Las jóvenes viajaban en el auto, estaban a punto de llegar a la base de Blue Diamond. Eran alrededor de las tres de la tarde, y el clima era frío, característico del último mes del año.
En esa ocasión entregarían las ganancias de algunos trabajos de ese día.
—Ya llegamos —dijo la rubia, terminando de estacionarse.
—No quiero bajar, hace más frío allá afuera.
—Tienes que, ya vamos.
—Bien...
Las dos bajaron del vehículo gris, no habían muchas personas fuera del lugar, ni tampoco adentro.
—Qué solo está este lugar —murmuró Peridot.
—En estos días no se hace mucho.
—¿Por qué?
—Bueno, las condiciones climáticas no son las mejores para transportarse. Y al menos a Blue es algo que le molesta, no sé si a Yellow o a White les cause algún problema, y no me interesa — se encogió de hombros.
—Vaya...
Continuaron caminando por los pasillos, casi todo el lugar tenía pocas presencias. Se aproximaron al lugar de Blue Diamond, Lapis tocó la puerta. Su hermana abrió rápidamente.
—Pasen.
Las dos asintieron y avanzaron, Lapis fue quien se acercó más a la mujer de cabellos argénteos.
—Toma —sacó el sobre—. Esto es lo último del año —suspiró.
—Excelente —lo tomó—. Muchas gracias, igual a ti, Peridot —la miró.
La rubia la miró igual y asintió, la peliazul sonrió levemente y se dio la vuelta, caminó en dirección a la joven de los lentes.
—Lapis.
—Dime —volteó.
—Me preguntaba si esta navidad te gustaría ir a casa, estar con tu hermana y conmigo.
—Oh —miró disimuladamente, según ella, a Perido —. ¿Me dejas pensarlo?
—Claro.
—De acuerdo, nos vemos, y adiós Pearl —sonrió para su hermana.
—Adiós, vayan con cuidado.
Las jóvenes se retiraron del lugar, caminaron nuevamente por los casi solitarios pasillos. De las pocas personas que ahí se encontraban, estaba Chalcedony, quien no pudo evitar hablar un buen rato con Lapis y algo con Peridot.
Después de eso, se retiraron definitivamente. Decidieron pasar el resto del día en casa de Peridot, Lapis planeaba cocinar nuevamente con la rubia, la cual aprendía muy bien.
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Había amanecido menos frío que el día anterior. Las jóvenes estaban desayunando – almorzando, acababan de arreglarse, pues habían planeado salir ese día. Aunque la rubia no estaba muy de acuerdo.
—Ya te dije que no sé patinar...
—No es tan difícil, Peridot —sonrió—. Y no vamos a cancelarlo, ya le dije a Onyx que iríamos.
Bebió jugo —Moriré en la pista.
—Tranquila, ya te dije que no es difícil —mordió un pan—. O al menos así lo considero... pero, quiero llevarte.
—¿Por qué? —rió
—En estas fechas mi papá me llevaba a patinar, también iba mi mamá y mi hermana —
sonrió—. Me divertía mucho...
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Hazme sentir | Lapidot
Fiksi PenggemarDespués de pasar por cosas terribles, ambas comienzan a conocerse aún viviendo en un desastre. Lapis y Peridot tendrán que aprender a ser sinceras y apoyarse en todo momento. En el amor no todo es felicidad, y menos en su situación.
