Epílogo

8.2K 545 120
                                        

—¿Puedo abrir los ojos?

—No seas impaciente, espera.

—Tus manos están arruinando mi maquillaje...

—La presentación terminó, no necesitas ese montón de polvo en tu rostro.

—Me tomó horas hacerlo, yo decido si sirve o no. —escuché su bufido al pie de mi oreja, casi podía imaginarla rodando los ojos por mi comentario.

Finalmente caminamos un par de metros hasta que finalmente descubrió mis ojos.

—¿Qué es esto, Erika? Esta todo negro...

Por mas que mirase a mi alrededor, no había mas que negrura. Erika sostenía mi mano por lo que estaba ligeramente confundido.

—¡Sorpresa! —mi cuerpo dio un salto al escuchar aquellos gritos seguidos de aplausos y la fuerte luz cegadora.

Parpadeé repetidas veces para acostumbrar mis pupilas a la luz. Rápidamente fui abordado por un montón de abrazos que provocaron mi caída. Mi sonrisa congelada e incómoda pasó a ser mas amplia y sincera al reconocer el montón de rostros sobre mí.

—Pero si no es mi cumpleaños... —recordé poniéndome de pie.

Erika retiró al montón de gente, para finalmente apoderarse de mi brazo y llevarme al centro de la multitud.

—El director de la compañía llamó esta mañana, preguntando por ti. —comenzó a explicar.

—¿Compañía? —fruncí el ceño, ya que la compañía en donde me encontraba actualmente tenía una mujer como directora, no director.

Erika palmeó mi brazo en señal de sermón para guiarme a una mesa, en donde un pequeño pastel con un logo impreso en él era el centro. Mi cuerpo se congeló, para luego mirar incrédulo a Erika.

—Me dijo que era urgente que estuvieras en su compañía. —continuó como si nada, mirando sus uñas con fingido desinterés. —Y tu decías que eso de acosarlo por las redes sociales sería una pérdida de tiempo, será una lástima el que te despidas de Francheska. —se encogió de hombros, refiriéndose a la directora de la compañía.

Desde hace meses Erika se sentía sumamente molesta con esa mujer, es decir, tenía sus motivos ya que por alguna razón se había encaprichado conmigo. Erika, en un arranque de celos, buscó todas las compañías para las que había audicionado antes de terminar allí. Está demás decir que muchos la ignoraron, pero podía ser insistente cuando se lo proponía.

Me hubiera molestado su decisión, si no fuese por la fama que tenía la compañía la cual había acosado.

—Espero que la decisión esté tomada. —oí la voz de Ethan junto a mí. —Ganarás más dinero del que te ofrecía esa vieja bruja.

—Muchísimo más. —insistió Evan, pasando un brazo sobre mi hombro.

Reí negando con la cabeza, para luego posar mis ojos sobre la persona que era la única causante de mis éxitos en los últimos meses de mi vida.

Había pasado un año desde que volví del extranjero y comenzamos una nueva relación juntos. Un año de altibajos, un año de conocernos nuevamente, iniciar de cero.

—¡Foto, foto! —gritó la voz que reconocí rápidamente como la de Karla. Se colocó frente a nosotros y tomó la fotografía antes de siquiera avisar.

—Demonios, mujer, ¿por qué no avisas antes de tomarla? —se quejó Ethan, frotando sus ojos afectados por el flash.

—Las desprevenidas son las mejores. —replicó distraída, mirando algún otro grupo que pudiese servir de víctima para su cámara.

Mi tímido bailarín.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora