CUATRO CONTRA DOS
(Narra: Lyuben)
En un pequeño pueblo al que habíamos llegado después de una serie de eventos extraños. El salir de mi reino, me había llevado por un camino extrañamente turbio. Conocí a un Elfo, que al principio parecía ser enemigo, fuimos atacadas y robadas por un Domador de dragones, y casi muero debido a su ataque. Inesperadamente, fui salvada y sanada por el mismo Elfo con el que luché anteriormente. Juntas emprendimos una búsqueda para encontrar al Domador y recuperar nuestras pertenencias; nuestro camino nos llevó hacia una montaña no muy lejana a nosotros, donde nuestros caminos se cruzaron con los de un Mago y un Nigromante. Después de vencer al Domador, fuimos atacados por un grifo salvaje, que parecía haber habitado la cueva en la que el ladrón se había alojado, una vez más, nos traía problemas. Nos vimos orillados a luchar codo a codo junto con el Domador, que resultó no ser tan malo después de todo. Una vez vencido el animal, todos continuamos con nuestro viaje. El Elfo y yo decidimos viajar juntas, pues era mejor que mantenerse en solitario por mucho tiempo. Parecía que ninguna de las dos tenía un lugar a donde ir. Después de caminar durante un tiempo, finalmente llegamos a un pequeño pueblo humano. En él, nos encontramos con el Domador de dragones... El mismo Domador que nos había atacado anteriormente. Pero esta vez nos vimos recibidas de una manera distinta... De manera un tanto... Amigable.
Aquél pueblo, que se parecía encontrarse alejado de los conflictos y batallas sangrientas que se libraban por todos lados, resultaba estar infestado de Orcos... Había sido atacado y dominado por los mismos hace años. El Domador nos guio hasta una posada, y ahí conocimos a una anciana mujer que parecía necesitar seriamente de nuestra ayuda.
Entrados en detalles, la mujer nos explicó su situación. Nos pedía nos enfrentáramos a la amenaza que azotaba al pueblo: Los Orcos. Pero antes de que pudiéramos forjar un correcto plan, nos vimos interrumpidos por una inesperada visita... El Mago y la Nigromante entraron a la posada. Ahora, y después de muchas, muchas explicaciones, la mujer nos encomendó varias tareas. Entre las variadas labores que nos habían asignado, una de ellas, era la de limpiar el interior de un animal muerto, que el Domado se había encargado de asesinar con sus propias manos.
Después de un largo rato, finalmente terminamos de realizar la tarea que nos habían encomendado. Salimos por la puerta trasera del lugar, buscando reunirnos con la anciana nuevamente. Al salir, nos encontramos con un lugar vacío, sin una sola alma cerca. A lo lejos, logramos visualizar una silueta que se comportaba de manera un tanto agresiva. Al mirarlo detenidamente, nos percatamos de que era la poderosa silueta de un dragón que parecía atacar con fiereza. Claramente era el dragón perteneciente al Domador. No lo pensamos ni un segundo, nos precipitamos lo más velozmente posible en dirección a la extraña y preocupante escena. No teníamos ni idea de cuál podría ser la razón del alboroto que estaba armando la fiera.
-¿Qué demonios está sucediendo?- Preguntó Royce, mientras se aceleraba a toda potencia.
-No tengo idea. Podría ser cualquier cosa- Respondí agitada.
-¿Crees que estén sufriendo un ataque?
-El dragón se ve un poco agitado. Podría ser posible que estén librando una batalla. Esperemos que no se enfade, pues los dragones pueden ser muy peligrosos cuando están realmente enfadados.
Sólo lográbamos preocuparnos más. Teníamos que apresurarnos o, si en verdad era un ataque, las cosas podrían terminar en una situación muy difícil.
El lugar era más lejano de lo que parecía a simple vista, pero finalmente llegamos, y la escena que encontramos ahí, nos desconcertó increíblemente. El hada se encontraba frente a frente con el dragón, parecían estar dispuestos a luchar hasta la muerte.
ESTÁS LEYENDO
Moira
FantasiAllá en tierras lejanas, una batalla perdida en el tiempo, se libró. Los cinco grandes reinos: Magos, Nigromantes, Domadragones, Hadas y Elfos. Tontamente lucharon en una guerra por poder. Cuando todo parecía estar destinado a terminar mal, el desti...
