Sonrojos

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—Ahora vuelvo.—Dijo Azul, tomando un trozo de pescado asado y una hoja con un poco de agua.

Se alejó un poco de la fogata, justo hacia donde descansaba cierto peliplata.

—¿Tengo que repetirlo de nuevo? No como alimentos humanos.—Dijo el youkai sin verla.

Ella no respondió, dejó el pescado y el agua cerca de él y se alejó, sin decir ni una palabra.

Una semana llevaba de viajar con ellos aquella humana, siempre hacia lo mismo, apartaba una ración y la llevaba hacia donde él se encontraba. El siempre la rechazaba, ni siquiera la miraba.

*Flashback*

—Yo sólo traigo la comida. El comerla o no ya es tu decisión.—Dijo colocando un trozo de pescado envuelto en una hoja.

* Fin flashback*

Esa humana era bastante terca, lo había notado. No comía nada que no fueran frutas o pescado, y cuando descansaban, sacaba un extraño pergamino en donde pintaba quien sabe qué cosas, no le importaba en lo absoluto.

Observó de nuevo los alimentos que le había traído la humana.

No comería, solamente sacaría su sed.

**

"Esto definitivamente no es lo mío" Pensó la castaña frunciendo el ceño.

Estaba atardeciendo, Kohaku y Jacken estaban instalando el campamento, ella y Rin habían ido por leña al bosque y al encontrarse un río la pequeña azabache corrió para darse un baño.

Ella aprovechó para meditar un poco.

—Estoy lista señorita Azul.—La ojigris abrió los ojos y sonrió.

—Adelantate al campamento Rin. Entrenaré un poco.

—Hai.

Intento de nuevo. Imaginó dos esferas de luz en sus manos, del mismo tamaño, ambas blancas con una luz resplandeciente... Sintió sus hombros pesados y algo en sus manos, al abrir los ojos vio dos esferas de luz frente a ella.

Lo había logrado.

**

—Señor Jacken, señor Jacken, mire esto.—Dijo mostrando un dibujo.—Es usted.

—¿Usted lo hizo Azul-Sama?—Preguntó el pequeño youkai con lágrimas en los ojos

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—¿Usted lo hizo Azul-Sama?—Preguntó el pequeño youkai con lágrimas en los ojos. La castaña asintió evitando la mirada, avergonzada y con las mejillas sonrojadas.—Nadie había echo algo tan lindo en mi nombre.

La ojigris sólo se encogió más cuando su sonrojo aumentó y el youkai verde rompió en llanto.

—S-solo es un dibujo.—Balbuceó tomando su libreta y guardándola en su mochila.—A-además, no es la gran cosa.

—¿Cree que pueda dibujar también al señor Sesshomaru, señorita Azul?

"Mierda, mierda, mierda" Pensó con el rostro tan rojo como una manzana.

—Rin... Ya es tarde, está a punto de anochecer.—La pequeña asintió, comprendiendo.—Ven, ¿Por qué no vamos a tomar un baño al rio?—Cambió de tema rápidamente. Sonrió.—Aún me queda un poco de gel de baño de lavanda.

El resto de la tarde pudo respirar tranquila, ya que a la pequeña Rin estaba mas emocionada con el baño que con futuras preguntas acerca de sus dibujos.











El pequeño youkai echó un vistazo por última vez al camino donde se habían ido la pequeña y la castaña, sonrojado, caminó sin hacer mucho ruido hasta la mochila de su nueva ama y sin despertar a Kohaku, se alejó unos metros con el cuaderno de dibujo.

Se sonrojó nuevamente cuando volvió a ver el dibujo que le habían echo.

—Azul-sama usted es una buena persona.—Dijo con lágrimas en los ojos, muy conmovido por aquel gesto.

Picado por la curiosidad ojeó las demás páginas, encontrando dibujos de animales, flores, un dibujo de un kimono con letras extrañas... hasta uno donde estaban aquella miko y el hanyou.

"Oh vaya" Una gota apareció en su cabeza al ver cierto dibujo, y se debatió mentalmente si informárselo a su amo Sesshomaru o simplemente regresar esa libreta a su lugar y hacer como si nada hubiese pasado.

"Oh vaya" Una gota apareció en su cabeza al ver cierto dibujo, y se debatió mentalmente si informárselo a su amo Sesshomaru o simplemente regresar esa libreta a su lugar y hacer como si nada hubiese pasado

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—Jacken.—Al escuchar su nombre soltó la libreta y dio un pequeño grito, asustado y nervioso al ser descubierto.

Y por nada más y nada menos que aquel youkai de mirada fría.

—S-sesshomaru-S-sama.

—¿Qué es esto?—Preguntó recogiendo el extraño pergamino y viendo su contenido.

—E-es de A-azul-sama.—Si, claro que era de ella, tenía su olor.—A-azul-sama tiene muchas cualidades y...

—Cállate.—Jacken lo obedeció sin rechinar.

Los nervios de Jacken aumentaban con el paso en que su amo observaba las páginas con distintos dibujos... Hasta que se detuvo en una página. Él sabia exactamente que era lo que estaba viendo, y no podía descifrar en su mirada que era lo que expresaba con exactitud.

—Regresa esto a su lugar.—Ordenó, arrojándole el extraño pergamino a Jacken y perdiéndose entre los árboles.

**

—Señorita Azul, ¿Está bien?—Preguntó al ver que la castaña se había puesto seria de repente.

—Hai, no te preocupes.—Sonrió para tranquilizarla.

Observó a su alrededor.

Una escalofrío había recorrido su espalda de repente, como... Si la estuviesen vigilando... O como si acabara de meterse en un gran problema.

Esa chica extrañaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora