Lucía.
Los chicos se visten.
Camisa y jeans, todo básico.
Vale, ahora a cenar.
Beber con el estómago vacío no es nada bueno.
—Dios, no puedo, no tengo hambre— me quejo apartando el plato de mí.
Bueno, digamos, que yo hoy no tengo ganas de comer.
Pero, yo no bebo.
Ya, claro, hay que recordar momentos borrosos de tu vida o así vas bien?
Comeré por mi salud.
Come y calla.
—Tienes que comer, que luego al que le toca sujetarte el pelo mientras vomitas es a mí— replica mi hermano— come y calla.
Uy, pensamos igual.
Como se nota que somos hermanos.
—Sólo porque no quiero estar vomitando antes de poder ver la reacción y la escenita de los chicos— susurro para mis adentros.
—Te hace falta aspirar a algo más en la vida eh— vacila mi hermano entre risas.
Se gana una mirada de asco por mi parte y risas por parte del dúo dinámico.
Dúo dinámico, sí, he decidido apodarlos así.
Así como?
Asao'.
Vale, ya, tenía que hacerlo.
Terminamos de cenar entre forcejeos para que me acabe la comida.
Nos montamos en el coche de mi hermano.
Rumbo a la aventura.
Llegamos a la discoteca, la cuál ya está abierta, pues entre tanto y tanto son las 22:30.
Entramos sin hacer cola, obviamente, te imaginas que el dueño de una discoteca y sus acompañantes hagan cola para entrar a la ya nombrada?
Estamos locos o qué?
Bien, ya estamos en el reservado de los gemelos.
No me puedo creer que ya esté esto hasta los topes.
—Que comience el plan—susurro a Manu en el oído.
—Están en los sillones redondos— dice mi hermano saliendo de la pelotera de gente— tened cuidado.
Nos adentramos entre la gente y nos ponemos lo más cerca posible de los sillones ya mencionados, cuidando de no levantar sospechas.
Empiezo a bailar con Mario, bastante pegados, como acordamos.
Al rato, llega Manu con las bebidas, Ron Cola para ellos, Gin Tonic para mí.
Entran uno, dos, tres, ya sí que empezamos la noche.
Pasa una chica rubia por mi lado, empujándome bruscamente.
—Estorbas, niña— suelta girándose hacia mí, quedando así, cara a cara.
Mar López.
—Uy, a quién tenemos aqui?— formulo a modo de pregunta retórica— a la novieta de Dani, dile que todavía le tengo que devolver la ropa que me dejó ayer cuando estuvimos en su casa— finalizo sonriente.
—Qué dices? Mira, no me toques la moral—suelta elevando la voz.
—Eh, tú, no le levantes la voz— se interpone Mario alzando también la voz.
—Y tú, no le levantes la voz a ella— dice Dani a voces.
Cuándo ha llegado éste hombre
—No le grites, gilipollas—grito encarándome con Dani— él me importa más que tú.
—Lucía?— pregunta incrédulo y yo asiento— quién es él?
—Soy Mario, su novio— responde Mario y lo miro raro.
—Novio de quién?— cuestiona una voz a mis espaldas.
Jesús.
—El que faltaba— refunfuño.
—Que sepas que tu novia estuvo a punto de acostarse conmigo ayer— suelta Jesús tranquilo.
—Jesús, no me toques las narices— murmuro suficientemente alto para que me oiga con la música.
—A ver, váyanse de aquí—dice Manu— no queremos follones.
—Pero, vamos a ver, una cosa, que haces con éste?— pregunta Jesús molesto.
—Vete, me gusta él, no tú, acéptalo.
Se está poniendo muy, muy celoso, que le den.
—Ayer no decías lo mismo.
Me doy la vuelta y le cojo la cara a Mario y le doy un pico.
—Ya vale, no?— dice Jesús molesto.
Nos separamos, miro al gemelo mayor y río.
—Celoso?—cuestiono acercandome a él.
Entreabre la boca y se acerca peligrosamente a mi.
Pongo mi mano en su pecho, levanto la mirada y lo miro a los ojos.
—Vete con tu pequeña Celia.
Mar en multimedia.
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Me llamo Lucía.
Fanfiction¿Cómo alguien puede hacer que mandes todo a la mierda sin conocerla realmente? ¿Cómo puede ser que serías capaz de arriesgar tu vida, tus sueños y tu felicidad por complacerla? ¿Cómo puede una chica conseguir convertirse en todo para sus íd...
