Capítulo 11:
Ya era viernes y estaba completamente feliz, otra vez. Es decir, era viernes. ¿Quién no ama el viernes? Mañana era fin de semana y eso no podía hacerme más feliz. En toda la semana había sentido que podría morir de estrés adolescente o algo así. Tenía que estudiar para la semana que viene porque tenía exámenes, Tris me estaba volviendo loca con Jake y todo el asunto de las citas, teníamos que trabajar hasta tarde de lunes a viernes, lo que significaba que no tenía tiempo de estudiar y para colmo, hoy no había visto a Aaron en la clase de biología.
Sí, parecía una estupidez, pero me parecía raro que haya faltado. Bueno, tampoco es que sé qué clase de alumno es, lo conozco hace tres semanas y sólo hemos intercambiado cuatro palabras como mucho.
Sin contar las miradas de acosador que te daba, Kels. No te olvides de eso.
Alex estaba evitándome desde el incidente en el pasillo y no sabía por qué. Pero no pensaba preguntarle tampoco.
- Kels, la orden de la mesa tres ya está lista. - Bill, el cocinero y barman del lugar me gritó sacándome de mis pensamientos. Me dirigí a la barra y tomé la bandeja con las bebidas y las llevé a la mesa tres. Me senté en uno de los banquitos de la barra y miré a Bill que seguía preparando las ordenes de las demás mesas.
- ¿En qué piensas? - Me encogí de hombros mientras lo veía moverse de un lado para el otro.
- Estudiar, materias, escuela, exámenes... - Arrugué mi nariz. - Creo que voy a explotar. - Él se rió y le dio una bandeja a Sandy, otra de las meseras, para detenerse a mirarme por un segundo.
- No dejes que las cosas te lleven a ti. Ponte los pantalones y maneja tu propia vida Kels. - Se fue al otro extremo de la barra para servirle unos tragos a los típicos borrachos que estaban siempre allí.
Miré de nuevo a Bill.
No era feo...
Vamos Kelsey. Primero, es tu jefe. Segundo, es mucho más grande que tú. Tercero y más importante, él probablemente está casado y tiene hijos.
Pero lo que intentaba decir, era que él tenía unos treinta y tantos años y me hacía recordar a Kurt Cobain. Así de lindo era. Y no sólo me hacía recordar a él por eso, sino que era fanático de Nirvana y además hablaba con esas palabras y daba unos consejos fascinantes que me dejaban pensado. Ya era la quinta vez en esta semana que me daba una frase para calmarme unos segundos y pensar.
- Kelsey, tenemos que atender las mesas, vamos. - Tris golpeó mi espalda suavemente y me levanté tomando mi libreta. Caminé hacia una mesa que ni siquiera sabía que número era y arranqué la hoja con el pedido anterior. Me paré en frente de quién sea que tenía la vista fija en mí y tomé el lápiz mirando fijamente al papel, sin prestar atención.
- Buenas noches y bienvenido al bar de Bill, mi nombre es Kelsey y seré su mesera esta noche... ¿Le apetece algún especial de la lista o quiere algo particular? - La frase ya me la sabía de memoria, ya que venía repitiéndola sin cesar la última semana.
- Sí, me encantarías tú en una bandeja. - No levanté mi vista de la libreta pero revolee los ojos.
Esto ya había pasado más de cinco veces este día, y no era porque yo era bonita. No. O estaban borrachos o querían hacerse el macho América en frente de sus adorados amigos.
Los adolescentes me ponen los nervios de punta.
- Lo siento señor, no creo que eso sea posible. - Escuché dos risas y luego un golpe seguido de un muy audible "¡AY!"
- Deja de ser un idiota por un segundo Chad, me pones los nervios de punta. - Levanté la vista al reconocer la voz de Alex.
¿Qué mierda hacia aquí? ¿Me había evitado toda la semana y ahora venía al bar?
Oh Dios. Aaron está aquí.
En cuanto levante la vista a la mesa los vi allí, a los cinco. Mi respiración se cortó por un segundo. Alex me miraba con una sonrisa y veía como se movía su boca. Sabía que estaba hablando pero no podía escucharlo.
Aturdida y confundida me alejé de la mesa mientras todos me veían como si estuviera loca.
- Sandy, toma esto. - Le entregué mi libreta con mi lápiz. - Sirve a la mesa de los cinco chicos. No me siento bien.
Sandy me miró mal por un segundo y luego dirigió sus ojos a la mesa que yo le decía. Sonrió y revolee los ojos mientras me sentaba de nuevo en uno de los banquitos que estaban en la barra, tomando mi cabeza.
Ya era suficiente de los Lawrence. Ya estaba cansada. Parecía como si los tuviera pegados a mí. Si creyera en el destino, diría que es una mierda y dejaría de creer en él.
No quería verlos pero quería verlos al mismo tiempo.
Y con 'verlos' me refiero a Alex y Aaron. Porque los otros tres me causaban terror. Duncan nunca hablaba y Chad y Connor vivían siendo idiotas, cosa que claramente no soportaba.
No tenía sentido alguno lo que sentía hacia Aaron. Me daba escalofríos cuando estaba cerca. Pero cuando estaba lejos extrañaba su mirada acosadora.
¿Qué clase de desquiciada chica no le gustaba que la miraran? Está bien, Aaron exageraba un poco las cosas, pero de todas maneras él me miraba y hacía que de alguna manera malditamente retorcida me sintiera bonita o notada.
