Como Herodes. (72)

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Lucía.

Volvemos con el resto y la comida ya la han servido, por lo cual comenzamos a comer.

-¿Qué ha pasado en el baño para que vengáis con cara de haber chupado un limón?- pregunta Guille divertido.

-Estábamos besándonos y ha llegado Mar- explico con indiferencia y enfado a la vez.

-¿Que estábais qué?- pregunta el gemelo menor tragando costosamente.

-Besándonos- repito- ¿Es que estás sordo o algo?

-No, no, lo he escuchado perfectamente, simpática- escupe sarcástico y se levanta ruidosamente- Voy al baño.

-Adiós- exclamo con una sonrisa- Tírate a la rubia amargada de camino.

Me dedica una sonrisa falsa y arrogante y camina hasta el baño con el teléfono.

-Está celoso- exclama Guille divertido- Es muy gracioso verlo así.

-No es gracioso- niega Jules obvia- Es para mearse.

-Ala, que fina, hija- se queja Celia- Eres más fina que el coral.

-Somos de Sevilla, ¿qué esperas?- replico- Eres tú la que es demasiado fina aquí.

-Mar es más fina que yo- se defiende.

-Tía, es de Barcelona, ¿qué coño quieres?

-En cambio, tú eres de Málaga- finaliza Jules.

Chocamos nuestras manos con sincronización.

-Sois unas psicópatas conectadas cósmicamente- bromea dramatizando Jesús.

-¿Cósmico no era Doraemon?- pregunta la mayor quedándose pensativa.

-Tú eres tonta- escupo desesperada- Claro que sí, inútil, era una broma

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-Tú eres tonta- escupo desesperada- Claro que sí, inútil, era una broma.

-Vete a la mierda- replica dirigiendo la vista a su smartphone.

A la par que escribe rápidamente suelta alguna que otra risa tonta o muestra una sonrisa.

Jules me mira extrañada esperando una explicación coherente al comportamiento de Celia.

Niego con la cabeza mientras me enojo de hombros en señal de no entender absolutamente nada.

-¿Con quién se supone que estás hablando?- pregunta por fin Jesús dedicándole una mirada pícara.

-Os explico, supongo que conocéis a los gemelos Martínez- comienza a decir y asentimos dudosos- Bueno, pues empecé a hablar con Iván y, en uno de mis viajes a Barcelona, me presentó a Arnau Marín.

-Ese niño está sumamente bueno- comento poniendo cara de placer- Yo me lo empotraba.

-Tú no te empotrabas a nadie- replica Jesús a modo de regañina.

-¡Callaos!- exclama Celia- Estoy saliendo con él.

Julieta y yo nos quedamos plasmadas, sin saber como reaccionar, más que dejando nuestras mandíbulas inspeccionar el suelo.

-¡Qué zorra!- exclama mi amiga mirándola con odio fingido.

-Te jodes como Herodes- vacilo divertida.

-O como Cervantes que se jodió antes- finaliza Jesús.

-Iros a la mierda- escupe riéndose.

Jesús.

Finalmente comimos, a decir verdad, en un silencio bastante incómodo.

Con Dani y Lucía no estaba el horno para bollos.

Ahora estoy dándole los últimos retoques a mi tupé fijándome en el espejo que se encuentra en el baño y revisando minuciosamente cada uno de los detalles de mi vestimenta y...

¿Qué más da? De mi apariencia en general, no voy a especificar cada uno de los aspectos en los que me estoy fijando.

Entro de nuevo a la habitación donde encuentro a mi hermano comiendo porquerías y viendo alguna serie o película en Netflix.

Está bastante deprimido en estos momentos, por lo que parece, pero ha hecho la compra, porque estoy completamente seguro de que Lucía no va a meter comida basura en su casa.

Sólo magdalenas, son su debilidad, pero solo le gustan las jugositas, las secas no le gustan nada, se las come por pena.

¿Qué pena ni que pena? Se las come por hambre, estúpido.

Conciencia, vete un poquito a tomar viento fresco, estorbas, y no poco.

-Jesús deja de mirarme- se queja.

-Perdón- respondo agitando levemente la cabeza y volviendo a la realidad- Sólo estaba pensando.

-¿En qué?

-En que, ¿cuándo coño vas a arreglarte?

-Con Lucía no voy.

Os lo vuelvo a preguntar, jeje, es necesario para que mi patatita de vueltis.
Luni o Lusús?

Me llamo Lucía.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora