Su voz sonaba irritada, hasta molesta, y cuando giré con cuidado para verlo, me fijé en que de verdad se mostraba bastante enojado, nunca lo había visto así, y consigo a su lado, se acercaba otro chico con una sonrisita amarga. Es Fobétor seguro.
Llegó hasta a mi lado con rapidez. Decidió no tocarme, yo volví a respirar hondo.
—¿Qué tratan de hacer? —Preguntó de nuevo Morfeo con firmeza.
—Hijo, tu hermano Iquelo y tú siguen teniendo discrepancias, en nuestro mundo eso no es posible, es de extrema necesidad que exista el equilibrio, así que procuren mantenerlo entre ambos. Y, hablando de equilibrio, esta humana y tú siguen rompiendo ese equilibrio. Ella debe estar en sus propios sueños, no tú en ellos. Deja de ser tan irresponsable con tu deber. —Sentenció su padre, yo sentí una punzada en mi estómago.
—Bien. ¿Dices que debo alejarme de ella? ¿Acaso todo ha dejado de ser como es? ¿De qué equilibrio me hablan? No hay ningún mal en querer estar con ella.
—Le haces mal a ella, Morfeo. —Su madre intervino— la has acostumbrado a tu presencia, debes hacer lo mismo con tu ausencia. Porque de lo contrario, no podrá seguir sin ti.
No, por favor otra vez no...
—Pues tendré discrepancias con ustedes, no estoy de acuerdo.
—A ver hermanito, deja de hacerte el duro, y desiste. —Habló el chico que vino junto a él.
—Tú no tienes el derecho a opinar, Fobétor.
—Por todos los Dioses, soy Iquelo, Fobétor es el asqueroso nombre que me dieron los mortales —dijo casi gritando y con tono hastiado.
—Morfeo, debes escuchar lo que te estamos pidiendo o tomaremos medidas —se dirigió nuevamente su padre a él.
Yo no sabía cómo reaccionar, lo perdería otra vez y eso me paralizaba.
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Oniros
Short StorySegundo libro. Es recomendable leer el primero "Morfeo". Si los sueños se hacen realidad... ¿la realidad puede ser un sueño?