No soy de los que rezan, pero voy a rezar por ti, voy a rezar para que tu ceguera se cure, también voy a rezar para que tu otra enfermedad siga haciéndonos daño.
No voy a permitir que dejes de quererme. Aunque al final la sociedad tenía razón... la homosexualidad es contagiosa. Me contagiaste de a poco con tus miradas que intentaban decirme lo que tus labios callaban. Me contagiaste tan fuerte que no pude evitar decirlo, nunca fui fuerte como tú, te revelé mi amor y nos besamos en la playa estrellada, ahí fue cuando no nos quedó más remedio que aceptar la enfermedad.
Pero tu familia, tan religiosa y temerosa como siempre, te cegó. Te convenció de que un hombre no podía estar con otro hombre, que eso era de gente enferma. Eso éramos, un par de enfermos enamorados, y te digo algo, fue la enfermedad más hermosa que tuve. Tuve, porque es una enfermedad linda cuando es compartida, en soledad, te rompe el corazón.
No sé por qué te dejas cegar. No eres feliz así, aunque te pongas una máscara, yo sé que no eres feliz. Yo sé que esa rubia no es para ti. Tú también lo sabes. Pero eres un ciego mentiroso. Mentirte, fue la única forma que tuviste de mantener la máscara.
Entiendo que esa sea tu decisión de vida, pero me duele que los ojos que antes me miraban con pasión, ahora me eviten. Me duele que te importe más lo que dice la sociedad, que lo que dice tu corazón, y además, me destroza el alma que me digas que solo jugaste conmigo en una fase confusa de tu vida.
No corazón, no fue así. No mientas, no te mientas. Deja la vida hipócrita y vacía de amor que tienes ahora y venme a buscar, te voy a estar esperando en la playa. Pero por favor, no vengas con la máscara, ven con tus ojos libres, para que puedan verme con sinceridad. Y yo te mirare con sinceridad, los dos sabremos que tu ceguera se curó, nos besaremos a la luz de la luna enfermos de amor.
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Volviendo a la realidad
PovídkyHistorias cortas que pinchan la burbuja de la fantasia, que te demuestran cuan duro puede pegar la realidad.
