La ropa y hasta el alma

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Me he quitado la ropa y hasta el alma

No solo para hacerte el amor.

Me he despojado de ellas para no verte sufrir.

Así no adviertes que exista algo mío que te perturbe

El ego.


Me has dicho que tu corazón está cansado de vivir.

Que se quiere extraviar. Que se quiere olvidar de sus dolencias.

Yo soy una de ellas; quizá la única.

Aquella que se robó el ayer y derrochó las mieles del amor

Por saborear la inocencia de tu fuego.


Imagina que no puedes verme.

Ahora que me he quitado el alma y la ropa

La piel se hace traslúcida y se pierde entre las sombras...

Y con ella, se han ido los susurros de tu aroma.

Solo me queda un sabor distinto que no quiero.

Un sabor que no es vida sin su boca.

Solo me queda un silencio que es eterno y que no quiero,

Pero sin duda alguna, que provoca.


Me he dado cuenta ahora que te observo,

Que te advierto distinta,

Que tienes la forma infinita de un desvelo,

Que igual te despojaste del alma y de la ropa.

Hilos de vidaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora