Tomé una fuerte respiración en cuanto me miré en el espejo. No puedo ni siquiera reconocerme.
Mi conjunto era completamente rojo carmesí como mis labios. Resaltando sobre mi piel blanca.
No digo que el cuerpo no me de para usar algo así, pero es demasiado. Candice si que tiene buen gusto e insistió que esto me quedaría fabuloso, y sí, es cierto. No es por presumir pero es la primera vez que me siento segura de mi cuerpo y no me veo como una niña de quince años.
Si Jonathan me viera, seguro que se volvería loco.
Sonrío ante este pensamiento y me coloco el tapado que Candice me prestó para ocultar la lencería.
Le mentimos a todos y les dijimos que Candice y yo pasaríamos un día de comprar por la avenida. Al parecer todos se lo creyeron, hasta Jona quien simplemente nos ignoró.
Kevin nos confirmó dónde se hospedería el tal Elias mientras hacia sus negocios en el centro. El se encuentra en un hotel llamado Estancia, así que es allí donde iremos. Todo ya está hecho.
-Vale, ya debemos irnos. -dice Candice tomando su bolso.
Tomo una fuerte respiración y salgo de la habitación. Todos están haciendo lo suyo y por suerte nos ignoran.
-Volveremos más tarde. -les informa Candice. Carter nos mira y nos sonríe -por supuesto que él ya sabe y estará informado de todo-, Troy simplemente nos ignora ya que esté jugando nuevamente a la Xbox, Simon hace un ídem con la mirada y Jonathan solamente nos observa-Si, chicos tendremos cuidado, no se preocupen. -dice irónica, pero que bueno que puede disimular.
Cuando por fin salíamos de allí pude soltar todo el aire acumulado en mis pulmones. Alivio era lo único que sentía. Creía que nos iban a descubrir.
Luego de media hora llegamos a Hotel Estancia de cinco estrellas. Aparcamos y entramos al hotel. Ambas pudimos notar el raro movimiento por todo el lobby ya que todos deben saber quien se está alojando allí.
-Vale, Kevin dijo que se aloja en la habitación Rey, que es -busco en mi móvil el mensaje y lo encuentro- En el último piso.
-Okey, te esperaré aquí, si todo sale mal -pero la interrumpo.
-Todo saldra bien. -intento convencerme a mi misma en realidad.
Ella asiente y se sienta en uno de los sillones del lobby tomando una revista intentando seguramente pasar desapercibida.
Suspiro y tratado de sonreír. Camino hacia el ascensor y marco el piso 12, que es el último piso que va directo a la única suite que hay allí.
Cuando llego veo un pasillo largo color blanco y en el suelo una alfombra dorada con encaje blanco que decora todo el pasillo. Siento un ruido y veo que dos hombres se alarmaron al verme y levantaron sus armas.
Respira, O'Brien.
Sólo sonríe y imagina que eres una acompañante de verdad.
Tomé aire y con una gran sonrisa roja por mi lápiz labial caminé soltandome el tapado y dejándolo caer al suelo. Lo único que me cubría era el jersey rojo con botones y la lencería roja.
Los hombres me miraron desde la punta de los pies que estaban cubiertos por mis tacones subiendo por mis piernas con medias de encaje hasta arriba de las rodillas y terminaron en mis pechos, no siquiera se atrevieron a verme la cara. Jodidos.
-Vengo a ver al señor Morrison. -intento hacer mi mejor voz de colegiala.
-¿Qui-quién la envía? -pregunta uno de los guardias que al parecer habla inglés.
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San Pablo. (EDITANDO)
Fiksyen PeminatMentiras. Siempre se trata de eso. Un viaje hará que todo se tumbe boca arriba, pero la historia continúa, siempre continúa. Ella irá en busca de su hermano, también buscará la verdad y su paz, pero quién dice que nadie la buscará a ella. Alguien...
