La ultima despedida

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Después de tantos años por fin nos encontramos, la porteña y el tandilense. Después de que la distancia nos prohíba vernos cara a cara y tocarnos. Por fin la vi y sostuve su mano. Caminamos por la playa de su ciudad, mientras veíamos el atardecer y charlábamos sobre la parte bella de la vida.

Y como si todo fuera un plan del destino, nos dimos el beso que por tantos años nos guardamos, y nos dimos cuenta que la espera valió la pena.

El sol se escondió y sus sentimientos emergieron, ella empezó a llorar. Le di el abrazo que el universo le debía, pero eso solo hizo que ella llore más. Desconcertado y sorprendido le pregunte cual era el problema. Me miro a los ojos, me sostuvo la mano y me dijo con dulzura y ternura "adiós".

Desperté del hermoso sueño, en la realidad donde todavía ese encuentro mágico no pasaba. Decidí contárselo, le dije:

-Soñé con vos.

Y procedí a contarle todo con lujo de detalles.

Pasaron los días y ella no me contestaba. Luego fueron semanas y ella no aparecía.

Me asuste, le hable por todas las redes sociales que pude, me gasté un millonada en saldo para llamarla... pero ella nunca contestó.

Mi vida se empezó a apagar, la única luz que veía era la del celular mientras esperaba su mensaje.

-Su foto sigue ahí, no me puede haber bloqueado- pensaba-.

Pasaron dos meses, no hubo rastro de ella. En esos dos meses le seguí mandando mensajes, esperando que un día conteste.

Dicen que la esperanza es lo último que se pierde. Bueno, yo perdí hasta eso cuando vi en las noticias:

"masacre en Buenos Aires"

Y entre tantos nombres, vi el suyo.

En un segundo todo hizo clic.

Mi corazón se paralizo, mi mente se dio cuenta que ella se despidió de mí en el sueño. Mis ojos se tornaron negros y mi vida nunca volvió a ser la misma.

Aun así le sigo mandando mensajes, sigo esperando verla en otro sueño.

Y miro el cielo, con la certeza de que ella está ahí arriba. Porque si un alma tan pura como la de ella no está ahí, entonces el cielo no vale la pena.

La vida no vale la pena sin ella.

Ayer me contestó un mensaje, pero luego desperté, llorando.

Volviendo a la realidadHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora