La ciudad entera hablaba emocionada, los ciudadanos estaban más sonrientes que nunca, mujeres lloraban en la calle y hombres brindaban en bares completamente extasiados, niños reían y jugaban más contentos de lo que se les había visto en los últimos años.
Todos los reporteros, entre ellos Peter Hunt, estaban parados frente a la casa que con anterioridad había pertenecido a los Valderrama. La policía estaba ahí, siguiendo las órdenes de la jefa del departamento, Denise Andrade. Nadie sabía con exactitud lo que estaba sucediendo o como se habían desarrollado los acontecimientos. Pero, ese día, alrededor de las tres de la tarde, un comunicado especial había interrumpido toda programación televisiva o de radio.
- Peter Hunt les informa, - Había comenzado la voz cansada del reportero. – hace dos horas la policía recibió una llamada de un hombre, que por el momento seguirá en el anonimato por su seguridad, asegurando que había encontrado a una mujer inconsciente, desnuda y claramente maltratada en la calle. – Todos se habían quedado callados en ese preciso momento, justo como aquella noche cuando los Valderrama pedían que devolvieran a su hija. – Hace unos minutos, Denise Andrade, jefa del departamento de policías, anunció que se había identificado a la mujer como Sofía Valderrama, la niña de siete años que despareció hace más de una década… 12 años para ser exactos. El estado de salud de la señorita Valderrama aún se desconoce pero se espera tener notificación pronto.
Dos horas después de ese primer reporte la gente seguía animada y pegada a sus televisores, listos para escuchar algo más sobre la milagrosa aparición de una niña que había desaparecido hacía tanto tiempo, o de sus padres quienes se habían separado cinco meses después de que declararan muerta a su hija… cuando seis años ya había pasado desde su desaparición. Los rumores decían que Denise nunca había dejado de buscar pero que el caso, por las leyes, había bajado de prioridad a “caso sin resolver”. No había más pistas que pudieran seguir.
Isabel Valderrama se había quedado en el pueblo pero su esposo se había ido a una pequeña ciudad, cerca de dos horas de viaje en auto. Por eso no era de extrañar que las declaraciones se estuvieran dando tan tarde. Era obvio que primero habían avisado a la familia de la niña… aunque muchas de las ancianas que disfrutaban de ser las primeras en llevar las noticias a todos, se habían quejado de la poca eficiencia con que la noticia había llegado a la población.
La primera en aparecer ante las cámaras fue Denise Andrade, con su uniforme y una mirada seria, aunque en sus ojos se podía observar una leve sonrisa y el estrés que la había acompañado por esos 12 años parecía haber desaparecido, se le veía más viva.
- Buenas tardes, gracias por venir y responder al llamado. – Atrás de ella se veía a Isabel y Ricardo… no era como la primera vez que habían estado ante las cámaras, esa vez se habían mostrado destrozados y apoyados el uno en el otro y enamorados… enamorados como solo las personas tristes pueden estar… ahora estaban apartados, distanciados, contentos y tomados de la mano, pero ya no había amor ni compañerismo. – Como ya se les informó esta tarde se encontró a una mujer que posteriormente fue reconocida como Sofía Valderrama. Estaba en un estado deplorable, pero se está recuperando y seguirá estando bajo el cuidado del hospital local. – Muchas preguntas y flashes volaron pero la mujer decidió ignorarlas. – Sin embargo, es muy tarde… - Todos guardaron silencio. – hace 12 años le ofrecí al secuestrador que la dejará en libertad y que yo lo dejaría en paz… la oferta expiró. Voy a atraparte y llevarte ante la justicia y me aseguraré de que te encierren por mucho tiempo. – Muchos aplaudieron las palabras de la oficial. – Se les pide que se mantengan alejados del hospital… Sofía necesitará tiempo. Por favor… Se les dará noticias sobre ella cuando las haya, también se les pide que se alejen de la familia Valderrama y dejen que enfrenten esta situación a su manera.
Tras decir eso la oficial se alejó y siguió a los Valderrama al auto. Iban en dirección al hospital.
Al llegar al hospital vieron a su hija, por primera vez después de tanto tiempo. Isabel se dejó caer al suelo y ocultó su rostro entre sus manos mientras comenzaba a llorar. Su cabello teñido de rojo y corto no se movía a pesar del viento. Ricardo, ahora con bigote, canas y arrugas, miraba con los ojos llenos de lágrimas a la joven que descansaba y que estaba conectada a tantos aparatos. Una joven que no conocía pero que le producía una sensación de familiaridad que solo podía explicar como “un padre sabe cuando ve a su hijo”.
Denise les presentó a la doctora Lucia Hale, quien se estaba encargando de todos los cuidados que Sofía necesitaba. Ella les explicó con una mirada de pena en el rostro que su hija había vivido encerrada, encadenada y bajo un régimen de pobre alimentación durante 12 años, esto le había provocado un pobre desarrollo físico, un retraso. También les explicaron que había sido violada repetidas veces. A simple vista no había rastro de embarazo o aborto pero eso no quería decir que no lo hubiera habido. Denise fue quien explico las mordidas, Isabel apretó los ojos como tratando de olvidar lo que había escuchado y dejó escapar sollozos sonoros. Ricardo se dejó caer a su lado y la rodeo con sus brazos, sintiéndose asqueado de lo que le había pasado a su bebe.
Fue entonces cuando un hombre se acercó, llevaba una bata blanca, el pelo despeinado, una mirada de serenidad y un rostro tan amable que les hacía mirarlo como si fuera la solución a todos sus problemas.
- Él es el doctor Daniel Walker… - La doctora Lucia les presentó. – Psicólogo, psiquiatra y enfermero especializado en personas que sufren traumas severos. – El hombre les sonrió amablemente. – Será quien se encargue de la salud mental de su hija.
- Señor y señora Valderrama, es un placer conocerlos, desearía que fuera bajo otras circunstancias. – Se veía tan joven, quizá unos 30 años, máximo. – Su hija ha sufrido diferentes traumas físicos que pueden desarrollar traumas psicológicos también. Eso sin mencionar el retraso que tendrá debido a la poca interacción humana que, asumimos, ha tenido estos años. – Isabel quiso llorar de nuevo. – Daré mi mejor esfuerzo por ayudarlos. Ha habido casos peores donde las personas son fuertes y pueden salir adelante. Sofía es fuerte, lo sé. Pero, necesitara mucha ayuda de parte de ustedes.
- Sofía nos tiene a su lado… siempre lo ha hecho. – Contestó Ricardo sosteniendo con fuerza la mano de su ex esposa.
Cuando Sofía abrió los ojos se encontraba en un lugar que no conocía, con muchas maquinas que hacían ruidos extraños a su alrededor y sentía dolor, mucho dolor. ¿Dónde estaba? Benjamín… Benjamín la había dejado caer del carro, tenía que volver con él antes de que se diera cuenta de que ella no estaba y se enojara. Trató de levantarse con rapidez pero el dolor que la golpeó fue demasiado. Comenzó a gritar.
La primera en reaccionar fue Lucia e inmediatamente después Daniel quien corrió a su lado. Los gritos eran horribles. Enfermeras corrieron en ayuda de ambos doctores y otras para detener a Denise y a los padres de la joven. Isabel vio como luchaban por mantener a su hija quieta y ella luchaba por separarse de ellos y escapar. Finalmente la lograron controlar y la doctora Hale le inyectó un sedante. Lentamente Sofía Valderrama fue quedándose dormida y la última palabra que dijo antes de caer completamente dormida fue “Benjamín”.
