Aaron CAP:19

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Capítulo 19:

- Maldita sea Kelsey, si fuera hombre probablemente tendría que estar calmando una erección en este momento. Te ves muy sexy. Te violaría. Es más, creo que ya me excite.
No pude evitar soltar una carcajada.
- ¿Debo decir gracias?
- No debes agradecer, es la verdad. No sé por qué no te vistes así más seguido, le causarías un infarto a más de uno.
No sabía si Tris estaba halagándome porque de verdad estaba linda o porque era mi mejor amiga y tenía que hacerme cumplidos.
Tenía un jean ajustado hasta tal punto que prácticamente no podía respirar y una blusa negra algo transparente metida dentro del pantalón. Como era una fiesta en un bosque, tomé unas botas cortas que me hacían un poco más alta, pero no tanto.
- ¿Estas segura de ponerte tacones? - Tris se había parado en frente del espejo de mi habitación, tomó mi perfume y se lo puso en el cuello.
Llevaba un vestido de color negro con pequeños brillos plateados, ceñido en la cintura y unos tacones plateados que hacían sus piernas diez veces más largas.
- El glamour se encuentra en todos lados mi querida Kelsey, el bosque no es un límite. - Revoleé los ojos.
Lo más probable era que ella cayera en el barro y yo ensuciara mi trasero para sacarla de allí.
- Como digas. ¿Jake te dijo a qué hora venía por nosotras?
- No, pero si me dijo que nos iremos de la fiesta antes de medianoche.
- Cosa que no va a pasar.
- Claramente no. - Ambas nos reímos y sentimos como el timbre sonaba.
Tomamos nuestras cosas y bajamos. Jake y Key nos esperaban parados el uno junto al otro. Tris se dirigió directamente a Jake para besar sus labios. Puse mis manos en los bolsillos traseros de mi pantalón y me acerqué a Key. Dios, tenía mucha vergüenza por lo que le había dicho hoy en la tarde.
- Te ves preciosa.
Estúpidos hombres que no entienden el efecto que causan esas palabras en las mujeres.
- Gracias. Estás guapo. - Y era verdad. Maldición que sí lo era.
Tenía unos jeans ajustados en sus tobillos de color rojo y llevaba una camisa negra arremangada hasta sus codos. Zapatillas Converse negras y tenía su cabello parado hacia arriba. Todo eso y su deslumbrante sonrisa lo convertían en un chico por el cual te voltearías a ver en la calle. Era guapísimo, y no había forma de contradecirlo.
- ¿Vamos? - Asentí con la cabeza y él rodeo mis hombros con uno de sus musculosos brazos para conducirme hasta el auto.
Jake estaba callado. Pero no callado como siempre: tímido. Estaba callado raro. Callado enojado. Callado irritado. Y por la manera que veía a Tris, y Tris lo veía a él imaginé que había problemas en el paraíso.
- Jake no quiere que vayan a la fiesta. Sinceramente no es un ambiente agradable para ustedes. - Me giré a ver a Key que me susurraba. Estaba sentado junto a mí en el asiento trasero del auto de Jake.
- ¿Por qué? - volví a susurrar. - ¿Qué hay? ¿Drogas? ¿Alcohol? ¿Desnudos inminentes? No creo que nada sea tan malo como para ponerse así.
- Créeme. No es nada de lo que te imaginas.
Okay. Creo que esta es la parte de la película en que me asusto... ¿Que seguía? Ah sí, el asesinato.
Luego de dar vueltas y vueltas por la carretera, encontramos el camino para entrar por el bosque hacia la fiesta. Tris estaba más enojada con Jake ahora, porque lo acusaba de haber alargado el camino para que no llegáramos a la fiesta. Y por supuesto que yo pensaba lo mismo.
Después de unos largos veinte minutos dentro del auto, se podían ver adolescentes llegando al lugar con packs de cervezas y botellas de alcohol. La música empezaba a retumbar en mis oídos y sin darme cuenta, Jake ya estaba estacionando el auto junto a otro de color negro.
- Bien. Llegamos a la fiesta, ¿estás feliz? - sacó la llave del contacto y miró a Tris.
- No. Ahora me falta emborracharme y encontrar un chico mucho más lindo que tú con el cual acostarme. - Le sonrió a Jake mientras éste juntaba las cejas y salió del auto. Jake golpeó el volante, escuché que un gruñido salía de sus labios y luego salió tras ella. Yo y Key reímos. Bajamos del auto y comenzamos a caminar siguiendo a las demás personas.
- ¿Por qué la fiesta es en el bosque? - había tenido esa duda desde que Tris me había mandado el mensaje en la clase de Biología, pero no lo había preguntado.
- Hay una leyenda que dice que hace miles y miles de años, habitantes del pueblo escapaban de un monstruo llamado Kino que quería asesinarlos. Joshua era un herrero no muy conocido del pueblo en esa época, estaba convencido que la única manera de asesinar a la bestia era con una espada de plata atravesando su corazón, si es que tenía uno. Todo el mundo pensaba que estaba loco, pero él seguía convencido de eso. Entonces comenzó a hacer la espada por sí mismo, esperando a que la bestia atacara. Nadie nunca había visto a Kino. - Su mirada se fijó en el frente. - Pero todo el mundo sabía que lo único que tenía de bestia, era su corazón. Parecía un pueblerino, así que podía pasar desapercibido por donde quisiera sin que nadie se dé cuenta. Mataba niños, mujeres y hombres que iban en su caza. Aparecían al siguiente día muertos en el lugar en donde está la fiesta ahora. Cuando Joshua terminó la espada, dirigió a todo el pueblo al bosque. Por supuesto que nadie quería seguirlo, pero su esposa convenció a todo el pueblo de hacer lo que les decía porque su hijo había desaparecido. Así que el pueblo los siguió. - Me miró y yo lo miré. - Encontraron a Kino rasgando la garganta del chico y alimentándose de su sangre. Joshua y su esposa quedaron impactados y mientras que su esposa lloraba, él corrió hacia Kino intentando asesinarlo. Pero le fue difícil. La bestia era demasiado fuerte y rápida. Y cuando Kino lo había agarrado por la garganta y comenzaba a asfixiarlo, con sus últimas fuerzas, Joshua atravesó su corazón con la espada de plata. Todo el pueblo estaba mirando lo que pasaba, porque nadie se atrevía a intervenir. El cuerpo de Kino se desplomó en el suelo y se convirtió en cenizas. - Volvió a mirar al frente. - Así que desde ese día, hacen la famosa fiesta de Oak Wood y festejan la derrota de la bestia.
- Wow, ¿es en serio? - Él asintió.
- Sí, todo el mundo dice que por eso hacen la fiesta.- Tomó mi mano y la balanceó junto la suya.
Dios, estoy roja.
- Aunque yo creo que es porque si los vecinos escuchan tanta música llamaran a la policía y todos tendrán que salir corriendo.
Reí fuertemente y él nos hizo girar hacia atrás de un árbol.
- Señorita Kelsey Brooks... Bienvenida a la fiesta de Oak Wood.
Oh. Por. Dios.
Nunca había visto tanta gente junta en toda mi vida. Y no podía creer que el pueblo tuviera tantos adolescentes dando vueltas por aquí. Probablemente había gente de otros pueblos. Había luces de todos los colores alumbrando todo el sector libre de árboles. Había flashes, altavoces y un gran escenario en donde había un DJ haciendo su trabajo.
- Es genial, ¿eh? - La gente estaba completamente loca bailando con botellas de alcohol en sus manos. Podía reconocer a algunos alumnos de la escuela. Pero ningún Lawrence a la vista.
- Bastante, sí.
'Animals' de Martin Garrix comenzó a sonar. Tomé a Key de la mano y lo arrastré junto a mí.
- Vamos a bailar.
Llegamos a la pista y puse sus manos en mi cintura para que siguiera mi ritmo. Entendió el mensaje al instante. Las luces no me dejaban ver mucho y la música retumbaba en mis oídos fuertemente. No me consideraba una buena bailarina, pero tampoco era una tabla de madera a la hora de moverme. Hacía lo que podía y no pedía mucho más.
- ¿Quieres tomar algo? - Key acercó su cara a mi oreja para que pudiera escucharlo, asentí con la cabeza y me dijo que me quedara en el mismo lugar en donde estábamos. Pero era obvio que no iba a quedarme sola. Así que después de unos cinco minutos bailando sola como una estúpida, fui a buscar a Tris o a Jake o a Key o a quien sea que pudiera conocer en este desastre que hacían llamar fiesta. Caminé dando empujones entre la gente. No veía absolutamente nada y eso me irritaba. Alguien tomó mi brazo y me hizo girar.
- ¿Tan linda y sola? - Era un chico muy alto, no pude ver su rostro porque las luces se encendían y apagaban constantemente. Pero sí sabía que olía a alcohol.
- ¿Tan idiota y alcohólico? - Sonreí mientras tiraba de mi brazo, pero el chico no quería devolvérmelo.
- Me gustan tercas. - Una risa salió de su boca.
- Qué bien, ahora ve y busca alguna que sí quiera estar contigo. - Tiré de mi brazo otra vez y logré zafarme de su agarre.
- Vamos preciosa, no me hagas rogar. - Se acercó a mí y puse mi mano en su pecho empujándolo.
- Amigo, ella está conmigo. - Ambos nos giramos hacia la voz que había hablado.
Por todos los Lawrence del mundo, justo tenía que ser Aaron.
- La dejaste sola hermano, lo siento, perdiste. - Aaron sonrió y apretó su mandíbula.
- Hermano... - Su tono era sarcástico. - Ella no es un trozo de comida que puedes dejar y luego alguien viene a comérselo. - Se interpuso entre el chico y yo. - Está conmigo. Aléjate.
Me asomé por un costado de Aaron y vi al chico alejarse. Él se giró hacia mí y luego caminó lejos.
¿Qué mierda le pasaba a éste ahora?
Caminé detrás de él. Primero porque no toleraba su maldita actitud, y segundo porque no quería quedarme sola otra vez. La gente estaba demasiado excitada para mi gusto. Todos se amontonaban en frente de mí y comencé a perder de vista a Aaron, di empujones y patadas, pero apenas podía pasar. Antes de darme cuenta estaba cayendo sobre el brazo de alguien por el empujón que alguna persona me había dado al bailar.
- ¿Estás bien? - Levanté mi vista y vi a Key, él me sonrió. - Te he estado buscando desde hace una eternidad, ¿en dónde estabas?
Nunca me había alegrado tanto de ver a alguien como a Key en toda mi vida.
- Buscándote. Y aquí estas. Vamos por Tris y Jake. - Prefería salir de ahí antes de que Key viera a Aaron, o peor. Que Aaron viera a Key.
No sabía nada de su relación, por así decirlo, pero estaba segura de que si Jake se llevaba mal con los Lawrence, Key también lo haría.
- Todo lo que dices me entra por un oído y sale por el otro Jake, voy a tomar todo lo que yo quiera. - Tris arrebató la botella de vodka que Jake tenía en la mano y la llevo a su boca. Él puso una mano en su cara frustrado.
- Tranquilo hermano, sólo está enojada, ya se le va a pasar. - Key palmeo la espalda de Jake y le sonrió. Me acerque a Tris.
- Mmm... Se ve delicioso. ¿Desde cuándo te gusta el vodka? - Ella bajó la botella de vodka de sus labios, ahora vacía, y me miro.
- Desde hoy. Vamos a bailar. - Prácticamente arranco mi brazo para dirigirme a la pista de baile.
Esto no pintaba bien.
(...)
- Ya, Tris. No doy más. - Me senté en el suelo intentando calmar mi respiración.
Hacía más de dos horas que no dejábamos de bailar y todo mi cuerpo dolía. Sin contar que me sentía completamente violada por la cantidad de manos que habían pasado sin permiso por mi culo.
Decir que no pude agarrar a los malditos, porque si no, se irían de la fiesta con un par de dedos menos.
