Amo a una... y aún la riego

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Hoy la veo floreciendo en mi suspiro personal,

Sublime como alcázar de los cielos.


Te digo... quise a muchas... y las arranqué

Para adornar floreros;

Sirvieron de candelabro muchos días

Hasta secarse quemadas como incienso.


Pero solo amo a una... y aún la riego.


Te digo que gané mil enemigos por cuidarla

Y podarla con mis besos.

Mil batallas personales que aún me acosan...

Hasta el tiempo la suspira en su silencio

Y hoy lo reto,

Por no verla convertida en cenizal

Sin luz ni aliento.


Porque solo amo a una... y aún la riego.


Si supieras que han tratado de arrancarla,

Deshojarla, fracturarla, lastimarla y apreciarla

Enmohecida en un florero.

¿A quién no le gusta disfrutar claveles nuevos?

Delicias exquisitas que se ajan sin un beso...

un beso verdadero.


No miento que he querido a muchas...

De esas que florecen por montones

cultivadas a destiempo,

que disfrutan sus pistilos y el cansancio

agota y vence hasta el cerebro.


Pero solo amo a una... y aún la riego.


Te digo que es escasa y solo crece

Entre la hierba florecida sin un halo. Y hoy la tengo

En mi suspiro personal que no es de barro

Ni cristal, que tiene arterias, cielo y mar,

Que tiene viento.


Porque flor que se quiera... se deshoja sin pudor,

Pero flor que se ame... se cultiva todo el tiempo.

Hilos de vidaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora