Suspiré. El GPS me indicó donde debía ir.
—Tranquilo, renacuajo, todo estará bien. —le dije a mi pequeño bebé tocando mi vientre.
Puse las llaves en el coche y arranqué.
Conduje hasta donde ella se encontraba, hasta donde el GPS me indicó que estaba. Mis nervios estaban a flor de piel y me pregunté ¿Tan demente tiene que estar una persona para querer aniquilar a su propia hermana?
Vacile un segundo antes de parar. Era una fábrica muy vieja y, por el letrero pude ver que habia sido clausurada.
Tomé una fuerte respiración y apagué el motor.
Cogí el movil y le marqué.
—Esperaba que llamaras. — contestó.
—Quiero hablar contigo, Ana.
—Lo sé, te estaba esperando.
Tragué saliva.
—Pasa, y sube la primera escalera hasta el primer piso.
—Vale.
Colgó.
Miré mi móvil una vez más y contemple mi salvapantallas, una foto de Justin y mía, ambos estábamos sentados en el sofá sonriendonos. Recordé la mirada de decepción y angustia que puso cuando se enteró de mi embarazo, luego de eso ni siquiera me habló, obviamente ya que estábamos de luto por la muerte de Kevin, muerte que estoy a punto de vengar.
Hice lo que Ana me pidió y salí del coche. Inspeccione el lugar con mi mirada y noté que estaba desierto, pero eso no me dejaba tranquila, los hombres (psicópatas) de mi hermana podrían estar en cualquier parte del lugar apuntandome si daba un paso en falso.
El ruido de la puerta pudo haber alertado a cualquiera que estaba entrando, pero nada ni nadie se asomó. Seguí caminando. La fábrica era totalmente vieja y con aparatos todos oxidados y llenos de polvo, al parecer estaba abandonada hace tiempo. Bueno, al menos hasta que mi psico-hermana la invadió.
Subí las únicas escaleras que vi y noté que había un gran salón con una única puerta en el fondo. Tomé aire y acaricié mi vientre nuevamente.
No quería admitirlo, pero temía por mi vida y más que nada por la vida de mi hijo. Pero se que debo enfrentar esto ahora, porque sino ella jamás nos dejará en paz.
Entré sin golpear, sabía que ella me estaba esperando.
Era otro gran salón, pero este estaba limpio y con una gran iluminación ya que en medio había unas grandes ventanas que iluminaban todo el lugar.
Ella estaba allí, parada en medio y con los ojos cubiertos de lágrimas.
—Que bueno que estés aquí. — sollozó.
—Ana, ¿Qué haces? —me alarme al verla así, no sé por qué.
—Me has arrebatados todo en esta vida. —me dijo sin más.
—Sabes que eso no es cierto.
Rió sin gracia.
—¿Cuántas veces vamos a tener esta discusión, Eda? —pregunta paseándose por el salón.
—Hasta que entiendas que yo no te he hecho nada, Ana —un nudo se formó en mi garganta—. Tú misma has decido que sea tu enemiga, yo nunca lo he elegido.
—¿Enemigas? —frunce el ceño—, creí que éramos hermanas.
—Ana... —di un paso hacia ella pero rápidamente sacó un arma del fondo de su abrigo. Me detuve.
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San Pablo. (EDITANDO)
FanfictionMentiras. Siempre se trata de eso. Un viaje hará que todo se tumbe boca arriba, pero la historia continúa, siempre continúa. Ella irá en busca de su hermano, también buscará la verdad y su paz, pero quién dice que nadie la buscará a ella. Alguien...
