Apenas empezaban a aparecer los rayos del sol, esa mañana era algo fresca, pero agradable.
Ellas se encontraban envueltas con la sábana de la cama de Lapis Lazuli, aunque no en su totalidad, no habían tenido una noche tan tranquila.
Después de hacer algo de desastre en la cocina, decidieron pasarse a la habitación de la peliazul.
El teléfono de la peliazul vibró, ella tardó un poco en despertar. Estaba algo mareada, y aún quería seguir durmiendo.
Se apoyó con los codos sobre la cama, se talló los ojos y prendió la lámpara, no podía ver en su totalidad.
—Esa cosa me despertó —habló la rubia, con los ojos entrecerrados.
—Lo siento —rió levemente, volteó a ver en dirección del buró y tomó el teléfono.
Tenía un par de mensajes de Jasper, preguntando que si estaba bien y comentando que Malachite aún estaba dormida.
Lapis respondió a los mensajes diciendo que apenas y había despertado, que todo estaba normal. Dejó el teléfono nuevamente sobre el mueble y se acomodó junto a la rubia, sonriendo.
—¿Dormiste bien? —preguntó Lapis, tenía una de sus manos sobre la mejilla de esta.
—Sí, dormí contigo. Obvio que iba a dormir bien —rió—. ¿Y tú?
—No lo sé... —dirigió su vista al techo, con una sonrisa sobre su rostro.
—¿No lo sabes? —hizo que volteara a verla, cuando estuvieron frente a frente, Peridot la besó cálidamente—. Yo sé que sí.
—Qué linda forma de empezar el día —dijo la peliazul, con un tono de alegría.
—¿Qué hora es?
—Casi las siete de la mañana —bostezó—, me gustaría dormir más, pero no creo que Jasper tarde en traer a Mal.
—Entonces ya debemos levantarnos, vamos a desayunar algo.
Lapis asintió. La peliazul se levantó primero y fue a tomar una ducha, Peridot se quedó en la habitación y se vistió con lo que traía desde el día anterior, de todos modos iría más tarde a su casa para ponerse algo diferente.
La rubia bajó a la sala y desbloqueó su teléfono, últimamente tenía más contacto con Amanda y Chrisolite. Quería saber si tenía mensajes o llamadas de ellas.
Lapis no tardó en bajar, aún tenía su cabello húmedo, y la ropa mal puesta.
—Por ahora solo puedo ofrecerte cereal —dijo la joven de ojos azules al acercarse a la rubia—. Ya no tengo mucho en mi alacena.
—Ah, está bien —sonrió y se puso de pie—. De todos modos puedo ayudarte a prepararlo.
—Oh, por favor, Peridot —rió y las dos se dirigieron a la cocina.
Peridot dejó los platos y cucharas en la mesa, Lapis sacó la leche del refrigerador y tomó el cereal.
Desayunaron tranquilamente, como solían hacerlo algunas veces ya hace meses. Extrañaban empezar el día juntas.
Lapis tomó su teléfono y revisó los mensajes, Jasper dijo que pronto saldría de su casa junto con su hija, la peliazul sonrió y dejó el teléfono sobre un mueble.
—Peridot —la llamó al acercarse a la cocina.
—¿Sí?
—¿Puedes sacar esta bolsa de basura?
—Claro —fue hasta ella y tomó la bolsa.
Peridot recorrió la sala y llegó hasta la puerta, abrió y al salir la cerró.
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Hazme sentir | Lapidot
FanfictionDespués de pasar por cosas terribles, ambas comienzan a conocerse aún viviendo en un desastre. Lapis y Peridot tendrán que aprender a ser sinceras y apoyarse en todo momento. En el amor no todo es felicidad, y menos en su situación.
