I was feeling epic. (100)

202 10 9
                                        

Lucía.

    Me quedan cerca de tres años para poder volver a ver a la gente que más quiero, que más añoro.

    Puedo asegurar que, distanciarse temporalmente de la gente que te quiere y apoya es, sin duda alguna, lo más duro que podemos llegar a hacer en nuestras vidas.

    Dicen que con el tiempo el dolor desaparece y nos acostumbramos a la soledad, a la gente nueva que llega a nuestras vidas y que sabemos que jamás llegarán a ser como los que dejamos atrás,  pero es completamente falso, el vacío se hace cada vez más grande.

    Muchos no entenderán a lo que me refiero, pero es que, tampoco hay palabras suficientes para describir lo que se siento desde que dejé atrás al amor de mi vida, mi familia, mi mejor amiga, mis mejores amigos...

    Desde que dejé atrás mi vida.

    Cuando esto sucede sientes un vacío en el interior que no hace más que crecer, como si te hubieran arrancado tu motor vital.

    Sientes como si cada cosa que hayas dicho o hecho en un pasado te pesara más que los errores presentes.

    Sientes que cada cosa que dices o haces es estúpida e inútil.

    La confusión te empaña la mente a cada recuerdo que se pasea por ella que, por cierto, a cada momento se te viene a la cabeza alguno.

    Un dolor acapara toda tu atención durante la noche, el momento del día  en que más sola te encuentras, concilias el sueño a altas horas de la noche.

    Cuando crees que todo va a mejorar, que vas a olvidar el dolor, cuando crees que estás levantando cabeza llega esa fuerza superior, llámalo Dios, karma, destino o según opines; que te hunde hasta lo más profundo.

    Pero no acaba ahí, cuando crees que lo único que puedes hacer ya es subir, el suelo se rompe y caes más abajo.

    Y, en esos momentos, el mundo se me queda grande y paso días encerrada llorando, abrazada a un peluche, cual niña asustada.

    Pero ese es el problema, ahí ves que sí, estás realmente sola, no tienes a tu madre para que te abrace y te diga que todo va a salir bien, no tienes a nadie.

    Tampoco quieres herir a nadie y te mantienes alejada de tu única escapatoria del mundo.

    La inspiración que sientes deja fluir las ideas sobre el papel pero, poco a poco y sin que lo notes, te hunde y, a cada palabra es un metro que caes en ese abismo.

    Y sí, hablo desde mi punto de vista porque yo, por estúpida y por culpa de la avaricia, he perdido lo más importante de mi vida.

    He perdido lo que me hacía levantarme y sonreír, contar los minutos hasta las cinco de la tarde para salir corriendo a la plaza del barrio.

    Hablo desde mi punto de vista porque era tremendamente feliz y ahora estoy hundida en la tristeza.

    Lo tenía todo y ahora no tengo nada.

    Sentía que podía con todo y más, que no me faltaba nada y la gente tenía porqué envidiarme.

    Pero, ¿ahora qué?

    Ahora soy yo la que envidia a todo aquel que se ve feliz.

    Ahora no lanzo sonrisas sinceras a la gente.

    Ahora no me siento una chica auténtica, doy consejos de algo de lo que ni yo misma puedo salir.

    Ahora soy una falsa, nada de lo que digo o hago me representa lo más mínimo.

    Antes podía decir cosas positivas sobre mí, ahora sólo me quedan estas autocríticas destructivas.

    Antes era feliz, me sentía llena, amada, auténtica, sincera, avispada, imperfectamente perfecta.

    Sí, me sentía épica.


CHIQUIS, ESTO SE ACABÓ.
Aún no sé si haré segunda temporada, opinad al respecto.
Si la hiciera, no creo que saliese hasta agosto como muy pronto y Navidad como muy tarde.
Espero que os haya gustado y quiero que me dejéis vuestra opinión sobre la novela en comentarios, por mensajitos de privado o mensajitos públicos en mi perfil.

Me llamo Lucía.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora