Jesus
—Te gusta el plan tanto como yo?— planteo mientras cojo un bol de palomitas.
—No, el plan me gusta más— dice cogiendo una manta y cubriéndonos a los dos— dame palomitas— pide abriendo la boca.
—Coge del tuyo, este es m-í-o, mío.
—Acabamos primero este y después, cogemos el otro, así de facil— explica.
—Dicho así, tiene lógica.
—Como no va a tener lógica, si lo estoy diciendo yo?— espeta con aires de superioridad.
Cojo el mando y le doy al play.
Busco su mano debajo de la manta y, tras mucho esfuerzo, la encuentro, pero, cuando voy a entrelazar nuestros dedos la aparta.
Qué he hecho ahora?
Hay que ver, Jesusito, la cagas por momentos, lo peor, es que, ni te das cuenta.
Oye, menos lobos, que tu tampoco te has dado cuenta.
Cómo me voy a dar cuenta? Estás hablando contigo mismo, carapene.
—Simio subdesarrollado— musita llamando mi atención— te quiero.
Tras esto, coge mi brazo y se lo pasa por los hombros y se acurruca en mi pecho.
Yo la rodeo con el brazo que me queda libre, haciendo que, obviamente, ya no me quede ninguno libre.
Beso su cabeza.
Lucía.
Acabamos de terminar de ver la película.
Jesús está llorando.
No entiendo a este niño, esta película no es de llorar.
Como mucho, puede que llores si estás celosa de Julia Stiles por besar a Heath Ledger.
Por qué tuvo que morir semejante Dios Griego?
Ah, ya, por sobredosis.
Ya os contaré, es una larga historia la de este pobre muchacho.
—Jesús, por qué coño lloras? Nenaza, esto no es para llorar— chincho.
Él se limita a fulminarme con la mirada.
Bajo mi mano hasta su miembro, aún cubierto por su ropa interior.
—Qué haces?
—Pon la siguiente.
No opone resistencia alguna y pone Flipped.
Oh, Dios, amo esta puta película, enserio, es preciosa.
—Si con la anterior lloraste, con esta te vas a deshidratar.
No aparto mi mano del Jesuso, sí, así lo voy a llamar, para que no haya confusiones.
Acaricio lentamente al Jesuso, mientras que mi sexy y semidesnudo invitado baja su mano hasta mi culo levantando la sudadera y jugando con el elástico de mi tanga.
Pero, únicamente hacemos eso, no nos propasamos más.
Miramos atentamente la pantalla.
Joder, es que no puedo, casi no ha empezado y ya quiero llorar.
Estoy enamorada del capullo de Bryce Lawsky, Srto McCallan, me tienes a tus pies.
Antes de que me pueda dar cuenta ya estoy llorando.
Aunque siempre he pensado que es una historia de lo más predecible, me encanta, tiene una forma de engancharte.
Te hace reflexionar, sobre lo materialista que puede llegar a ser la gente, por tener menos dinero y un jardín peor cuidado, tratan a una familia como autentica escoria.
—Jesús, tu me odiarías por tener un jardín feo?— digo alzando la mirada hasta encontrarme con la suya.
—Te quiero, con jardín feo o bonito, con gallinas o sin gallinas, fea o horrenda— suelta una risa— te quiero, cuando sea, donde sea y como sea.
Estas palabras que acaba de soltar Jesús han hecho que, si ya estaba sumida en el llanto, estoy nadando en un mar de lágrimas.
—Te quiero, joder— musito— que bonito eres.
—Vemos una película más?— propone.
Uf, yo no puedo más.
Pues tienes que poder, saca la energía de donde sea.
—Estoy cansada, Jesusito— hago una pausa— pero si tu quieres vemos otra.
—Mejor te beso, me parece mejor plan la verdad.
Me lanzo a besarlo como si no hubiese un mañana.
Como si fuésemos a morir hoy.
—Me encantas, Jesusito.
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Me llamo Lucía.
Fanfiction¿Cómo alguien puede hacer que mandes todo a la mierda sin conocerla realmente? ¿Cómo puede ser que serías capaz de arriesgar tu vida, tus sueños y tu felicidad por complacerla? ¿Cómo puede una chica conseguir convertirse en todo para sus íd...
