Plan maestro. (97)

126 9 3
                                        

Lucía.

Cuando sale Jesús del baño, yo salgo del armario en el que me había escondido que, gracias a mi gran suerte era el de los zapatos.

-En cuanto salga me pelearé con él, es mi momento, después me iré y el día de hoy nunca habrá existido.

-No voy a cuestionarte, es tu decisión- acepta levantando las manos en señal de que no va a inmiscuirse.

Pasamos media hora sentados en el sofá hasta que la puerta del baño se abre, dejando ver a Dani mojado, con el pelo revuelto y únicamente cubierto por una toalla alrededor de su cintura.

-Tengo ham... ¿Qué haces aquí con él?-pregunta al verme haciendo una mueca de asco por la situación que se imagina.

-¿Qué pasa? ¿No puedo estar aquí ahora o qué?- contraataco.

-Es mi casa, ¿recuerdas?- señala con retintín.

-No me importa, ¿recuerdas?- vacilo en su mismo tono.

    -Enserio, nunca vas a cambiar, siempre vas a jugar con mi hermano y conmigo, como si no te importase nada ni nadie, ¿por qué no nos dejas vivir sin ser tu maldito juego?

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

-Enserio, nunca vas a cambiar, siempre vas a jugar con mi hermano y conmigo, como si no te importase nada ni nadie, ¿por qué no nos dejas vivir sin ser tu maldito juego?

-Porque como pasa con los juegos, una se acaba divirtiendo, querido- respondo con aires de superioridad.

-Osea, que es cierto, sólo hemos sido tu juego, un pasatiempo en el mundo de la fama, sólo fuimos eso, nada real para ti, cuando tú eres todo para nosotros.

-Fuisteis algo, un buen juego y ensayo de interpretación- confieso- Además de un gran experimento social y, mentiría si dijese que a Jesús no lo amé.

-¡Niñata inmadura! ¡No eres más que una perra manipuladora! Pero, ¿sabes qué? Ahora estás sola, no nos tienes a nosotros, no tienes a Celia, no tienes a Jules, no tienes a Guille, no tienes a tu familia, no tienes a nadie, ¿me oyes? A nadie.

-¿Cómo que no tengo a nadie? Me voy a Los Ángeles, un lugar lleno de buenorros y chicas deseosas de ser mis amigas, no me hagas reír- finalizo con una risa sarcástica.

-En este instituto estabas completamente sola, allí no va a ser diferente- espeta.

-Si de verdad no me hubiese gustado estar sola, no lo habría estado- comienzo- ¿No pensaste que podría ser parte de un plan? Llevo mucho tiempo queriendo visitar Los Ángeles, sabía que si el jefe de mi padre me veía con alguno de vosotros y le hacía ojitos a su hijo lo ascendería- relato- Si le ascendía nos veníamos a Madrid, si en el instituto no encajaba, acabaría en Los Ángeles, sólo era cuestión de tiempo conseguirlo.

Dani se queda mirándome atónito y puedo ver como sus ojos y sus labios toman un color cercano al rojo y una lágrima resbala por su mejilla.

Cojo mis cosas le regalo una sonrisa triunfal y me voy del piso, arrepentida y dolida por mentirle, pero a la vez, feliz, sabiendo que es por su bien y que el malestar le durará menos tiempo que si no hubiese dicho todo lo que he dicho.

Ahora mismo, sé perfectamente que he pulsado mi botón de autodestrucción, que jamás me perdonará todo lo que he dicho.

Pero, esta experiencia me ayudará a escribir historias y componer canciones con más fundamento, al igual que todos los momentos a su lado.

Nuestros imborrables recuerdos agridulces.

Me llamo Lucía.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora