SúperDani . (91)

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Daniel.

    Bueno, ya llevo casi un mes sin Lucía, ella llevará una semana de instituto tan tranquila, mientras que yo tengo hasta desinstalado Instagram.

    Mi hermano no hace más que meterme presión de que me lo vuelva a instalar y lo estoy haciendo para que cierre la boca.

    Cuando me meto por fin en la red social me llegan notificaciones de fotos de Lucia sola o con algunas chicas riéndose de ella.

    Me hierve la sangre y, lo peor de todo, es que reconozco ese instituto, ese infierno en el que si no eres influyente, eres la mierda que pisa el resto.

    Esto se va a acabar pronto, Lucía no va ha seguir sufriendo allí, no si yo puedo impedirlo y, ¿qué cojones? Claro que puedo.

    Llevo tres días en Madrid y el ajetreo ya va a poder conmigo. Anteayer, cuando llegamos, grabación. Ayer sesión de fotos y más grabación. Hoy salvar a Lucía.

    Cojo las llaves del coche y bajo al garaje, abro mi precioso lamborghini negro y me meto dentro.

    Voy a gran velocidad por las calles de Madrid camino hacia el infierno en el que ha caído mi pequeño ángel

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    Voy a gran velocidad por las calles de Madrid camino hacia el infierno en el que ha caído mi pequeño ángel.

Lucía.

    Otro día más de esta espantosa semana en este instituto que lo único que me trae es sufrimiento.

    ¿Os acordáis de Bekah?

    Bueno, no resultó ser lo que era, es la líder de las huecas de aquí, en mal sitio me fui a meter yo.

    Resulta que tampoco existe esa hermana que ella decía, ¡es hija única, gente!

    No sé cómo decir a alguien lo mal que lo estoy pasando, me hacen la vida imposible y yo me hago la dura, más aún teniendo en cuenta que lo publican por ahí y yo, pues me callo y mantengo mi imagen.

    Muchos de mis seguidores las han insultado pero a ellas les suda todo, sólo buscan herir, van a la yugular.

    Acaba de sonar el timbre que significa liberación para algunos, pero para mí, empieza el calvario.

    Salgo de clase con mi mochila al hombro y antes de cruzar el umbral de la puerta, ya me han empujado lanzándome de golpe al otro lado del pasillo.

    -¡Más rápido, foca!- oigo la voz de Rebekah a mis espaldas.

    Otra chica, Stefany, me tira al suelo y se sitúan las seis harpías frente a mí, a un metro de distancia.

    -¿Qué pasa Shrek? ¿No te defiendes?

    -Sabe que tenemos razón, es una gorda asquerosa.

    -¿Gorda quién?- interroga a modo de retórica una voz al fondo del pasillo junto con unos pasos que se acercan.

    Esa voz tan familiar y que tan enamorada me tiene, me hace levantar la cabeza y girarla hacia él.

    -Ella- dice Janire y me coge de un puñado el pelo y me zarandea, pero Bekah la detiene.

    -Es su novio, el gemelo- murmura lo suficientemente alto para que lo oiga su amiga.

     Noto unos brazos cogerme y veo a Dani sonriéndome apenado.

    Las chicas se echan hacia atrás con aire temeroso y lentamente.

    -Tú, la señorita ojitos de pollo- dice Dani haciendo un gesto con la cabeza hacia Rebekah- Recógele la mochila y pídele perdón.

    -Dani, bájame, esto es raro- le pido divertida.

    Hace lo que le pido y, a continuación se acerca la ya nombrada con mi mochila y me la tiende, yo la cojo.

    -Lo siento mucho, Lucía- dice fingiendo arrepentimiento.

    Asiento indecisa y se aleja de nuevo. El resto de muchachas repiten el gesto de disculpa de la primera y se van.

    -Dani, ¿qué haces aquí?- pregunto dejando escapar la sonrisa estúpida que llevaba intentando salir desde que le vi.

    -SúperDani al rescate, mi vida.

   

   

Me llamo Lucía.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora