Capitulo 3: El Secreto.

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Mi madre buscaba y metía cosas en su bolso preparándose para irse a trabajar, ella es enfermera y trabaja el turno de la noche. Kevin se quedaría con nosotras por dos días, los únicos que le permitieron.

— Kevin, lo lamento pero todo lo que tengo para ofrecerte es el sofá y la alfombra de la habitación de Emma.

Este lo pensó por un momento.

— Me gusta dormir en alfombras. — dijo algo divertido por las opciones.

Mi madre negaba con la cabeza, también divertida.

— Chicos lamento dejarlos pero debo irme, hay pizza en el refrigerador por si tienen hambre. — dijo mi madre, tenía una cola de caballo. Tomó las llaves y abrió la puerta, antes de salir se volteó a nosotros. — Los quiero. — dijo con una sonrisa en su rostro y se fue, ella es una mujer muy dulce, muy diferente a mí.

Tenía la vista fija en algún punto del suelo, mi cabello estaba suelto y yo estaba lista para dormir al igual que Kevin.

— Siempre hace eso, se va a trabajar y me deja sola. — había dicho eso sin pensarlo. Kevin, que antes estaba en las nubes volteo para verme.

— Estoy agotado ¿Ya quieres ir a dormir? — asentí con la cabeza y subimos a mi habitación, yo me acosté de espaldas en mi suave cama y Kevin se quedó viendo mi alfombra. — Entonces... ahí es donde dormiré.

— No, — dije. — ven acá Kev. — le hice un espacio en mi cama, no dejaría que durmiera en esa cosa llena de polvo.

Kevin se acostó a mi lado, se quedó viendo el techo, supongo que está pensando. Hice lo mismo solo que yo tenía la mente en blanco, al cabo de un minuto me abrazó con un brazo y el otro descansaba sobre su pecho.

Había pasado una hora y no había visto a Kevin bostezar o alguna pista que lo delate de estar cansado, yo tampoco lo estaba. Quise ver si seguía despierto y notó que lo observaba, me dedicó una linda sonrisa la cual le devolví.

— Emma, quiero que sepas algo. — dijo, poniéndose serio de repente.

— Dime.

— Thomas y yo... nunca estuvimos en el ejército.

— ¿Eh?

— Él y yo siempre estuvimos trabajando en... — ahora mirando al techo, soltó un suspiró. — para el F.B.I.

El Asesino de mi HermanoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora