—¿Estás segura? No puedes dar marcha atrás, ¿entendido? —Me advirtió.
—Sí, solo muéstrame —contesté segura.
Fue cuando me levantó de sus brazos y quedé frente a él, sentados, en un lugar cálido y pacífico, con un silencio variable, a veces me parecía oír grillos, o pájaros, parecía un bosque, pero era más que eso, como una ilusión... Sus ojos se posaron en los míos, tenía ya cierta sonrisa sospechosa. Sonreí también, su mirada intensa me hizo bajar la mía y entonces tomó mi barbilla y me besó.
Sus labios tocaron los míos por unos segundos indefinidos, sin moverse, solo palpando esa delicada delicia.
De pronto comenzó a moverlos, tomando mi labio inferior, tan lentamente que me derretí, posé mis brazos en sus hombros y él me tomó del cuello y la cintura.
No sé qué sucede pero siento una enorme felicidad y plenitud.
Nuestros labios se aceleraron, tratando de saborearlos con rapidez y lujuria, él tenía tanta prisa, tanta sed de mí, que me hizo enloquecer, ya no pensaba con claridad, estaba tomando mis sentidos.
Me apretó más a él, un ligero sonido de gusto salió de mi garganta y él se alejó unos milímetros de mis labios, estaba tan embelesada que no abrí mis ojos. Su respiración era agitada, igual que la mía.
La mano que estaba posada en mi cintura bajó un poco hasta el borde de mi blusa, allí me tensé, entendí todo, aunque ya lo sabía muy en el fondo... Esto definitivamente me hará perder la cabeza.
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Oniros
Short StorySegundo libro. Es recomendable leer el primero "Morfeo". Si los sueños se hacen realidad... ¿la realidad puede ser un sueño?