Jonathan aún estaba durmiendo, pero yo no podía parar de dar vueltas en la cama. El reloj marcaba las nueve y ya era hora de levantarme, pero dejaría que Justin siga durmiendo. Anoche tuvimos una noche larga y agitada, aunque seguro que despertará en cuanto no me encuentre en la cama. Mientras tanto saldré.
Busqué ropa interior y cogí unos shorts y la camiseta que Jonathan llevaba puesta anoche. Me lave mis dientes y salí de la habitación.
Candice y Carter estaban tomando el desayuno tranquilos y platicando sobre alguna cosa. Cuando me vieron aparecer sonrieron pero siguieron con su desayuno.
—Hola, panda. —saluda Carter.
—Buenos días.
Me acerco a ellos y le robo una tostada a Candice.
—¡Oye! —se queja frunciendo el ceño.
—¿Quieres que te prepare algo? —me pregunta Carter amablemente.
—No, descuida. ¿Saben dónde está Simon? —pregunto mientras me termino la tostada.
—Lo vi salir hace un momento, creo que subió a la terraza del edificio. —me dice Candice con algo de duda.
—Vale. —asiento y voy camino a la puerta.
—¿Sucedió algo? —la voz de Candice me hace detener antes de abrir la puerta.
—No, sólo quiero hablar con él.
No se si asienten o no, o si hacen alguna otra cosa, ya que abrí y salí sin mirar atrás.
La mirada de decepción de Simon me había perseguido toda la noche. Se que no debo sentirme así, que no es culpa mía que él siga enamorado de mi, ya que sabe muy bien cuáles son mis sentimientos hacia Jonathan y también sabe que nunca van a cambiar. Además, no he hecho nada para que pueda enamorarse, ¿O si?
Subí por las escaleras de emergencia ya que es por el único lugar donde puedes subir y abrí la puerta de metal que de tan vieja y oxidada que es rechinó de una manera espantosa.
Busqué con mi mirada la melena morena de Simon por alguna perte y lo encontré en una esquina mirando hacia abajo con las manos en los bolsollos.
Me acerco a él despacio y tomando aire para ver cómo afrontar esta situación.
—Hey, ¿Qué haces aquí? —le pregunto con una sonrisa y me paro a su lado, mirando la vista, la hermosa vista del centro de San Pablo.
—Sólo quería pensar. —me mira un momento algo serio, sin expresión alguna y luego vuelve a mirar la vista.
—Vale. Que es buen lugar para pensar, ¿Eh? —asiento con la cabeza sintiéndome una estúpida.
Él no contesta.
Luego de algunos minutos de silencio, no tan incómodo al decir verdad, lo escucho suspirar. Entonces me mira pero yo no aparto la vista del cielo, que estaba despejado y sin una nube cerca.
—Lo siento. —libera de la nada.
Vale, ahora qué digo, no tengo idea.
—Vale. —fue lo único que salió de mi boca. Aún estoy mirando el cielo, con mis manos en los bolsillos traseros de mi short.
—Arruiné todo, lo sé. —baja su cabeza— Soy un gilipollas.
—Lo sé.
—Aún estoy enamorado de ti, Eda. —y termina confesando lo que Candice, Jona y yo sospechábamos.
—¿Por qué? —esta vez me giro a verle_ ¿Qué he hecho para que te enamoraras de mi? Si lo único que hago es cabrearte.
—No me cabreo contigo, me cabreo conmigo y por eso me enfado contigo.
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San Pablo. (EDITANDO)
FanfictionMentiras. Siempre se trata de eso. Un viaje hará que todo se tumbe boca arriba, pero la historia continúa, siempre continúa. Ella irá en busca de su hermano, también buscará la verdad y su paz, pero quién dice que nadie la buscará a ella. Alguien...
