Capítulo 28. ¡Boom!

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Avenida Rosamonte 2348.

Aquí estoy. El lugar es una posilga y parece que se caerá a pedazos en cualquier momento. No hay nada a kilómetros.
Parece un almacén abandonado y a los alrededores está desierto y seco.

Cogí mi arma y comprobé si estaba cargada, una vez que lo hice miré hacia todas partes y no había ni una sola alma rondando. Suspire y di un paso hacia delante enfrentando las grades puertas oxidadas del gigante almacén. A los lados había plantas y pasto seco a causa del sol y de que seguro este lugar no toca más que el agua de la lluvia se vez en cuando.

Acerqué mi oreja a la puerta para tratar de oir algo pero no podía escuchar absolutamente nada. Como si no hubiera nadie allí.

¿Y si es una trampa?

No importa. Gracie me necesita de cualquier forma.

Abrí lentamente las puertas del asqueroso lugar y mi corazón comenzó a acelerarse. Corrí en cuanto vi a una niña sentada de espaldas a mi llorando.

Corrí hacia esa niña desesperada al oirla llorar, pero cuando choque con la silla la cabeza de esa niña se cayó. Aturdida vi la cabeza del maniquí rodar y una grabadora entre sus piernas reproduciendo el llanto de una niña.

-¿Qué cojo... -aunque antes de que pueda terminar de hacer algo las puertas de metal se cerraron. Me alarme y corrí lo más rápido que pude hacia ellas golpeando e intentando abrirlas.- ¡No! -grité desesperada- ¡Por favor! -al ver que las malditas puertas no se abrían me aparté y escuché el ruido de un coche alejándose por la calle de tierra.- ¡Joder! -grité.

-...no te metas conmigo, zorra -la voz de una niña comenzó a sonar detrás mío-... no te metas conmigo, zorra. -repetía.

Me acerqué a ella furiosa y intenté apagar el jodido grabador pero no podía así que lo arroje al suelo.

-...no...conmigo, zorra... -seguía diciendo- ahora... Ahora vas a morir.

Y dejó de hablar.

De pronto comencé a oír una clase de ¡Pip! Sonar por alguna parte. Miré el maniquí y me acerqué, desgarré el vestido y si, era lo que me temía. Una bomba pegada con cinta adhesiva en el pecho del maniquí.

00:00:53.

Me aleje rápidamente y corrí con toda mi velocidad hacia las grandes puertas. No se abrían, joder.
Intenté buscar alguna ventana pero todas ellas están muy arriba de mi y alcanzarlas sería imposible, mi única salida son las puertas que no se abren.

-¡Ayuda! -grité como una loca golpeando las puertas con mi puño.

¡Eda, no hay nadie a kilómetros, piensa en otra cosa!

Sólo tengo algunos segudos.

Cogí mi arma y comencé a disparar a la cerradura, pero era inútil, habia algo que la sostenía por atrás. Corrí por todo el lugar buscando alguna salida de emergencia, no lo sé.

Miré el maniquí. 00:00:34. ¡Joder!

Busqué y busqué apartando algunas cajas viejas y chapas oxidadas cuando encontré un agujero en la pared. ¡Bingo!

San Pablo. (EDITANDO)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora