Lucía.
Se fue a hablar por el móvil con la ratita presumida.
—Entonces? Me lo vas a contar?— insiste Jesús.
—He comprado la crema depilatoria más fuerte del mercado, la usan las personas que quieren quedarse calvas completamente, pues con su simple aplicación y aclarado, en menos de tres días estás pelado.
—Dios, cuánto te ha costado la mierda esa?
—Veinte euros un bote, merecerá la pena— afirmo convencida.
Cojo un recipiente, la crema y un bote de H&S.
—Allá vamos— murmura el moreno algo inseguro.
Vierto ambos productos en el recipiente y los mezclo hasta que queda una mezcla homogénea.
—Ahora, como yo tengo Parkinson, échalo tu en el bote de champú—bromeo riendo— no, ya enserio, soy muy torpe.
—Bueno, si no me haces reír, puede que esto salga bien— advierte y sale de mi una sonora carcajada— mal empezamos eh.
Me mira sonriente y yo me acerco y lo beso, al principio le pilla de sopetón, pero después, lo sigue sin impedimento alguno.
—Tus besos me gustan más.
—Uy, es cierto, que estabas con Mario cuando llegué, pues castigada sin besos.
—Anda, tonto, con lo que yo te quiero—hago una pausa— además, si yo me quedo sin besos, tú te quedas sin absolutamente nada.
Desabrocho el botón de sus pantalones.
—Te levanto el castigo—susurra con la voz ronca.
—Igualmente, no es momento, échalo en el bote ya, por favor— ruego.
Hace lo que le pido, joder que pulso tienen
A mí ya se me habría caído todo.
—Y ya estaría— sonríe y me besa.
—Me encantas.
Aparece Jules con una sonrisa triunfal y el bote de champú.
—Yo me voy ya— anuncia.
—Parece que a alguien le han dado salami— vacilo y me lanza una mirada fulminante— te quiero aquí para dormir.
—Con nosotras va a estar Celia— hago una mueca de asco— ya tenemos a quien cargarle la culpa.
—Vais a dejar a una con el pelo verde y a la otra le vais a echar la culpa, recordadme que no me meta con vosotras.
—Julieta—la llamo— discreción— advierto y asiente metiéndose el bote en el bolso— cuidado con que no se te derrame.
—Tendría gracia y todo— dice Jesús soltando una sonora carcajada.
—Eres el siguiente de mi lista— bromea Julieta señalándolo con el dedo— bueno, adiós, ojalá y se os rompan los condones.
Nos guiña un ojo y se va dejándome a cargo de dos chicos ineptos.
—Cara de mono— exclamo entrando a la cocina— gracias.
—Ay, mi enana— exclama levantándose y acercándose a mi— te quiero mucho.
Y así es como acabamos mi hermano y yo abrazados.
—Y a mi quien me quiere?
—Nadie— bromeo— Dani no está, así que, de aquí nadie, boludo.
—Tonta— me insulta cariñosamente el moreno.
—Te quiero—admito.
—Aquí los solteros intentamos no caer en depresión, vale?— suelta mi hermano volviendo a ser el centro de atención.
—Jesús, sabes qué?— niega— le dije que estaba embarazada y me creyó— carcajeo refiriéndome al castaño— y lo mejor es que dije que era tuyo y quería matarte.
Caigo en el suelo de la risa.
Esto es demasiado para mí.
—No te preocupes, José, siempre con protección.
José se dedica a fulminarlo con la mirada.
—Di que no, que lo tengo a dos velas— carcajeo.
—Y espero que siga siendo así— hace una pausa— porque sino, veréis.
—Eh, te relajas, yo no te digo lo que hacer con las putillas— alzo las cejas esperando que me de la razón.
—Touché.
ESTÁS LEYENDO
Me llamo Lucía.
Fanfiction¿Cómo alguien puede hacer que mandes todo a la mierda sin conocerla realmente? ¿Cómo puede ser que serías capaz de arriesgar tu vida, tus sueños y tu felicidad por complacerla? ¿Cómo puede una chica conseguir convertirse en todo para sus íd...