- ¡Quiero bailaaaaaaaaar! - Tris estaba completamente ebria. Pero ebria en serio. Su cara estaba roja y transpiraba más de lo normal. Todavía no podía entender como seguía en pie. De lo tanto que tambaleaba ya debería haberse caído hace mucho.
- Mañana vas a tener un dolor de cabeza tremendo y me voy a reír tanto de ti. - Lo bueno de todo esto es que a mí no me gustaba el alcohol para nada, así que nunca estaría en la situación de Tris. Aunque sinceramente, esta era la primera vez que veníamos a una fiesta real que no era dentro del orfanato, así que esta era la primera vez de Tris con el alcohol. Imagine lo que pasaría mañana y no pude evitar reír.
- NO ME IMPORTA. ¡YO QUIERO BAILAAAAAAR! - levantó los brazos y comenzó a dar vueltas a mi alrededor.
Estaba claro que si seguía así iba a orinarme encima de la risa.
- Estas tan ebria.
- Soy feliz, como nunca jamás lo he sido en mi vida. Y estas celosa de eso. - Siguió dando vueltas. Jake y Key caminaron hacia nosotras. Key con un sonrisa y Jake con sus cejas fruncidas.
- Creo que es hora de ir a casa. - Jake tomo a Tris antes de que se cayera y esta se colgó de su cuello.
- Noooooooo. No quierrro idme a casa. - La manera en que Tris arrastraba las palabras... Simplemente no podía con eso. Comencé a reír como una idiota.
- Mira Tris, vamos a ir a casa y te prometo que mañana pasó a buscarte para que desayunemos juntos. - Ella puso una mano en la cara de Jake y luego tiro de sus labios, haciendo un puchero con los suyos.
- Tienes lindos labios, quiero morderlos muy fuerte. - Jake sonrió mientras revoleaba los ojos.
- Estas malditamente ebria Tris, sabía que no tenía que dejarte tomar vodka. Vamos a casa.
- ¡PERO YO NO QUIERO VOLVER AL ORFANATO!
Oh maldición.
Jake frunció las cejas mientras veía como las lágrimas caían por el rostro de Tris.
Maldita sea Tris.
- ¿Orfanato? Amor, te voy a llevar a casa, tranquila.
- Pero esa no es mi casa, mi verdadera casa es el orfanato, de donde me escape... - Me pare rápidamente y tome a Tris. Pasé su brazo alrededor de mi cuello. Ella había dejado de llorar y se reía mientras veía un ave en un árbol.
- Voy a buscar un poco de agua para darle, ¿de acuerdo? - me aleje de allí con Tris. Me acerque a una chica que estaba bebiendo un poco de agua y se la saque de la mano. - Necesito esto, gracias. - Metí la botella como pude dentro de la boca de Tris y luego le tiré un poco en la cara.
A ver si eso te despierta de tu maldita ebriedad estúpida.
- Kels, Jake va a llevar a Tris a casa y luego vendrá por nosotros. - Key se acercó a nosotras y yo sostuve mejor a Tris para que no se cayera.
- Tienes un bonito cabello. Parece algodón de azúcar.
- Lo que digas estúpida. - Deje que la mano de Tris siguiera indagando por mi cabeza. - ¿Dónde está Jake?
- Fue por el auto.
- Uy, tu errrrres muy hermosisisimo.
- Cállate de una vez Tris.
- Creo que alguien se puso celooooosaaaa, ¿no lo creen algodón de azúcar?
- No, simplemente eres una maldita ebria a la que voy a dejar aquí tirada si no se calla en este puto instante.
- NO ME GRITES.
- TU TAMPOCO ME GRITES. - Tris comenzó a llorar.
Genial, era lo último que me faltaba.
- ¿Por qué Jake no nos lleva a todos?
- Porque yo se lo pedí. - Se encogió de hombros.
No, definitivamente, ESTO era lo que me faltaba.
- MMMMM, ESTO ME GUELE A SETSOOO. - Si otro hubiese sido el contexto de esta situación me hubiese reído tanto hasta orinarme en los pantalones. Pero no era el maldito momento.
- El auto ya está. Vamos Tris. - Jake intento sacármela de los brazos pero yo me aleje.
- Sólo dame un segundo. - Me aleje con Tris unos cuantos pasos y la puse frente a mí. Apenas podía mantener la vista en mis ojos. - Escucha Tris, no debes decir nada del orfanato. Ni de que huimos, ni nada de nuestro pasado, ¿quedo claro? - Ella asintió con la cabeza mientras miraba para otro lado. Tome su cara y la hice mirarme. - Tris, Tris. - La llamé para que sus ojos quedaran atentos en los míos. - No debes decir nada de nuestro pasado, ¿si? Si no decís nada te prometo comprarte chocolate, ¿qué dices?
- ¿Lo prometes? - Asentí y ella hizo un gesto con su boca, como poniéndose un cierre. - No diré nada, algodón de azúcar.
- Es nuestro secreto, y a algodón de azúcar no le gustaría que se lo digas a alguien ¿si?
- Entendidísimo, algodón. Shhhhhhh. - Puso un dedo en su boca y luego comenzó a reír.
Genial, tenía que confiar en una ebria.
Camine con ella hacia Jake. Él la tomo en sus brazos.
- Ssshhhh, no puedo decir nada, se lo prometí a algodón de azúcar. - Escuche que le decía a Jake mientras él caminaba con ella en brazos.
- No creo que habernos quedado fuera una buena idea. - Dije mientras veía a Tris alejarse con Jake hasta desaparecer.
Vaya que Jake sí caminaba rápido. Y tenía fuerza. Definitivamente Tris no era una pluma, y medir uno setenta... Uf... Esas piernas podían pesar un montón.
- ¿Por qué? ¿No te agrado? - Me gire hacia Key que estaba a mi lado, con sus brazos cruzados y una ceja levantada.
- No levantes sólo una ceja. Odio cuando la gente hace eso.
- No respondiste a mi pregunta. - Él se acerco un poco más a mí.
Dios, no. Por favor, no otra vez.
- Claro que me caes bien Key. Somos amigos.
Si, eso siempre salvaba a una mujer, o al menos eso había escuchado.
- ¿Amigos? - él negó con la cabeza. Su cara se acercó un poco más a la mía y Dios, su aliento olía a menta. - ¿Por qué yo no creo lo mismo? - Nuestras narices se tocaban. Y yo no sabía qué hacer. Estaba entrando en pánico.
Dios, Dios. Dios, no por favor, no.
Antes de que sus labios pudieran tocar los míos, ambos escuchamos un grito que hizo que su cara dejara de acercarse a la mía.
Key levanto su cabeza para poder escuchar mejor, y luego del gran grito que escuchamos muchos más le siguieron. La música había parado y todo el mundo estaba mirando para un lugar fijo mientras se escuchaban gritos aterradores.
El pánico me invadió.
- Corre. - Mire a Key que seguía en esa posición de protección, y luego dirigió sus ojos a mí. - Kelsey, escúchame bien. - Comencé a ver como todos corrían a nuestro alrededor desesperados.
- ¿Qué está pasando Key? - mi respiración se volvió agitada y mis ojos solo veían como todo el mundo corría para salir de allí.
- Escúchame Kelsey. - No podía despegar mis ojos de todas las personas que pasaban a nuestro alrededor. - ¡Kelsey! - Él tomo mi rostro entre sus manos y me miro directo a los ojos. - Escúchame. Tienes que correr ¿si? Corre al estacionamiento. Busca a Jake, si no lo encuentras, busca a alguien de la escuela que conozcas para que te lleve. Si no encuentras a nadie, espérame ahí. Pero no te muevas del maldito estacionamiento, ¿entendiste? No salgas de allí.
- Key, ¿qué mierda está pasando? - No me importaba que mierda me decía. Estaba aterrada. No sabía que estaba pasando, y ver la desesperación en los ojos de Key, sólo hacía que más pánico se apoderara de mi.
- Haz lo que te digo y nada va a pasarte, ¿de acuerdo? Todo va a salir bien. Ahora corre. - Mis pies no respondían, no sabía qué hacer. - Kelsey, corre ahora.
Y de repente estaba corriendo. No sabía hacia donde pero corría todo lo que mis piernas podían. Todo lo que mi cuerpo daba. No sabía en donde estaba el estacionamiento. Pero no iba a dejar de correr. Mi plan era simple: salvar mi trasero. Y para hacerlo tenía que correr como nunca en mi vida y seguir a la gente que corría. Porque ellos probablemente sabían donde mierda estaba el estacionamiento.
Me sentí mal por seguir adelante y dejar a Key solo, pero parecía que sabía que era lo que tenía que hacer. Así qué no me metí.
El grupo al que estaba siguiendo corría por delante de mí. Era de lo más difícil seguirles el paso. Porque... A) Yo estaba de verdad muy gorda, B) Ellos tenían complejo de Flash y era obvio que jamás iba a alcanzarlos o C) Necesitaba hacer ejercicio urgentemente y ponerme en forma de una maldita vez.
El pánico seguía corriendo por mis venas y odiaba estar aterrada por algo que ni siquiera había visto. Simplemente sabía que le tenía miedo a la nada misma. Pero la maldita desesperación en los ojos de Key hizo que el terror se confirmara. Y más cuando veías a toda esa gente correr y gritar igual o más aterrados que yo.
El aire ya me faltaba y de a poco las piernas iban fallando a medida que corría por el bosque y saltaba ramas y troncos que estaban en el suelo lleno de hojas. Era de noche y eso hacía que ver lo que había en suelo se volviera una tarea casi imposible, porque no había una puta luz que alumbrara nada.
Así qué simplemente me guiaba por el sonido de los pasos y la gente que corría desesperada.

Un faro de luz ilumino un poco más el camino y suspire un poco aliviada aligerando mi paso. Definitivamente eso había sido el farol de un auto. Troté intentando recuperar el aire.
Llegue al estacionamiento. Y estaba segura porque había un par de autos estacionados allí. Además, reconocía el lugar porque Jake había dejado su auto allí. Podía ver el lugar en donde el auto yacía horas antes. Ahora estaba vacío.
Busqué con mis ojos algún estudiante de la escuela o a alguien que conociera.
Este es el puto momento en el que odio que seas tan anti-social Kelsey.
No conocía a nadie. Más bien, no veía a nadie. Los pocos autos que se iban de allí, estaban llenos por alrededor de unas veinte personas que conducían desenfrenadas por salir del bosque. Pensé en robar un auto, pero era imposible. No sabía conducir. Además, después me sentiría culpable por robar un auto.
Giré mirando a mi alrededor otra vez. No veía ni a Key, ni a Jake, ni a Tris... Ni a Aaron.
- ¡AYUDA!
Maldita sea, ¿y ahora qué?
- ¡ALGUIEN! ¡POR FAVOR! - El grito venía desde adentro del bosque. No iba a ir. No tenía que ir. - ¡AYUDA! ¡POR FAVOR, AYUDA!
Dios, me odio.
Busqué a quién sea que pudiera ir a ver qué pasaba. Mis piernas comenzaban a moverse por los nervios y el frío se colaba por mi fina camisa transparente.
- ¡AYUDA! - El grito era desgarrador, y cada vez que repetía la palabra, perdía fuerza. Era una voz masculina. Mi respiración volvió a agitarse por la desesperación.
¿Y si era Jake? ¿Y si era Key? ... ¿Y si era Aaron?
Las malditas palabras que Key me había dicho retumbaban en mi mente.
"Si no encuentras a nadie, espérame ahí. Pero no te muevas del maldito estacionamiento, ¿entendiste? No salgas de allí."
Maldición, Kelsey.
La gente normal hubiera...
A la mierda lo que la gente normal hubiera hecho. No lo sabía. Pero sí sabía lo que yo iba a hacer.
Comencé a caminar dentro del bosque por donde creía que había escuchado que se hallaba la voz.
¿Por qué siempre tenía que hacer lo que la gente me decía que no haga?

Aaron Lawrence Donde viven las historias. Descúbrelo ahora