Mire a la decepción y a la compasión directo a los ojos, nunca en mi vida me había sentido tan apenado, tan avergonzado, tan idiota; como en ese momento. Había hecho llorar a la persona que me dio todo, incluido su corazón, le había fallado, le había provocado un dolor en el pecho; y lo único que podía hacer era pedir perdón y arrepentirme por dentro, el daño ya estaba hecho.
En ese momento me quebré, y empecé a llorar. Abrace a la persona llorando. Me sentía terrible, no podía creer lo hijo de puta que había sido. En ese momento entendí que fue idiota pensar que era nada, cuando era todo para la persona que me abrazaba.
Lo más doloroso era que ella me perdono en el instante que me vio y pudo abrazarme. Ahí ya todo estaba borrado para ella, solo importaba abrazarme tan fuerte como podía y nunca soltarme. Mi corazón se rompió al sentir sus lágrimas y sanó al escuchar "qué bueno que estas bien".
¿Qué podía hacer? Más que llorar, llorar y llorar, estuve toda la noche así. Porque me sentía como un hijo de puta, entendía que tenía a alguien que no merecía y que aun así daría todo por mí. Y le falle de una forma muy cruel.
Mientras más pienso en como se pudo haber sentido, más me duele, siento el remordimiento y las ganas de pedirle perdón, aunque no le importe, aunque para ella ya está, para ella no fue culpa mía y yo sigo siendo lo más bueno y preciado que tiene.
Posiblemente ella haya olvidado lo que pasó y no sepa a qué de que habla esta carta.
Aun así.
Perdón pandita, perdóname.
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Volviendo a la realidad
Storie breviHistorias cortas que pinchan la burbuja de la fantasia, que te demuestran cuan duro puede pegar la realidad.
