Ya hace dos días que partimos de la aldea, iba junto con Sango en el lomo de Kirara, muy tierna en sus dos formas.
Ahora llevaba puesto un traje parecido al de Sango, solo que este tenía franjas azules, até mi cabello en una cola de caballo. Inuyasha me molestaba diciendo que me parecía a un chico, siempre terminaba en el suelo gracias a los abajos de Kagome.
—Siento dos fragmentos de la perla acercándose a gran velocidad.—Kagome bajó de la espalda de Inuyasha y observo en la misma dirección de un torbellino que se acercaba. De un momento a otro Inuyasha estaba en el suelo y un tipo tomaba a Kagome de las manos.
—¿Como estas querida Kagome, el chico bestia te ha protegido bien?
—¡¿A quién llamas bestia, lobo sarnoso?!
—Ya van a empezar.—Sango suspiro. Koga se dió cuenta de mi presencia.
—¿Tu quién eres?—Que educado...
—Joven Koga, ella es Azul, también viene de la misma época en la que yo vengo...—Explica, yo sólo me quedó callada.
—Interesante...—Vuelve a juntar sus manos e Inuyasha comienza a gruñir.—Tengo que irme, nos veremos luego mi querida Kagome.
—Adiós...—Rió nerviosa con una gotita de sudor bajando por su frente.
—¡Vuelve acá lobo sarnoso! ¡Tú y yo tenemos una pelea pendiente!
Todos lo ignoramos y seguimos con nuestro camino, al cabo de unas horas encontramos unas aguas termales y decidimos acampar cerca del lugar.
Kagome preparó ranmen para todos.
—Esto esta delicioso—Decía Inuyasha terminando con su ranmen y frotándose el estómago.—Oye Shippo, ¿Te vas a comer eso?
—Kagome, Inuyasha quiere robarse mi comida para ninja.—Lloriqueo alejándose de Inuyasha.
—Toma.—Le doy mi vaso con Ranmen, estaba a la mitad.—Yo ya estoy llena.
—Oye Azul, comes muy poquito.—Dijo Shippo viendo a Inuyasha terminarse bien mi ranmen.
—No tenía tanta hambre.—Llevo una de mis manos a mi nuca.—Gracias por la comida Kagome.
La tierra comienza a temblar y un demonio gigante con la piel verde aparece entre los árboles.
—Vaya, vaya, vaya, que rico huele.—Intenta tomar uno de los ranmen pero Inuyasha corta uno de sus dedos con colmillo de acero.—Grr, maldito, los mataré a todos.
3 segundos después, Kagome y yo estábamos atrapadas dentro de las manos de aquel demonio.
—Entreguenme esa deliciosa comida o sus amigas morirán jajaja.
—Maldito, ¡Te destruiré!—Escuchaba que gritaba Inuyasha.
—Kagome, ¿Estas bien?
—Si, pero no tengo mi arco ni las flechas.—Saco mi daga de su funda, detrás de mi espalda.
—Preparate para la caída, ¿Entendido?—Ella asiente.—1... 2... ¡3!
Clavé la daga en la palma de su mano y este nos dejó caer. El demonio cubrió su mano y me fulminó con la mirada.
—Mocosa insolente...—Antes de poder hacer algo me volvió a atrapar con la misma mano que le había apuñalado y apretó con fuerza, sacándome el aire y haciéndome gritar.
Tosí sangre, su mano pareció absorberla y rió.
—Me serás útil mocosa.
—En tus sueños.—Dije antes de volver a apuñalarlo.
Inuyasha lo eliminó usando el viento cortante pocos segundos después que me estrellé contra el suelo.
—¿Azul, estas bien?—Preguntaron los chicos acercándose a mi.
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Esa chica extraña
أدب الهواةNadie sabia de donde venia, ni siquiera por que los miraba a todos así. Nunca les tuvo miedo mientras ellos cuidaban sus heridas. Nunca se enteraron de donde provenía. Ella lo oculto, pero tarde o temprano, todos los secretos son revelados... -Yo...
