Lapis se miró en el gran espejo. Se observó detalladamente, no quería hacer eso, pero tenía que verse perfecta para la ocasión, su madre la mataría si no lucía excelente.
Llevaba puesto un largo vestido azul rey, un pequeño collar y una pulsera que hacía juego, según ella. Se pondría cualquier par de zapatos, pues el vestido era tan largo que creyó que no se verían. Acomodó su cabello, lo había rizado un poco. Tomó unas zapatillas negras, su teléfono comenzó a vibrar. Contestó la llamada.
—Hola... Seguro, ya salgo.
Una persona que trabajaba con Blue Diamond había ido a recogerla. Bufó y tomó su cartera. Cerró la puerta y fue al auto. El joven le abrió la puerta a la peliazul, ella agradeció la acción y subió, el otro fue al asiento del conductor y emprendió el viaje.
Sería el mismo salón de todos los años, siempre se arreglaban con el dueño del lugar. Era un lugar muy lujoso, y la fiesta era sólo por capricho, para que las Diamond y sus trabajadores pudieran reunirse.
El viaje duró casi una hora, y no había sido tan aburrido.
Los dos bajaron e ingresaron al lugar, era un sitio enorme.
Estaba la sala principal, contaba con pasillos a los costados, para los baños y la cocina. Las escaleras llevaban a habitaciones vacías, Lapis conocía bien el lugar, pues desde que era niña hacían fiestas ahí.
Como no notó la presencia de su madre, Lapis fue a la cocina. Había mucho personal, aún así aprovechó para tomar algo. Un postre, lo agarró rápidamente y salió de ahí. Se dispuso a comerlo debajo del marco de una puerta.
—Ten cuidado —dijo Blue Pearl, soprendiéndola—, con tu ropa.
—Oh, sí, sí...
—Pronto llegarán todos los invitados.
—De acuerdo, y, ¿Blue Diamond?
—Estaba arreglando unos asuntos, no tan importantes, estará aquí pronto.
—Oh, bien. Iré a lavarme las manos, te veo luego.
Fue a uno de los sanitarios, y luego fue al segundo piso. Estaba viendo todo desde ahí.
—¡Lapis!
—¿Ah?
La peliazul volteó, se encontró con sus compañeras, Chalcedony y Apatite.
—Hola...
—Hola—dijeron al mismo tiempo.
—Miren—dijo Apatite—. Es White Diamond.
Observaron a la mujer que acababa de llegar, era la mayor de las Diamond. Una mujer alta, con cabello platino y ojos grises. Era muy formal, elegante.
—¿Y Yellow Diamond?—preguntó Lapis.
—Creo que ya esta aquí —contestó Chalcedony.
Permanecieron un buen rato ahí, observando a los invitados que iban llegando. No pasaba nada fuera de lo ordinario.
—Oigan, oigan —dijo Apatite—. Lo más especial de la noche.
—¿Qué?—Lapis estaba muy distraída.
—Yellow Diamond le cantará a tu madre.
—Ah.
Yellow Diamond gustaba de cantarle a Blue Diamond, la hacía sentir mejor. A parte, Blue estaba por cumplir años, sería tomado como un regalo.
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Hazme sentir | Lapidot
FanfictionDespués de pasar por cosas terribles, ambas comienzan a conocerse aún viviendo en un desastre. Lapis y Peridot tendrán que aprender a ser sinceras y apoyarse en todo momento. En el amor no todo es felicidad, y menos en su situación.
