¿Cómo alguien puede hacer que mandes todo a la mierda sin conocerla realmente?
¿Cómo puede ser que serías capaz de arriesgar tu vida, tus sueños y tu felicidad por complacerla?
¿Cómo puede una chica conseguir convertirse en todo para sus íd...
-¿Cósmico no era Doraemon?- pregunta la mayor quedándose pensativa.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
-Tú eres tonta- escupo desesperada- Claro que sí, inútil, era una broma.
-Vete a la mierda- replica dirigiendo la vista a su smartphone.
A la par que escribe rápidamente suelta alguna que otra risa tonta o muestra una sonrisa.
Jules me mira extrañada esperando una explicación coherente al comportamiento de Celia.
Niego con la cabeza mientras me enojo de hombros en señal de no entender absolutamente nada.
-¿Con quién se supone que estás hablando?- pregunta por fin Jesús dedicándole una mirada pícara.
-Os explico, supongo que conocéis a los gemelos Martínez- comienza a decir y asentimos dudosos- Bueno, pues empecé a hablar con Iván y, en uno de mis viajes a Barcelona, me presentó a Arnau Marín.
-Ese niño está sumamente bueno- comento poniendo cara de placer- Yo me lo empotraba.
-Tú no te empotrabas a nadie- replica Jesús a modo de regañina.
-¡Callaos!- exclama Celia- Estoy saliendo con él.
Julieta y yo nos quedamos plasmadas, sin saber como reaccionar, más que dejando nuestras mandíbulas inspeccionar el suelo.
-¡Qué zorra!- exclama mi amiga mirándola con odio fingido.
-Te jodes como Herodes- vacilo divertida.
-O como Cervantes que se jodió antes- finaliza Jesús.
-Iros a la mierda- escupe riéndose.
Jesús.
Finalmente comimos, a decir verdad, en un silencio bastante incómodo.
Con Dani y Lucía no estaba el horno para bollos.
Ahora estoy dándole los últimos retoques a mi tupé fijándome en el espejo que se encuentra en el baño y revisando minuciosamente cada uno de los detalles de mi vestimenta y...
¿Qué más da? De mi apariencia en general, no voy a especificar cada uno de los aspectos en los que me estoy fijando.
Entro de nuevo a la habitación donde encuentro a mi hermano comiendo porquerías y viendo alguna serie o película en Netflix.
Está bastante deprimido en estos momentos, por lo que parece, pero ha hecho la compra, porque estoy completamente seguro de que Lucía no va a meter comida basura en su casa.
Sólo magdalenas, son su debilidad, pero solo le gustan las jugositas, las secas no le gustan nada, se las come por pena.
¿Qué pena ni que pena? Se las come por hambre, estúpido.
Conciencia, vete un poquito a tomar viento fresco, estorbas, y no poco.
-Jesús deja de mirarme- se queja.
-Perdón- respondo agitando levemente la cabeza y volviendo a la realidad- Sólo estaba pensando.
-¿En qué?
-En que, ¿cuándo coño vas a arreglarte?
-Con Lucía no voy.
Os lo vuelvo a preguntar, jeje, es necesario para que mi patatita de vueltis. Luni o Lusús?