarme sin aire. Hasta llego a creer que me voy a ahogar entre los sollozos y la falta de aire. Grito su nombre, como si eso ayudara a poder tenerlo de vuelta conmigo, y todos los que pasan a mi alrededor me miran horrorizados sin llegar a ayudarme. La única que se acerca sin miedo a que la pegue es Meghan. Reconozco sus cortos pasos y al ver sus converse sucias la reconozco sin tener que levantar la vista del suelo. Los zapatos de James no están, así que ya se ha ido. 

-¿Leah...?- dice Meghan, agachándose a mi lado. 

- No puedo más Meghan, no puedo. Es todo culpa mia.

La cojo del hombro y entierro mi cara en él, sabiendo que la capa de máscara de pestañas le pasará factura a su ropa. 

-Ven, vamos- susurra para no tener que llamar mucho la atención. 

Me coge de los hombros e intenta levantar mi peso con cuidado. Me odia. ¿Porqué me está ayudando? ¿Tanta pena doy ahora mismo? Ha decidido ayudarme a pesar de odiarme porqué tengo que tener pinta de muerta. 

Consigo levantarme pero mis pies siguen sin responder. Me tiemblan las piernas y no me dejan andar. Meghan se pasa mi brazo por el hombro y me lleva a rastras por decirlo de alguna manera. Cierra mi taquilla de un solo golpe y me lleva hasta el aparcamiento dónde esta Pete en su coche sentado. Sudando y caminando a duras penas, Meghan se acerca a su coche, pica en la ventanilla consiguiendo que el distraído Pete mire. Su cara de sorpresa al ver a mi amiga es evidente, pero al verme su expresión cambia de asombro a preocupación. Se lanza sobre el asiento del copiloto para abrir la puerta y sale del coche para acercarse a nosotras.

- ¿Qué le ha pasado?

- Tú solo abre el coche y arranca- se limita a decir Meghan, abriéndome la puerta de la parte de atrás y sentándome en el asiento del medio con ella a mi lado. 

Pete se va al asiento delantero y arranca el coche.

-¿Hacia dónde vamos? - pregunta desconcertado.

- Un lugar tranquilo.

Mis sollozos no cesan, y el peso que siento que tengo ahora mismo sobre los hombros no ayuda. Ha muerto. Me repito esa frase en mi cabeza, y a la quinta vez me caigo sobre el regazo de Meghan para llorar.

-Ya está- me tranquiliza ella acariciándome el pelo.- Estoy contigo Leah. Todo estará bien.

"No Meg, nada va a estar bien sin él"- pienso para mis adentros.

El coche se mueve durante un largo rato hasta que frena en seco. No veo la ventanilla, más bien ni he abierto los ojos en todo el camino así que no sé dónde podemos estar.

Me reincorporo y intento bajar del coche sola después de que Meghan haya bajado y lo consigo, aunque al pisar el suelo casi me caigo. Mis piernas no tienen la suficiente fuerza como para caminar en un mundo donde no está él. 

El bosque. Me han llevado a puto bosque. 

- ¡No! ¡Por favor no! Meghan, sácame de aquí. ¡No! ¡Cameron, no!- comienzo a caer de rodillas al suelo suplicando a mi amiga de ir hacia otro lado. He visto a lo lejos el árbol dónde Cameron muere y no puedo. Es extraño, sentir como el mundo se derrumba a tu alrededor, como una sola persona puede cambiarlo todo. Que esa persona te de ganas de todo o de nada. Que dependas tanto que a la mínima te hagan daño. Mi mundo era Cameron Hicks. Ahora lo único que veo es oscuridad.

-Leah, tranquilízate.- Pete se agacha junto a mi cogiéndome la cara con las dos manos. Justo como Cameron lo hacía. Lo hacía. Ya no me lo harán más. 

Al tacto de Pete cierro los ojos y imagino los dedos de Cameron al rededor de mis mejillas, tranquilizándome, prometiéndome que todo estará bien, que él estará conmigo.

- Te quiero- suelto con un hilo de voz.

Por un momento he conseguido imaginarme a Cameron, que él seguía conmigo. Pero no.

- Ayúdame a meterla en el coche.-Meg habla como si yo no me enterara. 

Me vuelven a meter en el coche y volvemos a arrancar mientras yo miro el suelo negro del coche, dejando mi mente en blanco durante un rato largo, hasta que frenamos en medio de la nada. Como si estuvieran compinchados, Meg y Pete me miran a la vez, Pete desde el asiento del conductor y Meg desde el de copiloto.

-¿Qué ha pasado Leah?- pregunta Meghan con cuidado, como si en cualquier momento pudiera romperme. 

No levanto la vista del suelo hasta unos minutos después de que me hayan preguntado. Levanto la vista y cojo el móvil de Meghan que se había dejado en la mochila a mi lado, desbloqueo la contraseña y entro en youtube a buscar el vídeo que me ha dejado sin palabras. Busco y cuando lo encuentro contengo las lágrimas lo más rápido posible, mientras pulso al play y pongo la pantalla en su dirección, mientras me limito a mirar hacia otro lado. Los dos miran extrañados la pantalla hasta que el momento que tanto daño me ha hecho se reproduce. La reacción de Meghan es mirar hacia el frente soltando un grito, y la de Pete es apretar la mandíbula y dejar la mirada perdida. Cuando acaba el vídeo, dejo el móvil caer al suelo. En cualquier momento Meghan me abría gritado por hacerle eso a su teléfono, pero ahora mismo le da todo igual, como a mí. Pete me mira con pena. Yo no le quiero mirar a los ojos, pero cuando se descuerda el cinturón para abalanzarse a mis brazos vuelvo a llorar. Meghan se une al abrazo y lloramos los tres a la vez, solos en un coche cerca del bosque donde pasó todos. Tres adolescentes para los que ya nada tiene sentido. 



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