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Evangeline
Escuché un ruido proveniente de abajo indicándome que había alguien en casa y que probablemente fuera Louis. Bajé corriendo para encontrarme con el castaño preparando el desayuno.
Me quedé observando su perfecto culo enfundado en sus habituales jeans negros.
- ¿Todavía no estás lista? – Louis se giró con la sartén en la mano y temí por que pudiera incendiar la cocina - ¿Piensas ir en pijama al instituto?
Una pizca de ilusión se apoderó de mí al pensar que Louis había recapacitado y vendría conmigo al instituto.
- ¿Te lo has pensado mejor?
- En ningún momento he dicho que yo fuera a ir. No empieces otra vez – la actitud de este chico no era ni medio normal. Sabía que no podía obligarle, pero al menos debería dejarse ayudar y no ponerse tan a la defensiva.
- ¿Entonces para qué has madrugado tanto? – No sabía si tenía pensado salir ni a dónde iría, pero no me agradaba que estuviera todo el día en la calle solo. ¿Cómo pasaba el tiempo?
- Para dejarte a ti en el instituto y después arreglar unos asuntos que tengo pendientes.
- En ese caso, puedo ir caminando yo sola al instituto – si no iba a venir conmigo no tenía por qué acompañarme, no era su deber.
- Como tengas que ir andando probablemente no llegarás a primera hora – puso un par de tortitas en mi plato y comenzamos a desayunar.
- Prefiero llegar tarde a tener que ir contigo – aunque moría de ganas de que me llevara en la moto, no iba a tolerar que se saliera con la suya.
- Como decidas ir andando, no te dejaré salir de casa. Piénsalo, los dos tirados en el sofá toda la mañana – me sonrió pícaramente – Podrías explorar zonas que nunca has explorado.
- Tú siempre pensando en lo mismo. Si quieres que explore, deberás ganártelo – me levanté de la mesa para fregar nuestros platos.
- Me encantas recién levantada – Louis me agarró por detrás mientras fregaba para mordisquearme la oreja. Me ponía demasiado cachonda que hiciera eso. Hacía que perdiera todos mis sentidos.
- Así no vas a conseguir nada – me aparté de él para subir a su habitación.
Me preparé para clase sin haberme dado tiempo ni a echarme corrector de ojeras, pero al menos estaba vestida y medianamente peinada. Metí nuevamente mis cosas en la mochila por si la actitud de Louis no cambiaba y tenía que marcharme de allí.
- ¿Estás lista ya? – Louis apareció por el marco de la puerta dispuesto a llevarme y dando por hecho que había conseguido lo que pretendía desde un principio.
- Adiós Louis. Que te vaya bien el día – dejé un beso en su mejilla para dejarlo allí plantado.
Bajé las escaleras y justo cuando estaba a punto de salir por la puerta de la calle, un cuerpo me cogió en volandas. Intenté zafarme de Louis, pero mi fuerza no era nada comparada con la suya.