Desenfrenadamente se colgó de su cuello mientras se limpiaba las saladas lágrimas que cruzaban el arco de sus labios. Estaba triste, muy triste, y estaba llorando, cosa que no quería hacer. Seguro que Jungkook pensaría que era una emotiva de lo más cansina, pero ¿qué importaba? La habían visto en situaciones más vergonzosas.
—Jungkook, lo siento. Quiero que me dejes hablar antes de que comiences de bocazas.
El muchacho no hizo ni dijo nada. Al no percibir movimiento en él, tan sólo el bullir de su corazón que se unía al suyo debido a la cercanía libertina de sus pechos que bajaban y subían como si uno le pidiera autorización al otro para moverse, Lisa trató de transmitirle con su voz todo lo que sentía.
—Lo siento..., siento mucho cómo te hice sentir esa noche después de todo lo que has hecho por mí. No lo merecías, ahora lo sé, bueno..., desde esa noche lo supe, pero fue muy tarde para desaparecer mis palabras. Me porté mal, fatal, no debí de haberte tratado de esa manera, pero me frustré, me llené de impotencia por lo que estaba pasando. Es que..., no conseguía acostumbrarme a que las cosas fueran así, a que quisieras estar tanto conmigo y a que hubieras hecho todo para que eso pasara. Era complicado de asimilar. Las cosas entre tú y yo cambiaron drásticamente, pero... lamento mucho lo que te dije esa noche.
»Quiero que sepas que eso no es lo que de verdad pienso. No es así, yo aprecio todo lo que hiciste para que esto funcionara, ¿puedes creer lo que te digo?
En serio lo lamento, Jungkook... Sé que mis palabras te seguirán doliendo a pesar de lo arrepentida que esté por haberlas dicho. Pero de verdad siento mucho haberte tratado de esa manera.«
Tomándole de los brazos para deslizarlos hacia abajo, hasta que sus pies tocaron al fin el piso hecho de madera, Jungkook la cogió por la línea de su barbilla. Estando pues visualmente conectados, le dijo:
—No sólo tú tienes que pedir perdón, Lisa. Esa noche todo se volvió borroso para mí, tanto que no me di la oportunidad de escucharte cuando me dijiste que lo sentías. Sólo me fui y no quise saber más. Eso no estuvo bien. Sé que me equivoqué, pero quiero que sepas que reflexioné sobre ello y que me siento mal por haberte dejado sola.
—No, está bien —respondió, aún llorando—, a veces las personas aprenden a la mala.
—Sin embargo, no está bien actuar así. Siempre que suceda algo así hay que tener sensatez y empatía, y yo no la tuve contigo. Lo siento, Lisa, por hacerte sufrir de esta forma.
—Jungkook, ni siquiera sé cómo reaccionar a lo que me dices... No lo merezco en absoluto. Tú no deberías sentir nada.
—No te aflijas, por favor —le pidió, acariciando su barbilla con el pulgar—. Somos muy jóvenes como para atormentarnos tanto por esto. Además, tenemos tan poco tiempo que desgastarnos en estos malentendidos es una pérdida completa.
—Pero, de todas maneras, necesitaba decirte lo que sentía. Al menos, no importando lo que pase, ahora me siento tranquila porque te lo pude decir.
—Lisa, mírame, ¿ves algo en mi cara?
Realmente, sí que notaba muchas cosas en su cara, y una de ellas era su misteriosa tranquilidad. ¿Cómo una persona lograría ser tan madura y tierna a la vez?, se cuestionó. Aunque, al fin y al cabo, la madurez no estaba peleada con la ternura.
—Estamos bien, Lisa —aseguró y tiró una sonrisa hacia ella—. No tienes por qué preocuparte tanto. No me gusta, te ves tan triste.
—Es porque lo estoy, Jungkook. No hay mentiras aquí, eso es lo que pasa.
—Pero ya te lo dije, no necesitamos de esto. Tenemos mucho camino por recorrer todavía, mejor concentremos nuestras mentes en el hoy, ¿sí? Ya no quiero perder más tiempo, Lisa. Hemos desgastado mucho tiempo engañándonos, ¿no crees?
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Deja Vu
FanfictionPor algún motivo que no es exacto, las miradas de dos de los ídolos más populares del k-pop llegan a reflejar algo más que cordialidad y, es en este instante, en el que una inesperada situación ocurre en los rincones de un after-party que descontrol...