Y Alex... No lo sé, era Alex. Bonito, agradable, simpático e interesante. Habíamos hablado un par de veces y no me caía tan mal como cuando no lo conocía.
Dios, mi cabeza va a explotar.
- Hey, ¿estás bien? - Tris se acercó a mí y se sentó a mi lado sobándome la espalda.
- No. No lo estoy. - Negué con la cabeza y Tris juntó las cejas. - Los Lawrence están aquí. - Ella levantó la mirada buscándolos y luego me miró, muy seria.
- ¿Quieres que le digamos a Bill que los eche? Porque podemos hacer eso... Les decimos que te faltaron el respeto o... - Negué con la cabeza interrumpiéndola.
- Tris, el problema no son ellos. Soy yo. - Volvió a juntar las cejas. - Bill es amigo de los Lawrence, ¿recuerdas? Alex nos consiguió el trabajo aquí. - Ella iba a decir algo pero la interrumpí. - No sé por qué pero me siento tan nerviosa cuando están presentes. Cualquiera de ellos. No sé por qué y me estresa. Porque no me han hecho nada malo. Es decir, sí, lo del acoso. Pero eso ya pasó. Me dan escalofríos, no sé qué me pasa. Creo que estoy volviéndome loca. - Tris me miró y suspiró.
- Voy a llamar a Jake. - Yo negué con la cabeza. - Sí, lo voy a llamar. Le voy a decir que nos venga a buscar porque te sientes mal y no voy a decirle nada de los Lawrence. Ya sabemos ambas lo que te dijo sobre ellos, así que no hace falta que le contemos este pequeño detalle. - Suspiré y ella me tomó la mano. - Vamos a decirle a Bill que te sientes mal y que nos iremos antes y listo. Que lo descuente de nuestro pago de fin de mes. No importa. - Ella me abrazó y se alejó para llamar a Jake.
Dios, todo este escándalo es una idiotez Kelsey. Sabes que estás así porque sientes que hay algo raro con ellos. Y la maldita teoría de que son asesinos sigue en tu mente aunque sea una estupidez. Sólo relájate. Son personas por el amor de Dios. Personas.
- ¿Estás bien?
¿Por qué Dios me odia tanto?
Chad Lawrence estaba frente a mí.
Mis piernas temblaron, aunque estaba sentada y no sabía por qué sentía lágrimas en los ojos.
Tienes miedo Kelsey, tienes miedo de un chico. No puedo creerlo.
No sabía si era porque estaba en mi periodo, por lo que Jake me había dicho sobre ellos o por lo que había pasado en la escuela, pero tenía miedo.
- Si estás así por lo que pasó recién... Yo no... Es decir... Maldición. - Él levantó el brazo y me hice más pequeña en mi asiento. Dirigió su mano a su nuca y la rascó. Parecía nervioso. - Lo siento, ¿sí? A veces sólo hablo sin pensar y digo cosas que no quiero decir y... - Lo miré extrañada.
¿Estaba éste chico, que tan solo hace segundos me causaba terror, disculpándose por una estupidez que ni siquiera había escuchado como para darle la debida atención?
¿Qué le pasa al mundo hoy? ¿Qué me pasa a mí hoy?
Definitivamente estoy en mi periodo. No hay otra explicación para esto.
- Soy un idiota, ¿de acuerdo? No quise ofenderte ni nada parecido. - Basta. Mi cabeza iba a estallar y no entendía nada.
¿Yo le tenía miedo a este chico que estaba siendo jodidamente dulce ahora?
¿¡POR QUE MIERDA, KELSEY BROOKS, NACISTE TAN BIPOLAR!? ¡DIOS! AYÚDALA A SER UNA PERSONA NORMAL POR EL BIEN DE AMBAS.
Asentí con mi cabeza y la boca abierta. Él se quedó mirándome como si supiera que nada andaba bien y cuando pensé que se iba a ir, no paso. Sólo se quedó ahí, mirándome a los ojos y a mi cara de estúpida.
Maldije haberle tenido miedo como si fuera una estúpida y dejarme llevar por los comentarios de la gente otra vez y me prometí que no dejaría que pasara de nuevo.
- Kelsey, Jake está afuera. Ya le avisé a Bill, vámonos.- Me voltee para ver a Tris fulminando con la mirada a Chad. Me paré de mi silla y caminé hasta ella. Pasó un brazo por mi hombro y caminamos hacia fuera donde Jake apenas había salido del auto y se dirigió a nosotras.
- ¿Están bien? ¿Qué paso? ¿Kelsey? ¿Estás bien? - Giré mi cabeza nuevamente hacia el bar y asentí. - ¿Qué sucedió? - Me volví de nuevo a Jake y lo miré detenidamente.
Eso era lo mismo que me estaba preguntando. ¿Qué demonios había pasado?
- Para serte sincera... -Respondí y me sorprendí al ver que mi voz había dejado de temblar. El miedo se había esfumado y los nervios también, el estrés de hace unos segundos se había desvanecido y sentía que podía respirar sin un peso que me lo impedía. - No tengo la más puta idea de lo que acaba de suceder.
ESTÁS LEYENDO
Aaron Lawrence
FantasíaHistoria de Lucía Aluminé Sacado de su página de Facebook: "Storytellers"
