Por algún motivo que no es exacto, las miradas de dos de los ídolos más populares del k-pop llegan a reflejar algo más que cordialidad y, es en este instante, en el que una inesperada situación ocurre en los rincones de un after-party que descontrol...
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—A ver, tómate esto —Chaeyoung llegó a su habitación con una mediana taza.
Cerrando la puerta, echó el pestillo y caminó hacia ella para tenderle en las manos su preparación. Era una tila que la ayudaría a relajarse y que le contase todo con calma.
Lisa alcanzó la taza. Antes de dar un buen trago que rehabilitó su garganta y su liada mente, sintió en sus dedos la temperatura caliente del té. Era un poco amargo, pero muy perfumado debido a la tila.
—Bueno —dijo Chaeng captando su atención—, las chicas no vendrán, así que tenemos todo el tiempo... Cuéntamelo todo, Lisa. Explícame lo más importante primero. ¿Cuándo te dijo Jungkook que sentía eso por ti?, ¿el que le gustabas?
La magnae suspiró.
—Esa primera noche que quedamos, cuando quería tener una reunión o cita conmigo —confesó—. Esa misma noche lo supe.
Rosé se quedó hecha una pieza con la verdad.
—Vaya, te lo dijo desde entonces, ¿y tú no me lo habías contado? ¿En serio? ¿Cómo has podido esconder algo así, Lisa?
—No me hostigues con eso ahora, unnie —le rogó—, ya te dije que lo siento. No debí mentirte, pero ni siquiera yo misma comprendía lo que Jungkook me había dicho; sabía que para otros sería más complicado entenderlo.
—Pero..., vamos a ver, ¿te lo dijo así? De pronto fue como "Lisa, me gustas", ¿de la nada? ¿sólo lo dijo?
—Kind of (más o menos)... —susurró, jugando con el asa de la taza color arena—. Fue una situación muy extraña, que claro que no imaginé nunca. Pensé que quería que le hiciese un favor, y sí que quería pedirme algo, pero al final nunca me pidió nada.
Eso fue algo que se terminó por perder cuando todo pasó. ¿Qué había querido pedirle aquella noche?, ¿en realidad quiso pedirle algo? Siempre se quedó con la duda.
—Puse como excusa lo de las clases de tailandés para que fuera creíble que quisiera verme. Es decir, ¿para qué querría ver a alguien con la que nunca había sido cercano? No lo sé... —dijo ella misma sorprendida por cómo se había desarrollado la situación—, todo cambió en un abrir y cerrar de ojos. Fue algo increíble, como una novela. La verdad es que aún no lo creo. Estas cosas suceden en las historias, no en la vida real, ¿o sí? Parece un episodio moderno sacado de Disney.
Rosé terminó riéndose.
—Ahora no es momento para pensar en Disney, Liz. Esto es la vida real y es muy importante; no podemos dejarlo pasar así como así.
Entonces llegó lo que estaba evitando. Volverse a sentirse mal por lo que pasó.
—Ya lo he dejado atrás,unnie... —sollozó con voz muy baja—. Lo rechacé, Chaeyoung. La última noche fue cuando lo rechacé por completo. Fui muy cruel y hasta hoy no puedo dejar de pensar en lo que le dije.