João se fue luego de platicarnos los peligros que corremos tras querer seguir a "El Diablo" y muchas cosas más, como si no supiera que trata con los hombres de Romanoff y con la hija de Amanda Williams. Rodee los ojos un millón de veces y maldije a Kevin por haberle dicho a este tio que venga a intentar asustarnos.
Lo único bueno fue que dijo que me acompañaría a la favela si era necesario, ya que nadie quería arriesgarse a entrar allí, pero yo si.
Joder, estamos en Brasil.
Por último dijo que ya tenía mi número y que me mantendría al tanto de cualquier movimiento.
Estaba en mi habitación pensando en todo lo que había dicho. Ya estoy cansada de oir que será imposible llegar a mi hermano, pero lo intentaré ¡Maldición!
Mi móvil comenzó a sonar.
—¿Si?
—¿Ed? —es Kevin— Eric se está moviendo, en este instante se encuentra entre las favelas, no se bien que sector la señal es muy débil.
—¡Joder, debo ir! —me levanto rápidamente de la cama y pongo el móvil en voz alta— ¿Algo más que me sirva?
Cojo mis botas y rápidamente me las coloco.
—Al parecer está haciendo unos negocios, lo vieron entrar con algunos de sus hombres, tendrás que ser muy rápida si quieres llegar a él.
En el cajón del escritorio encuentro mi arma cargada y la escondo en mi bota, cojo mi chaqueta y en el bolsillo oculto guardo otra pistola por si acaso, una carga de repuesto y la navaja rusa que me obsequió Will para protegerme.
—Quizás te sea un poco difícil encontrarlo, las favelas son grandes, ahora se que se encuentra en la zona sur que es llamada Dona Marta. Al parecer fue a hacer negocios con un tal Michael Rodríguez.
—Gracias, Kevin. Tendré conmigo el móvil.
—Eda, te recomiendo que te coloques ropa vieja y gastada.— me dice antes de que le cuelgue y me confundo.
—¿De qué hablas?
—Cualquier persona o banda que te vea sabrá que no eres de allí o peor, pensarán que eres policía. Será mejor que te vistas para poder camuflarte al menos un poco para no llamar la atención de la gente. A esta hora las bandas callejeras recorren las favelas y no querrás cruzarte con ninguna. —termina diciendo. Y era cierto, ni siquiera lo había pensado.
—Tienes razón, gracias por el dato, Kevin. —dejo mi chaqueta sobre la cama y saco el arma de ella.
—Ten cuidado, Ed, que alguno de los chicos vaya contigo.
—No creo que sea buena idea. —hago una mueca aunque no me vea.
Decirle a alguno de esos patanes que me acompañe sería como hablar con el aire.
—Ed, ellos están allí para ayudarte y protegerte, y lo saben. Además eres una mujer bonita, los hombres de allí te verán como carne fresca. —después de eso lo oigo suspirar— Dile a Troy, el seguro te acompañará.
—Tienes razón, gracias, Kev. —dije y colgué.
Busqué algo de ropa vieja entre mis cosas pero no encontré casi nada, ya que no había pensado en eso. Encontré una camiseta de Jonathan algo amarilla ya –que no tengo idea de por qué la traje– y un short de jean algo destruido por el tiempo y mis zapatillas de entrenar. Guardé mis armas y la navaja la coloqué en mi cintura.
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San Pablo. (EDITANDO)
Fiksi PenggemarMentiras. Siempre se trata de eso. Un viaje hará que todo se tumbe boca arriba, pero la historia continúa, siempre continúa. Ella irá en busca de su hermano, también buscará la verdad y su paz, pero quién dice que nadie la buscará a ella. Alguien...
