Completamente depilado. (56)

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Lucía.

    Antes de pensarlo y enumerar las posibilidades, echo a correr hacia la sala de espera, que está comunicada con el pasillo de habitaciones.

    No hay nadie, que coño le ha pasado?

    Entro en el pasillo de habitaciones y ando rápidamente hacia la 164 en la puerta están Juan Carlitos y Eva.

    —Qué le ha pasado a Dani? Está bien?— pregunto rompiendo a llorar— joder, es culpa mía, todo es culpa mía, por favor, espero que algún día lleguen a perdonarme...

    —Qué pasa?— pregunta Eva confundida— Dani está bien, lo van a bajar a planta, los médicos dicen que le ha venido bien hablar.

    —Es que me encontré con Juan en el ascensor y estaba muy alterado y no logré escuchar la explicación que me dio al respecto de su nerviosismo.

    —Vamos, que te acojonaste— comenta Dani, al cual están sacando de la habitación en silla de ruedas— no llores, tonta.

    —Pensaba que te había pasado algo más, joder— explico entre lágrimas— te quiero.

    —Yo sigo votando por Lusús— interviene Eva sonriendo.

    —Adiositosss— se despide Daniel con voz de pito, dado que la enfermera se lo lleva.

    —Lusús es muy real— afirmo abatida— pero, Luna, también.

    —Pues, reina, no veas el lío en el que estás metida— suelta divertido el ojiazul.

    —Esta noche me gustaría quedarme con Dani— informo— Jesús dice que luego me pasará por casa para que me asee y demás y que después me trae de nuevo.

    —Si tu madre te lo permite sí, sino no.

    —Ostias, mi madre— exclamo reprimiendo la risa.

    —Qué pasa con tu madre?— pregunta Carlitos.

    —La dejé abajo con una amiga y su madre cuando llegué— informo.

    —Cómo es tu madre? De físico me refiero, podría hablar yo con ella— se ofrece Eva.

    —Es como yo pero aún más bajita— suelto una carcajada.

    —Bueno, pues voy a buscarla—  dice marchándose.

    —Nos vamos abajo a ver a Dani?

    —Qué habitación le ha tocado?

    —Está en la 164 de pediatría— lo miro incrédula— no había más habitaciones, hay overbooking.

    —Está en la 164 de pediatría— lo miro incrédula— no había más habitaciones, hay overbooking

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    —Anda, vamos— musito sonriendo.

    Nos dirigimos hacia los ascensores, los cuales tardan en llegar y no todos, sólo uno.

    Nos montamos en el ascensor y pulsamos el número correspondiente.

    El ascensor se cierra y nos lleva hasta la planta indicada.

    Salimos y nos dirigimos a la habitación 164 de pediatría.

    Entramos y le vemos todo el culo a Dani, ya que se acaba de levantar de la silla y al dirigirse a la cama se le abre esa especie de camisón que ponen a los pacientes en los hospitales.

    —Qué? Te gusta mi culo?— bromea dado que no le había quitado la vista de encima.

    —Anda, calla, que estás enfermo.

    —Yo no lo llamo enfermo, lo llamo mente perversa y sexy.

    —Me refiero que estás malito— suspiro— por el accidente.

    —Estoy de puta madre, eh— aclara sonriendo.

    —Tan perfecto que te dan lapsus y empiezas a decir Lucía como si no supieras decir otra cosa— ironiza el ojiazul.

    —No sé si sentirme alagada o asustada— bromeo.

    —Anda ven aquí, gatita— río y me acerco a la camilla y cierra los ojos— ahora es cuando me besas para despertarme.

    —Eres tonto, enserio— río cual foca retrasada y lo beso.

    —Adoras a este tonto— suelta con tono de superioridad y ríe.

    —Claro que sí, gitana.

    —Le has cogido ganas a llamarme gitana, no?

    —Hombre con esas piernas tan sexys, quién no te va a coger ganas, gitana?— bromeo poniéndole la mano en el muslo— Te has depilado?

    —Completamente— me lanza una mirada pervertida.

    —Cuando yo te decía que te depilases las patorras porque me pinchabas te reías.

María, madre de Lucía en multimedia.

Me llamo Lucía.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora