Volverá. (88)

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Daniel.

  Salí del andén en dirección a donde estaba el resto y cuando me vieron me dedicaron una mirada de pena y comprensión.

    El primero que decidió abrazarme fue mi gemelo, siempre sabe lo que necesito.

    -Volverá, hermano, volverá- susurra en tono tranquilizador

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    -Volverá, hermano, volverá- susurra en tono tranquilizador.

    -¿Dónde se ha ido?- pregunto cuando nos separamos.

    -Madrid- dice Celia a mis espaldas.

    Me giro para mirarla y, al vernos tan rotos mutuamente, corre hasta mí y me abraza mientras llora.

    -La voy ha echar mucho de menos- masculla entre lágrimas y se separa suavemente de mí- Voy a estar aquí para todo lo que necesites, ¿vale?

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    -La voy ha echar mucho de menos- masculla entre lágrimas y se separa suavemente de mí- Voy a estar aquí para todo lo que necesites, ¿vale?

    Con sus pulgares seca mis lágrimas, finge una dulce sonrisa y me besa la mejilla.

    -Me pasaré mucho por Málaga- contesto y hago una mueca parecida a una sonrisa.

    Me dedicó una última sonrisa y se fue con Jesús, el cual la abrazó de lado por encima de sus brazos y ella respondió abrazando su cintura y apoyando su cabeza en el pecho de mi hermano.

    Guille me abraza y noto cómo se está deshidratando en mi hombro, es raro que llore, pero cuando lo hace no se anda con chiquitas.

    Eran los mejores amigos, de esos que son como hermanos.

    Ella sacaba el lado femenino de él y, él sacaba el lado masculino de ella.

     Sin decir nada se separa de mí, se seca las lágrimas con su brazo y nos miramos ambos a los ojos y asentimos.

    Y, la última, Jules, parece que no lo termina de tragar, no llora, no muestra expresión.

    Me acerco a ella y, nos miramos sin decir nada, nos entendemos, la queremos.

    De un momento a otro, se derrumba y, ésta vez me toca a mí dar abrazos de consuelo.

    -Es la primera vez que nos separamos- confiesa- Es como mi hermana, la voy ha echar de menos

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    -Es la primera vez que nos separamos- confiesa- Es como mi hermana, la voy ha echar de menos.

    -Te voy a decir lo mismo que me han estado diciendo, porque, sinceramente, estoy en la mierda y no sé qué leches decir- digo divertido intentando hacerla reír- La volveremos a ver y que aquí me tienes paralo que necesites.

    -Ella me prometió que volvería a Sevilla en cuanto llegase a los 18, pero volverá  cuando le den las vacaciones, quedan menos de 3 años.

    -Es demasiado para mí.

    -Para ti, para mí y para aquellas magdalenas- señala a los otros tres que están abrazados llorando.

    -¿Podríamos volver a la casa? Necesito relajarme y, no sé, irme de este puñetero sitio- propongo alzando la voz para que todos me oigan.

    Un "sí, por Dios" a coro hace que la gente que pasa nos mire raro.

    Bajamos al parking y fuimos hasta el coche al llegar me senté en el asiento del piloto y el resto se organizaron como pudieron.

    Se habían dejado el coche abierto los muy pazguatos.

    Miro a mi lado y diviso una caja roja con un lazo y un papelito que pone Daniel.

    Abro la caja y dentro están las llaves del coche y otras más junto con una nota.

A partir de ahora el coche y la casa son todo tuyos, bueno, no todo, hasta que yo vuelva. Cuídalos para recibirme en Sevilla dentro de menos de tres años y llevarme de escapadita a Marbella.
Te quiere,
Lucía.

    Joder, si es que la tengo que querer, es lo mejor del mundo. Básicamente me ha dado un seguro de que va a volver y que nos vamos a reencontrar.

    Voy a echar tanto tanto de menos, a ella y a sus regalos, enigmas, bromas, tonterías...

    Sí, la voy a echar de menos a ella.

    Cojo las llaves y arranco el coche, a continuación, ponemos rumbo nuevamente a Marbella.

Me llamo Lucía.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora