Jesús.
Estoy demasiado enamorado de su risa.
De su voz.
De su forma de hablar.
De sus gestos.
De ella.
Esa camarera ha dicho lo que quería oír, que hacemos buena pareja.
Aún así, Lucía es muy guapa para ti.
Estás a un paso de que te confundan con el hijo perdido de Jackie Chan.
—Pues entonces quiero verte durmiendo conmigo esta noche— suelta tranquila.
Y qué digo yo ahora?
Dile que sí, estúpido.
—Me parece buen plan— respondo sonriente.
—Perfecto, mis padres no están, pero mi hermano sí, así que te va a querer echar, pero tú, ni caso— dice mientras se ríe— No es muy fan, que digamos.
Vale, le caigo mal a su hermano.
Vamos bien.
Ojalá sea pequeño y me lo pueda ganar rapido.
—¿Cuántos años tiene?— pregunto.
—Tiene 19— responde y finaliza con una carcajada.
Ay, la la ostia.
Esto va a ser complicado.
—Ahí viene la comida— dice mirando hacia un lado.
La camarera trae la comida.
—¡Que aproveche!— dice cordialmente.
—Gracias— soltamos al unísono y reímos.
La camarera se va dejándonos solos.
—Jesús— me llama captando mi atención— Tengo que contarte algo.
—Dime— digo.
—Puede que ahora digas que te tienes que ir, que te llama tu madre, o yo que sé— hace una pausa— Sé que no te va a hacer ninguna gracia, pero si no lo digo, reviento.
—A menos que me digas que realmente eres un tío con peluca, no me voy a ir— exagero.
—Es que es eso— suelta dejándome con la boca abierta y suelta una carcajada— No, hombre, que no, lo que pasa, es que— hace una pausa y suspira— Tengo 14 años.
Estallo a carcajadas.
No lo puedo controlar.
—¿De verdad tanto revuelo para eso?— pregunto entre risas y asiente— Me da igual, la edad me trae al fresco.
Coge los palillos y comienza a comerse sus algas.
—Esto esta buenísimo— dice poniendo los ojos en blanco y emitiendo leves gruñidos— ¿Quieres?
—No, come, que parece que te va dar un orgasmo— suelto sin pensar.
Me cago en mi estampa.
Soy imbécil.
—Es que esto está demasiado bueno— dice.
Comienzo a comer.
Joder, que buenos los puñeteros tallarines.
—Esto sí que está bueno— digo embelesado con el sabor— Creo que me he enamorado.
—De mí— suelta riéndose.
Te ha pillado.
—Obvio, tía— pongo voz de pija.
—Tonto— ríe— Enserio, tienes que probar esto— dice cargando de algas unos palillos y acercándolos a mi.
Abro la boca y me da de comer, básicamente.
Es que eres tonto.
Tenía razón.
—Dios, tienes razón, esto está buenísimo— suelto sorprendido.
A base risas y bromas terminamos de comer.
Entre una cosa y otra nos hemos cargado toda la botella de vino.
—Jesús—me llama mirándome directamente a los ojos— Me lo estoy pasando genial.
—Yo también.
Le hago un gesto para que se acerque y me sitúo a milímetros de su cara y la miro mientras sonrío.
—¿Qué?— pregunta finalizando con una risa.
—Me gustas— le cojo la cara y la beso.
Lucía.
Me está besando, joder.
Y yo se lo estoy siguiendo.
Estoy soñando.
Nos separamos por falta de aire.
—Tu también me gustas— susurro.
Me da un lento y suave beso en la mejilla.
—Voy al baño, ¿vale?— dice a lo que yo asiento.
Se levanta y se va.
Me giro y lo veo en la barra pagando.
Que culito que tiene el cabrón.
Le cogería ese culazo y se lo apretaría.
Vuelve con una sonrisa triunfal.
Me levanto cuando llega.
—¡Eres malo!— suelto señalándolo con el dedo — Muy, muy malo.
Se pone a mi lado.
Se acerca lentamente a mi oído.
—Castígame.
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Me llamo Lucía.
Fanfiction¿Cómo alguien puede hacer que mandes todo a la mierda sin conocerla realmente? ¿Cómo puede ser que serías capaz de arriesgar tu vida, tus sueños y tu felicidad por complacerla? ¿Cómo puede una chica conseguir convertirse en todo para sus íd...
