—Te amo, ¿Te lo he dicho?
Parpadeo algunas veces y lo miro, sigue con esa misma mirada, preocupado y afligido. Dios mío.
Lo miro con cierta ternura y, levantándome me siento sobre su regazo y acaricio su nuca suavemente.
—Muchas veces. —muerdo mi labio.
Él baja un poco su mirada y de pronto me abraza la cintura posando su cabeza en mi pecho. Su acto me sorprendió por completo. Un leve suspiro salió de su boca y apretó aún más el agarre a mi cintura.
Lo dejé que me abrace el tiempo que quiera mientras rascaba su cabeza tiernamente.
—Eres mi vida, Eda. —murmura.
—Lo sé, y tú la mía.
—Lo digo en serio. Quiero formar una familia, tener hijos, una casa, un perro, nietos, bisnietos..., yo quiero vivir hasta el fin de mis días contigo. —se separó de mi pecho y me miró, con tanta dulzura y sinceridad que creí que lloraría.
—Lo sé mi amor, y créeme que yo también quiero todo eso. —tomé sus mejillas entre mis manos y lo besé una y otra vez.
—Entonces casemonos. —soltó.
Me quedé sin palabras. De la nada comencé a reír pero no porque me diera gracia si no por lo confundida y nerviosa que me sentía. Este hombre estaba hablando de casarnos. Casarnos ahora con todo lo que está sucediendo, es una completa locura.
—Eda, dime algo.
—¿Me-me estás proponiendo matrimonio? —pregunto como si no fuera obvio, cosa que lo es. Jodidos nervios.
Él baja su cabeza y, con su mano derecha –ya que su otra mano está en mo cintura– saca algo del bolsillo de sus jeans. Un anillo. Un jodido anillo de diamantes sale de su bolsillo.
—Iba a esperar que pase todo esto, pero ya no puedo esperar más.
Otra vez me quedé sin habla. Madre mía, esto está sucediendo de verdad, él me está proponiendo matrimonio. Joder.
—¿No te parece que es un mal momento? —saco la vista de sus ojos y vuelvo a mirar el enorme anillo que aún sostienen sus dedos.
—De hecho me parece un exelente momento. Necesitamos algo de felicidad en nuestras vidas, merecemos una oportunidad de ser felices. —se queda en silencio por unos segundos y luego suspira al ver que yo no contestaba— ¿No lo crees?
—Si, por supuesto que lo creo, pero no creo que este sea un buen momento.
Él mira hacia otro lado cerrando sus ojos.
—Quiero decir, ¿Cuál sería el propósito si todo a nuestro alrededor está mal?
—Eda, no me importa lo demás. Tú eres mi propósito. —me mira a los ojos.
Las lágrimas comenzaron a acumularse en mis ojos rápidamente.
Es cierto. Él y yo merecemos ser felices en algún momento. Vivimos rodeados de pura mierda pero nosotros seguimos amándonos como nunca lo hemos hecho.
—Entonces, ¿Te casarias conmigo? —me ofrece el anillo y sentí que mi cuerpo comenzó a temblar de emoción.
—Dios, sí, por supuesto que si. — definitivamente sí.
Él me regalo una perfecta sonrisa llena de felicidad y tomando mi mano me colocó el anillo en mi dedo para luego depositar un beso en ella y después en mis labios.
—Te amo. —susurré en sus labios. El tomó mis mejillas y secó las lágrimas que se caían por ellas.
—Y yo a ti, mi amor. —contestó.
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San Pablo. (EDITANDO)
Fiksyen PeminatMentiras. Siempre se trata de eso. Un viaje hará que todo se tumbe boca arriba, pero la historia continúa, siempre continúa. Ella irá en busca de su hermano, también buscará la verdad y su paz, pero quién dice que nadie la buscará a ella. Alguien...
