Mi chica. (81)

145 8 1
                                        

Lucía 

    -No sé por qué has hecho esto, pero ya te digo yo que son tonterías porque tú eres perfecta, ¿entiendes? Perfecta, mi amor, eres perfecta.

    -Dani...- musito.

    -Sé que no quieres nada conmigo, el beso no ha ocurrido, sólo te he consolado, eso es todo- dice y le miro con una gran sonrisa que él me devuelve.

    -Eres el mejor, te quiero- digo y me lanzo a abrazarlo.

    -Calla y ve a por Jesús, creo que le he comido demasiado el tarro hoy- confiesa divertido.

    Me levanto, voy al baño, me vendo la mano y voy a la planta baja.

    -¿Habéis visto a...?- comienzo a decir, pero escucho a alguien hablar por teléfono.

    -Sí, va a dejarlo con Jesús- afirma segura- Que sí, ninguno ha visto la prensa- suspira- Enserio que ya vale, ahora quiero mi parte por publicar la vida amorosa de Lucía.

    Me acerco hasta ella y le arrebato el teléfono.

    -¿Me hacen el favor de trabajar en la poca vida que les queda en vez de contar por ahí la mía? Gracias- cuelgo y me tiro hacia Mar- Y tú, guapita de cara, te voy a poner la nariz como una ciruela.

    Dicho esto la cojo de los pelos y la tiro al suelo boca abajo bruscamente y ella chilla, por lo que todos vienen corriendo, excepto Jesús.

    -¿Qué ha pasado?- pregunta Celia asustada.

    -Luego te cuento- aseguro- ¿Jesús ha salido?- pregunto y Guille asiente- Dame tu camiseta, no voy a salir en bikini.

    -Dicho y hecho- dice quitándose la camiseta mientras yo me pongo mis vans, las cuales dejé ayer en el salón.

    A continuación, me pongo la camiseta y me voy rápidamente.

    ¿Dónde coño puede estar Jesús ahora?

    Lucía, piensa.

    EN LA CASA DE SU PADRINO.

    Camino a paso ligero y me consigo esconder de algunas fans y con otras me hago fotos rápidas.

    Llego a mi destino, pero lo que veo en la puerta no me gusta nada.

    El coche de una ex de Jesús.

    Pego al timbre repetidas veces y me abre su padrino, el cual me mira con cara de haberla cagado, aún así se hace a un lado y me deja pasar.

    Subo las escaleras que me conducen al piso de arriba, tercera puerta a la derecha, la habitación habitual de Jesús.

    Me pienso tres veces si abrir o no, dado que estoy escuchando ruido, un ruido no muy inocente.

    Se escucha como una respiración agitada y fuerte y otra chistando y haciendo seseos a  modo de guardar silencio.

    Abro la puerta y, sinceramente no me encuentro lo que me esperaba, esto es peor.

    Está Jesús sentado en la cama, llorando y abrazando a Chloe.

    En cuanto la pelirroja me ve, me lanza una mirada de odio y yo le devuelvo una de disculpa.

    Me acerco a ellos y la chica se aparta, dejando al moreno aturdido y, acto seguido, lo abrazo por detrás.

    -Lo siento- susurro en su oído repetidas veces.

    Él sube su mano hasta mis brazos y los acaricia, depositando en ellos algún que otro beso.

    -Yo mejor me voy- afirma la pelirroja algo incómoda.

    Asentimos con la cabeza y se va.

    -Te quiero- susurra entre sollozos- Me sentí muy mal cuando Dani soltó todo aquello, me sentí como si estuviese haciendo mal en quererte- se gira quedando frente a mí- Pero, me he dado cuenta de que, aún así,  yo quiero quererte.

    Lo beso y el beso no mantiene rasgo alguno de lujuria, sólo amor y ternura.

    -Mar ha estado contando todo lo que pasaba en la casa a la prensa- le cuento y suspiro cansada.

    -Yo la...- comienza a decir, pero lo interrumpo.

    -Ya le he cambiado yo la nariz de sitio y arrancado las extensiones- confieso con una sonrisa inocente.

    -Esa es mi chica- sonríe- Es que, me encanta como suena.

    -¿El qué?- pregunto confundida- ¿La paliza?

    -Que eres mi chica.

Me llamo Lucía.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora