Estoy recostada sobre algo duro, tal vez sea el suelo. Mi cuerpo me duele, me pesa, como si me hubiesen atropellado.
¿En donde estoy? Apenas y tengo fuerzas. Abrí mis ojos un momento y después los volví a cerrar. Antes de caer inconsciente ví varias siluetas borrosas acercándose a mi...
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¡Voy a morir! Bueno, en realidad no... Pero este dolor me esta matando.
Hace unas horas desperté, muchas caras se acercaron a mi, preguntándome quien era y de donde venía. Al final, gracias a cierta anciana, pude tener unos momentos de paz.
—Muy bien ya descansaste. Ahora dinos, ¿Vienes de esa época extraña?
—¿Que...?—Abro los ojos como platos, sorprendida.
—Creo que primero deberíamos presentarnos. Mi nombre es Sango, soy una exterminadora, una de las últimas de hecho...-Susurro lo último.—El es el monje Miroku.—Señala a un chico con un báculo dorado.—El tipo malhumorado es Inuyasha, él es un Hanyou, un híbrido. Y ella es Kagome.
—Hola.—Saluda alegre la última mencionada.
—Hola...—Saludo con un gesto de mano. Mi nerviosismo se convirtió en una risa nerviosa, siempre me pasaba eso.
—Por tu vestimenta deduzco que también eres del futuro. Aunque no te pareces a alguien que haya conocido.
—Si...—Bajo la mirada.—Yo... No soy de Japón. Iba de camino a casa cuando caí por un extraño pozo subterráneo. Lo demás no lo recuerdo...
Hago una mueca.
—¿Entonces el pozo puede traer a personas de otras regiones?—Pregunto sango, dirigiéndose a Kagome.
—Vaya, no lo sabía... Pero que tontos somos, no te hemos preguntado tu nombre.
—Oh... Eh.. M... Me llamo Azul.
—Muy bien Azul, necesitas descansar. Tuviste una fuerte caída, te hiciste una gran cortada en tu brazo. Por suerte, con las plantas medicinales que encontramos no quedará más que una pequeña cicatriz.
Picada por la curiosidad, miro mi brazo. Había una cortada de 10 centímetros cubierta por habías hojas que tenían un liquido verdoso.
—Oh...
—Me sorprende que no hayas gritado. Kagome casi se desmaya al ver esa herida.—Dice Inuyasha restándole importancia.
—Inuyasha... ¡Osuwari!
**
Paso una semana desde que llegué a este mundo. Kagome me contó cómo y qué es lo que hacía aquí. Así como una breve explicación de los demás chicos.
Me encariñé con el pequeño Shippo, siempre lo llevaba cargando en mis brazos.
Me di cuenta que había llegado a este mundo con una mochila; ahí había ropa de mi época, una extraña daga plateada y dos trajes parecidos a los de Sango. Ella me ayudó para aprender a manejar mi daga y unos movimientos prácticos si algún demonio nos ataca.
En poco tiempo nos habíamos echo amigos y cuando me recuperé por completo decidí viajar junto a ellos en busca de los fragmentos.
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Esa chica extraña
FanfictionNadie sabia de donde venia, ni siquiera por que los miraba a todos así. Nunca les tuvo miedo mientras ellos cuidaban sus heridas. Nunca se enteraron de donde provenía. Ella lo oculto, pero tarde o temprano, todos los secretos son revelados... -Yo...
