—¿Qué sucede, Eric? —lo interrumpo mientras ríe de algo con sus amigos y Maya.
—¿De qué hablas, Ed? —para de reír y me mira confundido.
—Tu amiga Victoria dijo que me necesitabas algo. —ya digo apretando mis puños.
—Mmh, que yo recuerde no. —ríe nuevamente mirando extrañado a sus amigos, pero a Maya no le dio ni una pisca de gracia, sabe lo que sucedió y no le gusta para nada, al igual que a mi.
—Maldita sea. —gruño en voz baja, pero estoy segura de que me oyeron.
Camino rápidamente y con mi sangre hirviendo hacia la cocina y entro de golpe. La veo a la perra muy cerca de mi novio mientras él miraba su teléfono.
—Al parecer has oido mal, querida. —me acerco a él y lo jalo del brazo para atraerlo hacia mi. —¿Qué haces, bebé? Ese no es tu móvil. —frunzo el ceño.
—Tori me pidió que la ayude con un problema. —me sonríe.
—Oh, yo soy muy buena en eso, déjame ver. —y le arrebato el móvil de sus manos pero "sin querer" se cae y choca contra el suelo— ¡Oh, mierda! —finjo estar apenada— Lo siento.
—¡¿Cuál es tú problema?! —me grita levantando su Iphone a toda velocidad.
Sonreí con malicia por dentro.
—Se me resbaló. —me encojo de hombros pero de verdad me quiero reír.
—Eres una... —antes de que pueda acabar me acerco peligrosamente a ella y la enfrento.
—¿Una qué? —le pregunto jodidamente molesta. Ella simplemente sonríe. Perra, pienso.— Ten cuidado con lo que dices porque si tengo que arrastrarte del cabello por todo San Pablo lo haré sin dudar.
—Eda... —Justin colocó una mano en mi hombro para que me calme, sabe que si tengo que partirle la cara lo haré, y con gusto.
—Alejate de mi hombre o te arrepentirás, ¿Entiendes?
Ella sonríe maliciosa. Joder, de verdad quiero tirarle los dientes.
—Lo entiendo. —ríe— Aunque no te prometo nada. —da un paso hacia atrás y sale de la cocina antes de que pueda cometer homicidio.
Doy media vuelta y me encuentro a Justin con una ceja levantada y esa sonrisa pícara que sólo él sabe hacer.
—¿Mi hombre? —se cruza de brazos y da un paso hacia mi.
—¿Qué, a caso no lo eres? —levanto ambas cejas y también me cruzo se brazos.
—¡Por supuesto que sí! Es sólo que nunca te oí decirlo. —sonríe y, sosteniendo mi cintura con sus manos me atrae hacia su cuerpo— Me gusta. Y..., me gusta que pelees por lo qué es tuyo.— manifiesta y besa mis labios dilce y suavemente.— Aunque no tienes por qué estar celosa.
—No estoy celosa. —frunzo el ceño.
—Casi saltas a su cuello, Eda. —bromea.
—No la soporto. —bufo.
—Ni siquiera la conoces.
—Oh, ¿Y tú si? —me vuelvo a cruzar de brazos.
—Sabes a lo que me refiero, Eda. —me dice algo cansado.
Bastardo.
—No, en realidad no lo sé, Justin.
Antes de que pudiéramos seguir peleando Maya entra con Milo en sus brazos y nos mira algo incómoda, al parecer notó que estábamos discutiendo, pero nos sonrió y se acercó a nosotros dos. Cuando mi pequeño sobrino estuvo más cerca mío pareció que todo mi enojo se esfumó, es imposible que una cosita tan frágil y pequeña me haga tan feliz y me quita la rabia tan rápido.
ESTÁS LEYENDO
San Pablo. (EDITANDO)
FanfictionMentiras. Siempre se trata de eso. Un viaje hará que todo se tumbe boca arriba, pero la historia continúa, siempre continúa. Ella irá en busca de su hermano, también buscará la verdad y su paz, pero quién dice que nadie la buscará a ella. Alguien...
